—-—¡NOOOORMAN!
—-El grito encolerizado de Peter resuena por los pasillos. Al oírlo, el nuevo Venom corre hacia el origen del bramido cómo un depredador en busca de su presa. Lo hace extasiado, con la boca, dentuda y babeante, bien abierta; dejando al descubierto su lengua reptiloide, que baila al son del frenético galope. No sabe que le depararán los próximos instantes pero advierte que será la sensación más pura que ha experimentado, y eso, le llena de… Antes de doblar la esquina del siguiente pasillo, algo grande y pesado le golpea con fuerza en el rostro. Es la puerta metálica, que parece moverse sola, del cuarto de la limpieza situado frente a la Sala T. El impacto es extremo, provocándole un severo latigazo cervical, no sin antes morderse la lengua; que acaba cercenada agitándose en el suelo. Desorientado, una nueva colisión le hacer perder el equilibrio hasta caer al suelo. Sin tiempo para reaccionar, la puerta se le desploma encima ejerciendo una fuerte presión en el torso, y, al instante, la poca luz que le rodea se torna en oscuridad, quedando sepultado bajo un montículo de telaraña que ancla la puerta al suelo y lo envuelve, haciendo inútil cualquier intento de moverse. Continuados y contundentes golpes hacen que el metal se hinque en el cuerpo y en la cara del nuevo Venom. El ataque de Peter es devastador:

—-—¡NO…VOLVERÁS…A DESTRUIR…MÁS…VIDAS! -vocifera entre puñetazo y puñetazo, sin contenerse; impulsado por un resentimiento que le lleva a golpear más y más fuerte a pesar del ardiente dolor que inunda sus brazos, porqué cada nuevo golpe es un ser cercano perdido; el recuerdo de un rostro moribundo por el que no pudo hacer nada. La impotencia aumenta, también su agresividad. Prosigue golpeando sin la más mínima compasión; y sin saber que Norman no está solo al otro lado; hasta que su mano desnuda perfora el metal de la puerta, entrando en contacto directo con el cuerpo viscoso del Simbionte. A pesar de ya haber un anfitrión, la conexión entre ambos es instantánea. Esa unión especial que una vez les definió como un único ser, vuelve con más fuerza, con mas vida. Quizá, la simbiosis definitiva…

—-—¿Qué diablos…? -Peter encoge el brazo aterrorizado; arrastrando consigo una pequeña pero suficiente cantidad de sustancia negra gelatinosa, que trepa por su piel.
—-—¡PueDo SeNTiRTe!
—-—¡Aléjate de mí!
—-—No TeMaS…
—-Ante la mirada pávida del humano, el Simbionte brota del agujero de la puerta, abandonando a Norman a su suerte, para amontonarse sobre la misma hasta adquirir un aspecto bípedo imponente frente a Peter, quien, por instinto, dispara múltiples bolas de telaraña al viscoso ser, que las evita formando, en su cuerpo, diversos agujeros por los que las bolas pasan; impactando en las paredes del pasillo.
—-—No PueDeS SoRPReNDeRMe. Tu MeNTe y La Mía…
—-—…son una -culmina Peter de forma inconsciente.
—-—¡Por encima de mi cadáver! -grita Norman desde debajo de la puerta. Una decena de rayos láser perforan el metal, rompiendo a continuación las telarañas que lo anclan al suelo. El Simbionte desplaza su cuerpo gelatinoso hacía atrás, con intención de esquivar los rayos, pero al hacerlo, uno de los láser corta el condón umbilical que le une a Peter. Este despierta de su ensimismamiento,  avisado por el sentido arácnido, y retrocede unos metros con un salto acrobático, alejándose de la maltrecha puerta que queda entre medias del humano y el alienígena. De forma rimbombante, Norman irrumpe de debajo del deformado metal. Su rostro; ya restituido de los golpes recibidos, gracias a los nanobots; mantiene una expresión inequívoca de demencia-. ¡NECIOS! ¡Estáis locos si creéis que existe alguien que pueda oponerse a mi voluntad! ¡SOY EL DIOS DUENDE! Y mi voluntad es que seáis destruidos -afirma con virulencia, cargando energía entre sus manos.
—-Como si la simbiosis no se hubiera roto, Peter y el Simbionte disparan, al unísono, sus respectivas telarañas; el humano: blancas, y el alienígena: negras; a las manos de Norman, antes de que este dispare sus bolas de fuego, que le estallan en los dedos, dañando sus extremidades superiores.
—-—¡Argh! -grita, mientras es rodeado por una pequeña humareda.
—-Los dos aliados atacan de nuevo. Cada uno dispara sus correspondientes hebras, cubriendo los brazos de Norman y adhiriéndolos a su propio pecho, para seguir arrojando todo el arsenal de telarañas, blancas y negras, que le envuelven, poco a poco por completo, hasta formar una cáscara prisión desde los pies al cuello.
—-—¡No podéis detenerme! No podéis…
—-El Simbionte se abalanza sobre el prisionero, tumbándolo en el suelo a merced de su vasta dentadura
—-—¡NO! -interfiere Peter lanzando una bola de telaraña al Simbionte.
—-—¡uaRGH! ¿PoR Qué?
—-—¡Es mío!

—-Peter recoge del suelo un pedazo puntiagudo de la puerta destrozada.
—-—¡No te atreverás Parker! Eres un cobarde sin visión de futuro.
—-—Al contrario, Norman. Me has hecho vislumbrar un futuro… sin ti. Y me gusta…
—-—¿Hablas de futuro, chico? ¿De verdad piensas que podrás tener tu ansiada familia feliz? ¿Qué eso resolverá todos tus problemas? ¿Qué otros como yo no vendrán para recordarte quien eres?
—-—Si son listos no atacarán a mi familia..
—-—¡Oh, que decidido! Tenemos aquí a un nuevo Rambo. JA-JA.
—-—Se acabaron los chistes, Norman. Si crees en algo, rézale, porque ha llegado el momento.
—-—¡Ja-ja-ja-ja-ja! Dime una cosa… Rambo: ¿crees que puedes eliminarme de tu vida, sin que haya consecuencias? Sabes que mi rostro te atormentará cada noche en tus pesadillas, Parker. La culpa te consumirá… Tu mismo lo dijiste: si me matas, significará que tu odio hacia mí es más fuerte que tu amor por Gwen. ¡JAJAJAJAJA!
—-Peter cierra los ojos, desazonado.
—-—¿Vas a dejar que ella muera… otra vez? JA-JA-JA
—-—¡No te atrevas a mencionarla! -grita, abriendo los ojos y propinándole tres puñetazos en el rostro.
—-Ignorando el dolor, Norman contraataca a su manera:
—-—¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen…!
—-Furioso, Peter se arrodilla frente a Norman y empuña con ambas manos el trozo de metal, apuntando hacia la cabeza del prisionero.
—-—¿eS eSo Lo Que QuieReS?
—-—¡S…sí!
—-—No eReS CóMo él o Yo. DéJaMeLo a Mí… Me Lo CoMeRé eNCaNTaDo.
—-—¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen…!
—-—¿Qué diferencia habría? -dice Peter entre dientes.
—-—¡Eso, bicho asqueroso! -insulta Norman, que escupe hacia el Simbionte sin alcanzarle-. Deja que el pequeño Petey se haga un hombre… ¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen…!
—-—¡Para…! -dice Peter apretando la mandíbula.
—-—¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen! ¡Gwen…!
—-—¡CÁLLATE! -grita Peter, casi implorando.
—-—¡Callaré cuando me mates! ¡GWEN-GWEN-GWEN-GWEN-GWEN…!
—-—¡PERDÓNAME, GWEEEEN! -grita Peter, asestando el golpe de gracia al que será recordado como su mayor enemigo; aquel que logró doblegar su espíritu; aquel que es arrastrado por el Simbionte, haciendo que el trozo de metal yerre el blanco e impacte contra el suelo, rajando las manos del fallido verdugo, que brama, ignorando el dolor físico, llevado por la ira más absoluta, seguido del más acuciante arrepentimiento. Peter se pierde en sí mismo; en una espiral de angustia desconocida hasta ahora, que le golpea como ni siquiera la muerte de su tío Ben o de su amada Gwen Stacy hicieron…

—-—¿Qué demonios haces escoria alienígena? Casi estaba… Será la última vez que interfieras en asuntos de familia…
—-El sonido de un disparo irrumpe, al tiempo que el Simbionte se estremece de dolor. Con dificultad, vuelve la vista hacia el lugar de donde proviene la bala misofónica. Norman habla:
—-—¡Eh! Maldita sea… ¿Qué ha sido eso ? Con esta cosa no veo nada… -refiriéndose a la telaraña que le envuelve.
—-—Yo mi-mismo… no lo hu-hubiera dicho… mejor… Sr. Osborn -responde Donald,  que, apoyando el costado izquierdo en la pared, empuña el arma que se le cayó a Norman.
—-—Menken, ¿eres tú?

—-Ignorando al Dios Duende, el lacayo hace un gesto con la pistola, al Simbionte, para que se eche a un lado.
—-—SuéLTa eSo… -le gruñe.
—-—In-intentaste… matarme….
—-—No Fui Yo, FuiMoS NoSoTRoS -afirma, señalando a Norman y a sí mismo- PeRo SiNo La SueLTaS PueDe Que aHoRa Si Sea Yo. 
—-—He dicho qu… que te apartes… Juro que dis-dispararé…
—-—¿A que estás esperando insecto cuatro ojos? Mata a esta cosa…
—-Donald camina hacia ellos, arrastrando el costado por la pared.
—-—Se-Señor Parker… ¿Me oye?

—-El cuerpo inmóvil del señor Parker; arrodillado con los brazos vencidos y las palmas de las manos boca arriba manchadas de sangre; permanece presente, pero en realidad, él ya no está allí. Su mente ha roto la barrera del tiempo y del espacio, reduciendo toda una vida a un solo instante que no le define como persona pero sí moldea su interminable lucha; no por ser el mejor de los héroes ni el más virtuoso de los hombres; si no por encontrar la fuerza para celebrar cualquier forma de vida por infecta que esta pueda ser. Porque nadie tiene la potestad de cortar el hilo vital de otro; esa ha sido su más ferviente creencia; tal vez impuesta por un profundo sentimiento de culpa pero dirigida por su arraigado sentido de la responsabilidad. Siempre eligió la vida frente a la muerte… hasta ahora… Todo cuanto ha hecho. Todo cuanto ha construido. Todo cuanto creía ser, se volatiliza. Vislumbra el rostro del que fuera su padre en vida… pero tío Ben ya no sonríe…
—-Sá-sáqueme de aquí… Lo contaré to-todo… Sr. Parker
—-—¿No lo ves estúpido traidor cuatro ojos? Al fin es mi igual… JA-JA-JA. El Dios Duende vuelve a imponer su voluntad.
—-—¿Qué…? -Donald baja la guardia.
—-—No Le eSCuCHeS… -dice el Simbionte, tapando con una bola de telaraña la boca de Norman, que ahora emite ruidos ininteligibles mientras el alienígena prosigue- Hay Que SaCaR a Su FaMiLia De aQuí. Y Tu VaS a aYuDaRNos. SaBeS PiLoTaR La NaVe DeL HaNgaR.
—-—¿Ha-hablas en… serio? Llevo años sin… manejar una nave… Y-y no sé si.. en mi estado…
—-El Simbionte avanza hacia Peter.
—-—¡No… te muevas! -ordena Donald, disparando una bala misofónica a pocos centímetros del al alien.
—-—¡Uargh! ¡eSTúPiDo, PaRKeR Me NeCeSíTa!
—-El grito sobresalta al lacayo, que logra mantener la calma a pesar de tener el corazón desbocado. Lo que no consigue es despejar las dudas. Observa a Peter intentando ver alguna reacción en él, pero este continua ausente; inmóvil. Desde el suelo, Norman serpentea hacia su lacayo, con una mirada desafiante que le atemoriza. La presión puede con Menken, que comienza a temblar al contemplar los ojos maliciosos de su hasta ahora dueño y señor. Una leve distracción que el Simbionte aprovecha para arrebatarle el arma estirando una parte de su cuerpo informe. Acto seguido despieza la pistola.
—-—Si No NoS aYuDaS, aCaBaRáS iGuaL…
—-Aterrrado, Donald, a duras penas responde:
—-—¡Va-va-va… le! -se lleva la mano al pecho, sintiendo una punzada en el corazón.
—-—¿Qué Te PaSa?
—-Su corazón, débil, termina de fallar. El brazo izquierdo queda paralizado, mientras se lleva la mano derecha sobre su pecho -como si eso sirviera para impedir su fatídico desenlace.
—-—¡No! ¡TieNeS Que SaCaRNoS De aQuí!
—-Norman, al ver a su lacayo derrumbarse contra el suelo, se agita de regocijo.
—-—¡No Te MueRaS!
—-El alienígena salta sobre Donald, entrando en su cuerpo para intentar prolongar su vida. Entretanto, Norman da cabezazos contra el suelo, debido a la risa eufórica que le invade al ver semejante desesperación. Patético, piensa.
—-—TeNeMoS Que SoBReViViR…
—-Norman sigue interpretando la situación a su particular manera.
—-—¡No SiRVeS! -chilla el Simbionte, abandonando el cuerpo sin vida de Donald y arrojándolo por los aires, enfurecido-. ¿De Qué Te RíeS? -pregunta, al ver a Norman inmerso en su fiesta privada-. eSoS NaNoBoTS TuYoS; Me PReGuNTo Si FuNCioNaN TaN BieN.

—-El Simbionte se aproxima al prisionero Dios Duende, que sigue serpenteando en el suelo; y le acaricia la cara con sus negras, viscosas y afiladas manos. Palpando desde la mandíbula, a la zona de la sien, pasando por los pómulos; ante el intento fallido de Norman por burlar las grimosas extremidades del alienígena. Este se frena junto al ojo derecho de su víctima. Sin decir nada, sonríe y se lo arranca. De la cuenca vacía, emana un río de sangre mientras el Dios Duende se retuerce de dolor, intentando girar la cabeza, pero El Simbionte se la inmoviliza con una mano, logrando, con la misma, mantenerle abierto el párpado del ojo izquierdo:
—-—¡No PieRDaS DeTaLLe! -dice, sujetando el nervio óptico del ojo arrancado, haciéndolo bailar como un péndulo mientras desciende hasta su nueva y repugnante lengua, que saborea el globo ocular con gustosa parsimonia. Tras posarlo sobre la misma, enrolla el grácil músculo reptiloide, guardándolo en la cavidad bucal, que cierra; chocando con fuerza sus dientes. Se traga el ojo, ante la mirada acusadora de Norman. Un leve ruido emana del interior del Simbionte, que abre de nuevo la boca, escupiendo el globo ocular, ahora deforme, dentro de la cuenca vacía de Norman. Este se estremece.

—-—¡GRaCiaS! ¡Ha SiDo MuY iNSPiRaDoR!

—-El Simbionte golpea, con violencia, la cabeza de Norman contra el suelo; dejándole inconsciente. Acto seguido, acecha de forma sinuosa a Peter, mientras le habla:
—-—AHí eSTáS, ToTaLMeNTe iNDeFeNSo… SeRía TaN FáCiL MaTaRTe DeSPuéS De TaNTo DoLoR… NoS aBaNDoNaSTeS… a Mí… a Mi BeBé. Le DeJaSTe MoRiR… Y SóLo PaRa SaLVaR a eSe BaSTaRDo De BRoCK… uN HoMBRe eNFeRMo… ¡CoNDeNaDo! ¿De VeRDaD CReíaS Que aYuDaBaS a aLGuieN? SóLo PRoLoNGaSTe La aGoNía De BRoCK Y Le aRReBaTaSTE La ViDa a Mi BeBé… ¡Si HuBieRa SiDo MeJoR Que SuS HeRMaNoS MaYoReS eS aLGo Que NuNCa SaBReMoS…! ¿HaBRía iNTeNTaNDo MaTaRMe, CoMo Lo iNTeNTaRoN eLLoS…? TaL VeZ… Y eSo DeMueSTRa Que NueSTRaS eSPeCieS No SoN TaN DiSTinTaS… PeRo Yo No Soy CoMo eL ReSTo De Mi eSPeCie… eN PaRTe GRaCiaS a Ti… Que Te QueDe CLaRo, SaLVaRé a MaYDaY. Le DaRé La oPoRTuNiDaD Que Tu NeGaSTe a Mi HiJo. Voy a DeMoSTRaRTe Que Soy MeJoR Que Tu.

—-El Simbionte invade el cuerpo catatónico de Peter; adquiriendo la misma apariencia que tuvo cuando ambos fueron uno: disfraz negro con una característica y gran araña blanca dibujada en el torso; tanto pecho como espalda. Pero algo en este aspecto no encaja; pues no alcanza a definir la conversión, tan singular, que le motiva.
Influenciado por el característico y habitual disfraz que Peter usa, el color negro del traje da paso a una vistosa combinación de rojo y azul con numerosas líneas negras simulando telarañas por cada porción de tono escarlata; dibujando una pequeña pero solemne araña de tono atezado en el pecho y, en mitad del azul que inunda la espalda, una, algo más inquietante de lo normal, extensa araña; adornando, por último, la máscara roja con unos definitorios ojos blancos enmarcados en negro. Segundos después, lo siente: el poder que durante tanto tiempo ansió recuperar. Un poder que, sin embargo, viene acompañado del sufrimiento que embarga a su añorado huésped. Un sufrimiento que, ahora, también le envuelve. Una forma de dolor que nunca había conocido y tan desagradable que el deseo de abandonar al angustiado recipiente predomina sobre la fortaleza y brío que invade cada resquicio de su ser. La lucha interna no tiene igual: demonios propios y ajenos, que en este instante se sienten íntimos, clavan sus tridentes… Entre la diabólica desesperación irrumpe un ángel: Mayday. Su rostro, su sonrisa inocente… Tomando el control sobre el humano, la unión entre ambos es ya un hecho. El ser nacido rompe con el pasado reciente; ya no más Venom, ya no más “protector letal”; ahora, sólo queda el sorprendente Spider-Man, cuya parte humana no es consciente de la carrera que emprende hacia el puesto de vigilancia situada junto a las puertas del amplio montacargas que conecta con el hangar superior. Alcanzada la sala de vigilancia, el nuevo Spider-Man accede a los controles del elevador y ordena que descienda hasta el sub-nivel donde se encuentra. En poco tiempo, el montacargas baja. El nuevo trepamuros abre las puertas -de cuatro metros de alto y ocho de ancho-que dan paso a una barrera frontal que el arácnido sortea sin esperar a su pliegue; accediendo al hueco del elevador mediante la escotilla de salida dispuesta en el techo de la vasta cabina, y trepa a gran velocidad por las paredes de la estructura que contiene al montacargas, ascendiendo incontables metros hasta el único lugar alcanzable por esas paredes: el hangar del complejo. Hangar de color metalizado, con tres helipuertos dispuestos en formación triangular y una nave pequeña azulada, con la puerta lateral abierta,  reposando sobre la pista de aterrizaje más cercana al canal de agua, de diez metros de ancho, que hay en el lateral del hangar. Dicho canal se extiende hasta los píes de un portón de gran envergadura; formado por dos bloques grisáceos de unos veinte metros de alto, que sirven de entrada al complejo. En el otro lateral, dos sectores de escaleras dan lugar a una pasarela que separa los muelles de carga inferiores de las salas y puestos de control que manejan los diferentes enclaves del hangar, como la apertura y cierre de la entrada. El trepamuros se balancea hasta la pasarela, adentrándose en el puesto principal, donde inspecciona los diferentes mandos de la sala para encontrar los encargados de abrir el portón. Le lleva poco tiempo descubrir como se acciona, sin embargo, antes de hacerlo, se asegura mediante las cámaras de seguridad de que la familia de Peter sigue en los módulos de sueño “a salvo”; piensa. Al tiempo que observa a Kolina, quien sigue sedada en el despacho de Norman, mientras este permanece inconsciente en uno de los pasillos a pocos metros del cadáver de Donald, y que toda la Orden Duende continua encerrada en el pabellón dormitorio bajo el protocolo descanso eterno. Tras una breve reflexión, desactiva los sistemas de defensa del complejo y acciona el botón de apertura de la entrada. El suelo comienza a temblar ante el esfuerzo de la maquinaria que divide los dos bloques de metal que forman el gigantesco portón. Imbuido por la esperanza, la parte consciente de Spider-Man, el Simbionte, vislumbra una posibilidad de victoria al contemplar como las planchas verticales se separan, dejando entrar unos palmos de agua provenientes de la gruta en la que está oculto el hangar.

—-—¡VeaMoS CóMo De BueNa eS Tu TeCNoLoGía, STaRK! -piensa el Simbionte mientras la parte humana del nuevo trepamuros continúa preso en un bucle constante que rememora una y otra vez el momento en que dio la espalda a la vida frente a la muerte; dando lugar a una lucha, en la que el alienígena se esfuerza por mantener el control sobre Peter. De esta manera, el nuevo Spider-Man deja atrás el puesto de control con un imponente salto; posando sus píes junto a la gigantesca entrada encharcada que da a la gruta. Se adentra en ella, cuya apariencia grotesca; de aspecto natural con inmensas paredes erosionadas por el agua durante miles de años y adornadas por un cúmulo de estalactitas punzantes de aspecto frágil pero amenazante; se torna a cada paso más oscura al tiempo que el nivel del agua aumenta; llegando hasta las rodillas. Se detiene y, por un instante, se vuelve vulnerable… Sin embargo, llevado por la determinación del Simbionte, el nuevo trepamuros reemprende su camino; adentrándose en el agua. Nada guiado por el instinto y un sentido arácnido, que de momento duerme, y con una sola imagen abarcando su parte consciente. Ni el frío, ni el agotamiento, ni el estupor que invade a su parte humana, ni tan siquiera, lo descabellado del plan son capaces de detenerle. Percibe un pequeño haz de luz en la distancia.

 

—-En las profundidades del Mar Egeo:
—-¡Lo tengo! -advierte Tony de forma súbita al resto del equipo mediante el intercomunicador de su traje
—-¿Lo qué? -pregunta Rhodey, sorprendido por la repentina reacción de su compañero..
—-El rastreador de Peter, melón.

—-¡Eh! Sin faltar… ¿Dónde?
—-—¿
Estás seguro de que es él? -cuestiona Felicia, desde el jet.
—-Rhodey: a 47 km al noreste… -sin añadir nada, Tony sale propulsado hacia la superficie-. Gata: sin duda. ¡Es su rastreador! –emerge del mar a toda velocidad, seguido, al instante, por Rhodey; quien ya conoce las peculiares maneras de su amigo.
—-¡No os rezaguéis! -dice Rhodey, dejando tras de sí una estela de vapor de agua condesado que el jet, pilotado por Natasha, atraviesa a una velocidad de Mach 2.
—-—¿Por qué recibes su señal de repente? -interroga Felicia.
—-¿Que respuesta prefieres: corta o larga?
—-La comunicación por radio se cierra.
—-—¿Corta o larga…? ¿Hola? ¿Felicia, Nat?
—-No hay respuesta.
—-¡Sabes que te lo mereces! -dice Rhodey a Tony.
—-¿No te cansas de ser Pepito Grillo?
—-¿Respuesta corta o larga? -repite Rhodey en tono de burla.
—-Guárdate el oxígeno: don Grillo el listillo. Lo vas a necesitar para ganarme.
—-¿Cuánta ventaja quieres que te de?
—-Sin responder, Tony acciona, al máximo, las botas repulsoras de su armadura, ganando distancia respecto a Rhodey, que reacciona:
—-¡Eh, espera! Eso es trampa -activa sus jet botas a toda potencia.

—-Nadando hacia la boca de la gruta, el nuevo Spider-Man vislumbra desde el interior un contraste de azules que se pierde en el horizonte; confundiendo mar y cielo. Conforme se acerca a la salida, el oleaje y la corriente intentan arrastrarle mar adentro, pero ancla su cuerpo a la superficie exterior de la gruta disparando una telaraña. Con un último esfuerzo, trepa por la hebra, resistiéndose así a ser tragado, hasta llegar a la pared rocosa, del acantilado, a la que se aferra dejando al descubierto sus manos humanas, que permanecen secas gracias a la capa protectora que ejerce el traje alienígena sobre su huésped. Exhausto, por el esfuerzo, se detiene para recobrar el aliento, aguardando a que su plan de resultado. Un sinfín de imágenes abordan la mente de este nuevo trepamuros; producto de la simbiosis. Perdida la noción del tiempo, un sonido de motores se aproxima con estrépito. Ojea el horizonte en busca de quienes espera sean los refuerzos: tal vez vengan por otra dirección; piensa, al no atisbar nada. Decide, entonces, disparar hacia el cielo varias bolas de telaraña negra de gran tamaño, a modo de bengalas.

—-¿Qué porras…? ¿Veis eso? -pregunta Rhodey, ajustando el visor del casco.
—-Son bolas de teleraña… ¿negras?  
—-—¿Negras? -repite Felicia desde el jet, que va algo rezagado.
—-Eso he dicho… Provienen de la señal del rastreador.
—-—No puede ser Peter; él no…
—-Llegada en 3. 2. 1… -advierte Máquina de Guerra

—-Estamos sobre la señal… –anuncia Iron Man.
—-
¿Qué veis? –pregunta Natasha, inquieta.
—-—Será mejor que lo veáis por vosotras mismas
 -responde Tony.

—-Mantengamos una distancia de seguridad -aconseja Rhodey
—-—¿Cómo? -se inquieta, aun más, Gata Negra. 


—-Pocos segundos después, el jet les alcanza, posándose junto a ellos con un ruido ensordecedor. Felicia analiza con extrañeza la figura vestida de Spider-Man, que observa a su vez a los recién llegados sin hacer o decir nada.
—-Rhodey habla:
—-¿Nadie va a romper el hielo?
—-Sin que sirva de precedente, cedo mi turno de palabra… Todo tuyo, Gata -dice Tony.
—-Felicia mira a Natasha,  en busca de aprobación. Viuda Negra asiente con la cabeza, animando a su compañera a coger aire y acopio de fuerza:
—-¿Eres tu, Peter? -pregunta por la megafonía del jet-. Soy Felicia -afirma, mostrando su cara a través del parabrisas.
—-El traje alienígena descubre el rostro de su portador humano, desvelando, para sorpresa de los presentes, la identidad de quienes forman este nuevo Spider-Man.
—-—¡Peter, no! -siente una punzada al contemplar con espanto que el Simbionte ha vuelto a unirse a su amigo.
—-¿Venom? -pregunta Rhodey.
—-—VeNoM Ya No eXiSTe. SóLo NoSoTRoS… -grita-. ¡SuFRiMoS! NeCeSiTaMoS aYu…
—-Natasha advierte un movimiento extraño en el arácnido.
—-—¡Atentos! Algo sucede.
—-El traje vuelve a cubrir el rostro del humano.
—-—¡CuiDaDo! -chilla lo más que puede al zumbar su sentido arácnido.

—-Seis misiles emergen de la superficie de la isla en dirección a los tres objetos voladores.
—-¡Maniobra evasiva! -ordena Rhodey, activando al máximo sus jet botas. Dos de los misiles siguen su rastro.
—-Tony le emula propulsándose hacia otra dirección, con otros dos misiles que se desvían hacia él:
—-Tienen un sistema de seguimiento.
—-Natasha intenta esquivar los misiles que van hacía el jet, pero la maniobrabilidad de la nave es algo más tosca que la de las armaduras.
—-—¡Mierda, mierda, mierda!
—-Felicia observa como uno de los misiles comienza a perder altura al ser alcanzado por una telaraña negra que el nuevo Spider-Man sujeta al otro extremo. Adherido a la pared rocosa del acantilado, tira con fuerza desviando la trayectoria del misil, en dirección al agua. El otro misil sigue su objetivo, pero Natasha logra mover la nave lo suficiente como para esquivarlo, sin embargo, el proyectil realiza un giro volviendo a encarar el jet. Natasha acelera para dejar atrás la amenaza. Spider-Man prosigue tirando de la hebra, hasta zambullir el primer misil en el agua; que se estrella contra la parte de isla sumergida. La onda expansiva produce una gigantesca salpicadura al tiempo que la superficie tiembla.
—-Entre tanto, Iron Man y Máquina de Guerra hacen frente a sus respectivos misiles.
—-No me los quito de encima –asevera Rhodey.
—-Bienvenido a mi día a día con las modelos de Victoria Secret.
—-—¡Hablo en serio!
—-—Y yo… Tengo una idea
-Tony desvía su trayectoria-. ¡Vuela hacia mi!

—-¿De cara?
—-—¡Sí!
—-—¿Chocar o disparar?
—-Disparar.
—-Entendido. No falles.
—-No prometo nada…
—-Ambos vuelan hacia el otro, frente a frente, apuntando hacia los misiles que persiguen a su compañero.
—-¿Los tienes? -pregunta Tony.
—-Cuando tu digas.
—-Se aproximan a gran velocidad.
—-A la de tres… 
—-¿Listo?
—-Tres -dicen ambos al unísono, disparando sus rayos repulsores, que pasan cerca del compañero, hasta impactar en los mísiles, destruyéndolos, formando cuatro grandes bolas de fuego y una onda expansiva que los empujan entre sí. Intentan esquivarse.
—-¡Arriba, arriba! -grita Rhodey.
—-¡Abajoooooo… !-Tony se desgañita.
—-Por escasos centímetros, logran no chocar entre ellos.
—- -grita Rhodey con euforia.

—-Sin tiempo para cantar victoria, el jet es alcanzado por el misil que le perseguía; provocando una detonación que revienta en dos la nave. La parte que contiene la cabina de mandos cae en picado girando sobre sí misma sin control, y a gran velocidad, hacia el agua.
—-¿Nat? ¿Gata? Responded… -no hay respuesta-. ¿Han saltado de la nave?
—-No lo sé. No he visto nada….
—-Tony y Rhodey vuelan hacia la nave, que sigue cayendo.
—-No vamos a llegar a tiempo –manifiesta Máquina de Guerra.
—-¡Acelera y calla…!
—-¿Qué crees que estoy haciendo?
—-Distraerme… Estoy pensando
—-–¿En que hay que estabilizar la cabina, y que deje de girar?
—-—¡Por ejemplo! –ratifica Tony, que prosigue-. Cuando lo hayamos logrado, ralentiza la caída del jet. Yo entraré a la cabina.
—-Suena sencillo -dice Rhodey con sarcasmo.
—-—¡Lo es!
—-¿Sabes quien sí haría que esto fuera sencillo? -pregunta Rhodey.
—-—¡No jodas y acelera!
—-—¿Tu sí puedes bromear, da igual lo grave de la situación, y los demás no?
—-—¿De verdad quieres parecerte a mí?
—-—Mmm… Interceptando en 3. 2. 1…

—-Ambos alcanzan la nave, colocándose en la trayectoria adecuada para agarrarla por el morro, incrustando las manos metálicas en el fuselaje.
—-¡Ahora! -gita Tony.
—-Activan al máximo sus botas repulsoras, logrando estabilizar la nave, que sigue cayendo pero más despacio y sin girar sobre sí misma.
—-¡Entra!
—-Tony suelta la nave y se aparta para acceder al interior del jet. Se dirige a la cabina donde queda perplejo al comprobar que está vacía.
—-¡No están!
—-¿Cómo dices?
—-Que no están…
—-¿Y dónde leches?
—-—¡A vuestras diez! -revela Natasha mediante el intercomunicador, característico de los Vengadores, que lleva acoplado al oído.
—-Tony asoma la cabeza por la zona perforada de la nave y ajusta el visor de su casco; logra ver a Natasha y a Felicia descendiendo hacia la superficie de la isla en los paracaídas especiales, que él mismo diseñó -añadiéndoles unos pequeños propulsores a reacción, con el fin de facilitar y direccionar el descenso hasta un punto de aterrizaje seguro.
—-¡Seréis hijas de…!
—-—-¡Esa lengua, hojalata! -censura Felicia a través de su propio intercomunicador.
—-Iron Man sale de la nave, que sigue cayendo.
—-Habría sido un detalle que hubieseis respondido -replica Tony.
—-—Estabais tan monos; preocupados por nosotras -declara Gata Negra.
—-¿Idea tuya verdad?
—-Ninguna responde.
—-Y a ti te parecía gracioso seguirle el juego, ¿eh, Nat?
—-—Ha tenido su punto.
—-Ya, claro… Podíamos habernos roto una uña o algo…
—-No quisiera… interrumpir… pero… 
—-¿Rhodey? Tío, se que le tienes cariño pero puedes soltar el jet… Bueno, lo que queda de él… 
—-¿Sabéis? Iros todos… -Rhodey suelta la nave-. ¡Al cuerno! –dejándola caer; rumbo al agua-. ¿Alguien sabe qué narices está pasando? ¿Y por qué Peter nos ha tendido una trampa? -afirma, al tiempo que asciende hasta la posición de Tony.
—-—¡Bobadas! Evitó que uno de los misiles chocara contras nosotras -corrige Felicia.
—-Estooo…

—-—Es más; ¿nadie se percató de que trataba de advertirnos del lanzamiento de los proyectiles?  -continúa Natasha, mientras las dos siguen descendiendo en los paracaídas.
—-Mmm… Aun así, todo esto es muy extraño –insiste Rhodey.
—-—En eso tienes razón; no comprendo qué hace Peter con el Simbionte. Y eso me asusta, porque no sé quien de los dos tiene el control – admite Felicia.

—-Callado, Tony comprueba la señal de localizador; con incertidumbre.
—-Salgamos de dudas –dice, apuntando hacia Spider-Man, que permanece inmóvil al borde del acantilado.
—-Iron Man y Máquina de Guerra vuelan hacia la isla al tiempo que Viuda Negra y Gata Negra procuran aterrizar de una pieza sobre la superficie de la misma. Lograda su meta, desabrochan los arneses de seguridad y van al encuentro del nuevo Spider-Man. Los cuatro Vengadores encaran a su objetivo.

—-—¿eSTáiS BieN? -pregunta el arácnido con el rostro cubierto.
—-¿Qué ha sido eso? -pregunta Rhodey enojado.
—-—No Ha SiDo CuLPa NueSTRa. DeSaCTiVaMoS LoS SiSTeMaS De DeFeNSa…
—-¡Buen trabajo! -prosigue Rhodey aplaudiendo con sarcasmo.

—-Natasha le hace un gesto con las mano para que se tranquilice. Felicia aprovecha para avanzar unos pasos e intervenir:
—-—Tu forma de actuar… Sé que tienes el control, Simbionte…
—-—No Soy… SoMoS.
—-—Ahora hablo contigo; con el traje. ¿Qué haces unido a Peter?
—-—SoLo iNTeNTo 
ReSCaTaR a NueSTRa FaMiLia…
—-—¿Te refieres a MJ? Ella no es tu familia -interrumpe Felicia.
—-—Y a MaYDaY -alza la voz, molesto.
—-—Espera, ¿May…? -Felicia siente un vuelco dentro de sí-. ¿Mayday? ¿La hija de Peter y MJ? Entonces… la carta era cierta… ¡Est… está viva! ¿Cómo es posible? -se lleva las manos a la cabeza.
—-—Explícate -sugiere Natasha.
—-—oSBoRN La ReTieNe DeSDe Que NaCió… No PeRDaMoS MáS TieMPo; SaBeN Que eSTá…
—-—¿Norman Osborn?-pregunta Gata Negra, atribulada al escuchar el nombre maldito. Dejando caer las manos por su melena, se da la vuelta hacia Tony. Le señala, enfadada-. No quisiste escucharme, hipócrita de los…
—-¡Cálmate, por favor! No es el momento para echarnos en ca…
—-—¡Para ti nunca es el momento! Y sí, pienso echarte esto en cara hasta después de muerta.

—-Rhodey habla con  Natasha, en voz baja:
—-No sabía que Peter y MJ tuvieran una hija…
—-—Falleció nada más nacer.
—-¡Hostias…! -responde compungido.
—-—O eso creíamos.

—-Tony responde a Felicia con una templanza desquiciante:
—-Me parece perfecto, pero te sugiero que empieces después de rescatarlas, ¿de acuerdo?
—-—Dalo por hecho -remata Felicia, que se vuelve hacia el nuevo Spider-Man-. ¿Dónde las retiene? ¿Y qué le ha pasado a Peter?
—-—No TeNeMos TieMPo PaRa HaBLaR. ¡oSBoRN SaBe Que eSTáiS aQuí!
—-—¡Responde, o juro que te sacudo!
—-El nuevo Spider-Man refunfuña, pero termina por contestar.
—-—eSTáN DeNTRo DeL CoMPLeJo Que Hay BaJo La SuPeRFiCie De La iSLa. SóLo Se PueDe eNTRaR PoR La GRuTa De aHí aBaJo -señala hacía allí-. eLLas eSTáN BieN. DueRMeN eN uNaS CáPSuLaS De SueÑo iNDuCiDo. NoRMaN iNTeNTa MoDiFiCaR NueSTRoS ReCueRDoS PaRa uNiR a LoS oSBoRN CoN NueSTRaS FaMiLiaS. PReTeNDe uTiLiZaR La SaNGRe De MaYDaY Y De NoRMie PaRa MeJoRaR eL SueRo De DueNDe…
—-—¡Por encima de mi cadáver! -dice Felicia.
—-¿Normie también está aquí? -interviene Tony, pensativo.
—-El nuevo trepamuros asiente.
—-—Y Su MaDRe; Liz Allan.
—-Tony prosigue meditabundo.
—-¡Tiempo muerto! -interrumpe Rhodey en voz alta-. No estoy entendiendo nada.
—-—Es muy simple Rhodey -contesta Natasha-. Norman Osborn ha secuestrado a la familia de Peter y a la suya propia y, sencillamente, debemos rescatarles. 
—-—¿Sencillamente? -discrepa Felicia.
—-Rhodey avanza hacia Tony:
—-¿Desde el principio sabías que Norman es el responsable de esto?
—-—¡Claro que lo sabía! -responde Felicia-. Recib…
—-—¡CÁLLATE! -grita Tony, dejando a un lado la templanza antes mostrada.
—-—¡CaLLaoS ToDos! -vocifera el nuevo Spider-Man-. NueSTRo SeNTiDo aRáCNiDo…

—-Un zumbido, in crescendo, se avecina desde el interior de la isla.
—-¿Oís eso?
—-—No oigo nada -dice Felicia.
—-Tony realiza un gesto de silencio mientras gradua el audífono del casco.
—-Parece el ruido de motores…
—-—¡Ha aNuLaDo eL PRoToCoLo SueÑo eTeRNo! -murmura el Simbionte.
—-¿Protocolo? ¿De que hablas…?
—-—¡Ha DeSPeRTaDo a LoS MieMBRoS De La oRDeN DueNDe!

—-¡¿Así que Norman no está sólo!?
 —-
¡Ya eSTáN aQuí!

—-El zumbido se convierte en una sucesión de aerodeslizadores, pilotados por soldados proto-duendes que emergen de la boca de la gruta, para sobrevolar al quinteto con un ataque directo en picado mediante disparos láser, provenientes de los planeadores, bombas calabazas y lanzallamas.
—-¿Rhodey? -dice Tony.
—-Haciendo gala de su formación militar y rango, como teniente-coronel de la marina; Rhodey sugiere la estrategia a seguir:
—-Formación defensiva en equipos de dos. No paramos de movernos. Tony y yo derribamos los pájaros y os los servimos en bandeja para que les rematéis en tierra.
—-¿Equipos de dos? -pregunta Felicia perdida.
—-—Tu, conmigo -responde Rhodey-. Nos movemos juntos. Yo te protejo y derribo a los pájaros, y tú les zurras de lo lindo.
—-—¡Ah, Ok…! ¿Y qué pasa con Peter? -cuestiona Felicia, dándose la vuelta, buscando al arácnido.
—-—¡Saben cuidarse solos! -evidencia Natasha, señalando al nuevo Spider-Man, que ataca por libre, disparando telarañas a varios deslizadores, taponando así los tubos de escape de los repulsores y haciendo que los proto-duendes se estrellen. Mientras, los Vengadores se dividen en dos equipos. Tony y Natasha se mueven hacia el oeste, esquivando los disparos y demás amenazas armamentísticas lanzadas por los enemigos, al tiempo que Tony neutraliza los planeadores más cercanos. En pocos segundos, Natasha se enfrenta a los proto-duendes caídos, en tierra, donde no son rivales para su maestría en artes marciales ni para los diferentes cachivaches que las muñequeras de su traje ocultan; cómo la descarga eléctrica conocida como “la mordedura de la viuda” o el aerosol somnífero llamado “el beso de la viuda”. Entretanto, Felicia y Rhodey, prosiguen de igual forman, con la salvedad de que el nuevo traje de Gata Negra diseñado por Tony, incluye garras extensibles, deliciosamente afiladas, que alcanzan los cinco centímetros e inyectan una toxina paralizante, además de su nuevo látigo-garra; reforzado con vibranium flexible, proporcionando una dureza y resistencia muy superior a cualquier otro metal; que incluye un dispositivo en el mango que produce descargas eléctricas a sus rivales. Todo un arsenal que Felicia, sin dudar, utiliza de forma casi placentera contra aquellos que han puesto en jaque a la persona más importante para ella; un Peter que, inconsciente de sus actos, lucha, unido al Simbionte en una nueva entidad arácnida, que hace estragos entre los lacayos de Norman.
—-La desigual contienda, continúa, y ante la evidencia, Rhodey se pronuncia:
—-¿No sería genial que esto sea lo mejor que Norman tiene para nosotros?
—-—¿Nos tomas el pelo? ¿No has aprendido nada después de tantos años?-pregunta Felicia, mientras apresa con su látigo a varios esbirros.
—-—De acuerdo. Ahora es cuando ocurre algo malo de verdad -garantiza Natasha, disparando descarga sobre los enemigos.
—-Sugiero que acabemos con estos monos de feria lo antes posible; entremos ahí abajo, cojamos a las dos familias y salgamos de aquí pitando -aclara Tony.
—-
¿Quieres explicarnos como hacemos eso? ¡¿”Genio”?! -replica Felicia-. Por si lo has olvidado, no tenemos nave.
—-—Parece que eres tu quien olvida que soy la cabeza pensante del grupo de héroes más importante del planeta y, que cosas, director de SHIELD. ¡Está todo previ.. –
la isla entera tiembla -.¡Joder, Rhodey! Tenías que cantar victoria antes de tiempo, ¿verdad?
—-—¿Que os había dicho? -recapitula Viuda Negra.
—-¡Gracias Mister Cenizo! -exclama Gata Negra.
—-¡Venga ya! Sólo decía qu…
—-—¡Qué te calles! -ordenan las dos.
—-Entre tanto, el nuevo Spider-Man dispara una hebra de telaraña a la armadura de Tony, llamando la atención de este, que se vuelve.
—-—¡STaRK! SoN LaS PueRTaS DeL HaNGaR Que Hay aL FiNaL De La CUeVa. Si Se CieRRaN, NueSTRa FaMiLia eSTá PeRDiDa.
—-Las palabras del arácnido son retransmitidas al resto del equipo mediante los intercomunicadores. Rhodey interviene.
—-No pensarás entrar ahí a lo loco -pregunta, derribando otro aerodeslizador.
—-¡Sí! -responde Tony, convencido.
—-El temblor prosigue.
—-—¡Es una locura! 
—-Ya lo has dicho… Y no te falta razón pero juré ante tía May que salvaría a su familia y pienso cumplirlo.
—-—¡VaMoS! LaS PueRTaS Se CieRRaN… -apremia el nuevo Spider-Man.
—-Rhodey intenta detener a Tony pero Felicia toma la iniciativa:
—-—¿Estás esperando una invitación? Aquí arriba está todo bajo control… -dice golpeando a un soldado duende.
—-—¡Corroboro las palabras de Felicia! -argumenta Natasha.
—-¡Mierda…!  Ve con cuidado.
—-¡Sí, mamá! –Tony desciende hasta el trepamuros mientras habla-. Si logramos entrar antes de que se cierren, procuraré abrirlas desde dentro. Aguardad mi señal –ya junto al arácnido, se señala la espalda-.  Sube y agárrate fuerte.
—-Spider-Man hace lo propio, adhiriéndose a la armadura. Las jet botas, a toda potencia, les propulsa hacia la boca de la gruta. Un soldado duende intenta darles alcance pero Máquina de Guerra hace añicos, con uno de los mini-misiles integrados en sus hombreras, el aerodeslizador del esbirro, que se precipita hacia el mar. Dentro de la cueva, el haz de luz proveniente de la armadura de Iron Man, permite el avance vertiginoso, no exento de dificultades, de Tony y su co-piloto, ante la rotura y la caída constante de estalactitas y otros salientes de las paredes rocosas a causa del estruendo generado por la maquinaria de los portones del hangar; lo que obliga al vengador dorado a esforzarse al máximo para esquivarlas con su consabida pericia. Tras una última curva poco pronunciada, perciben la escasa luz proveniente del hangar. Luz que mengua conforme las puertas se aproximan entre sí.

—-—¡Se CieRRaN!
—-¡Lo Veo!
—-—¡MáS RáPiDo!
—-No es fácil pilotar contigo encima… -reprocha, con una última propulsión de sus botas repulsoras.
—-—¿Lo habéis conseguido? -pregunta Natasha por el intercomunicador.
—-—…
—-—¿Tony?

—-El dúo logra cruzar el umbral antes de que se cierre, pero a una velocidad tan elevada que Spider-Man advierte una posible colisión con la nave aparcada y no tiene más remedio que saltar de la espalda de Tony y hacer de ancla, con los píes en el suelo del hangar, disparando una teleraña a la armadura para aminorar su avance. Iron Man, poco a poco consigue controlar la situación y colocando las manos y los brazos por delante para frenarse. Tras cortar la hebra que le sujeta, desciende con suavidad en la base del tercer helipuerto. Observa a su alrededor.

—-En la superficie:
—-¡Joder!– grita un enrabietado Rhodey-. ¡Sabía que no era buena idea!
—-—¡Cálmate! Sólo hemos perdido la comunicación con Tony -dice Natasha. 
—-No debimos dejarle bajar ahí sólo
—-—¡Rhodey, encanto, no está solo! Así que deja de aportar tanto optimismo -replica Felicia, mientras golpea a un protoduende.

—-En el hangar:
—-No puedo contactar con el equipo.
—-—eS PoR eSTe SiTio…
—-¿En serio? Me tomas el pelo -dice Tony con sarcasmo mientras explora el hangar con los escáneres de la armadura-. Al margen de lo inquietante que resulta tanta tranquilidad, ahí veo nuestra vía de escape -añade, refiriéndose a la nave estacionada en el tercer helipuerto. Prosigue con el exámen-. Allí está la sala de mandos… Un montacargas que deduzco conduce al subnivel donde est….
—-—¡eSTá NueSTRa FaMiLia! -interviene Spider-Man, yendo hacia el elevador.
—-¿Eres consciente del mal rollo que das cuando dices “NueSTRa FaMiLia”? Por si no te has dado cuenta aun, es la familia de Peter,; no la tuya.
—-—aHoRa SoMoS uNo.
—-Ya, ya… Bueeeno, espera ahí mientras abro esas hermosas puertecitas -activa sus jet-botas y vuela hacia la sala de mando-. Esto ya ha durado suficiente.
—-—¿Suficiente dices? -irrumpe la voz, chillona, del Dios Duende por los altavoces del hangar.
—-Es más, diría que demasiado -afirma Tony, que continua hacia su objetivo.
—-—Yo que usted no entraría en esa sala, Sr.Stark, a no ser que quiera más sangre de inocentes sobre su conciencia.
—-Has captado mi atención. Te escucho -declara, aterrizando en la pasarela frente al puesto de control-, durante los próximos diez segundos; antes de que cruce esta puerta, abra de nuevo el hangar, mis socios entren aquí, rescatemos a tus “invitados” y, por consiguiente, presentes tu total y absoluta rendición; renunciando así a todos tus privilegios. En resumen, te voy a jo…
—-—¡DéJaTe De JueGoS! -vocifera el arácnido, ansioso.
—-—¡Tu calla! -ordena la voz de Norman-. Luego me ocuparé de ti, maldito espantajo.
—-¿Espantajo…? ¿Cuando hemos retrocedido en el tiempo…? Hablando de tiempo, te quedan cinco segundos -advierte con un ligero canturreo
—-—¡NueSTRo SeNTiDo aRáCNiDo! -detiene su marcha.
—-¿Otra vez? -protesta.
—-—Un aerodeslizador de duende planea, por sí solo, a gran velocidad hacia Tony, que se ve forzado a saltar de la pasarela, activando sus botas repulsoras. A penas logra esquivar el aparato, que cambia su rumbo volviéndose hacia él mientras le dispara dos cargas energéticas de plasma; que aciertan el objetivo. La explosión resultante entorpece el funcionamiento de sus botas; haciéndole caer a trompicones hasta aterrizar con las rodillas y las manos en el suelo del hangar.
—-—¡No! -grita el trepamuros, que se precipita hacia Tony para socorrerle.
—-—Ya han pasado los diez segundos, Sr. Stark, y no veo que tenga que despedirme de mis actuales privilegios.
—-Es que hoy me siento generoso. Te concedo… -observa la barra de re-calibración de la armadura para el completo funcionamiento de los motores repulsores-. Unos cuarenta segundos.
—-—Tiempo de sobra para matarte -recalca Norman, cerrando la comunicación.
—-La luz de aviso y la alarma del elevador se encienden.

—-—¡Te Lo DiJiMoS!
—-Tengo suficiente con Mamá Rhodey, gracias… Se va a enfadar como se entere de esto… –se dice a sí mismo en voz baja.
—-—¿PueDeS MoVeRTe?
—-Necesitaré algo más de un minuto,  ¿aguantarás?
—-El nuevo arácnido gruñe, molesto, pero asiente. El montacargas llega al hangar. La luz se apaga y la puerta se abre; dando paso al Duende Verde, equipado con una nueva vestimenta, incluyendo una máscara más rígida que de costumbre. El aerodeslizador que atacó a Iron Man sobrevuela el lugar y se posa frente al Dios Duende, que sube a su nuevo y flamante planeador.
—-—Perdone la tardanza Sr. Stark. He de reconocer que no esperaba invitados y además -se señala el ojo derecho-,  me encontraba algo indispuesto -afirma, mirando al nuevo Spider-Man de forma desafiante.
—-¿Nos saltamos las formalidades propias de la pelea final?
—-—Usted siempre tan agudo. Tranquilo, no le haré esperar mucho más -dice, mientras sale del montacargas, levitando con parsimoniosa suavidad. Aproxima su muñeca izquierda a la boca y habla en voz baja-: estate preparada, ¡amada mía! -sigue ascendiendo hacia los más alto del hangar-. ¡Tú! -añade, señalando al arácnido-. Devuélveme lo que es mío.
—-—¡VeN a BuSCaRLo!

—-Entre tanto, en la superficie, Natasha interroga a uno de los proto-duendes:
—-—¿Qué está pasando hay abajo? ¿Cuantos quedáis?
—-—Pierdes el tiempo. Ningún hermano traicionará a la Orden.
—-—¿Quieres ver como te demuestro lo contrario?
—-—¡Inténtalo! Somos prescindibles. Nuestro sacrificio sirve a una causa mayor.
—-—Lo preguntaré una vez más y si la respuesta no me convence juro que te atravieso el pecho con tu propio planeador.
—-—¡Larga vida al Dios Duende!
—-A pesar de su más que probada paciencia, debido a sus muchos años como espía; Natasha, exasperada, descarga una mordedura de la viuda al soldado, y habla:
—-—D
ebo admitir… que se están demorando más de lo previsto.
—-Os dije que no era buena idea..Voy a solicitar apoyo al resto de los Vengadores. Y luego…
—-—No vas a hacer eso Rhodey -ordena Natasha.
—-Sí que lo haré. Estamos en medio de ninguna parte. La nave está hecha pedazos. Tony ha desaparecido junto a un simbionte alienígena y asesino que tiene poseído a Peter Parke. Quien, si no me falla la memoria, esta algo resentido contra nuestro excéntrico amigo. Y por si fuera poco, nos enfrentamos a gnomos de jardín enviados por Norman Osborn; ex Duende Verde y actual líder de los Thunderbolts… ¿Soy yo o esto es de locos?
—-—Teniendo en cuenta que nos vestimos con ropa ajustada para salvar al mundo luchando contra tipos que lucen trajes chillones que atentan contra el buen gusto… Tampoco me parece tan descabellado -argumenta Felicia.
—-¿Te lo tomas todo tan a ligera?
—-—De lo contrario, es probable que ya estuviera en un manicomio…
—-En cualquier caso, no podemos seguir esperando. Estamos expuesto. Debemos actuar y aclarar todo esto cuanto antes… Y además, tenemos una charla pendiente con Tony.
—-Natasha responde:

—-—Estoy igual de molesta que tú con tanto secretismo. Es obvio que nos oculta algo, pero es… Tony. Soporta una carga que ninguno de nosotros sería capaz. Intenta llevarla solo, y lo hace así porque no quiere que nos salpique la mierda… Más de lo que ya nos salpica… Sin embargo, debemos demostrarle que esa decisión no es la más acertada, que sí puede y debe compartir esa responsabilidad. Si logramos eso, estoy convencida de que las explicaciones vendrán solas.
—-Felicia queda dubitativa, hasta el punto de que un soldado duende la golpea.
—-—Me cago en… -reacciona con un ataque violento, ensañándose con el sujeto en cuestión.
—-Rhodey medita las palabras de Natasha, mientras lanza un rayo repulsor que separa a Felicia de su víctima, para que ella no le siga golpeando.
—-Guarda energía -resopla-. La vas a necesitar si queremos hacer esto solos…
—-—¡¿Qué propones?! -pregunta Felicia.
—-¡Entrar por la fuerza! -afirma Rhodey, activando todo su arsenal de ataque-. Agarraos; os llevo.
—-Ar

—-Felicia se opone:
—-—¿Qué tal si probamos uno de estos? -dice, levantando un planeador de protoduende.
—-—¿Te crees que esto es Matrix…? No tenemos tiempo para aprender a pilotarlos -responde Natasha, agarrándose con ambas manos al brazo izquierdo de Rhodey.
—-—Sois unos aguafiestas… -alega Felicia. Mira a Rhodey-. Pues nada, Señor Guerra: llévenos al baile de fin de curso -añade, sujetándose también. Los tres vuelan hacia la gruta. Rhodey activa las luces de su armadura.

—-El Duende Verde se lanza al ataque en picado, disparando rayos laser con su deslizador y arrojando bombas calabazas sónicas hacia Spider-Man, que echa a correr hacia la puerta del hangar, esquivando los disparos. Utiliza el portón como punto de apoyo, salta y se balancea por el lugar, volviéndose un objetivo difícil de alcanzar a pesar de la aerodinámica del planeador. Impaciente, Norman acompaña su ataque con bolas de energía nacidas de sus manos; produciendo destrozos en diversos puntos del hangar; las explosiones  forman una densa humareda tras la que el arácnido se oculta para sorprenden con una hebra de teleraña dirigida al traje de su enemigo; pero la hebra no se adhiere; resbala perdiendo altura  por la gravedad.
—-—¿CóMo DeMoNioS…?
—-El trepamuros delata su posición, ante un Norman que no desaprovecha la oportunidad para acometer con todo su arsenal. Obtiene su premio al alcanzarle con una bomba calabaza sónica; que le dejá aturdido y le hace caer desde lo alto del hangar contra el suelo. El impacto sobrecoge a Tony:
—-Mierda, ¡vamos, vamos! -observa el porcentaje de calibración de la armadura.
—-—Mi nuevo yo es resbaladizo, ¡jajajajajaja! Di adiós, ¡traje asqueroso!. -grita entre carcajadas; mientras los nanobots trabajan dentro su cuerpo, a pleno rendimiento, para mantener la escasa cordura que aun pueda conservar. Se abalanza sobre el maltrecho arácnido, que yace en el suelo, noqueado.
—-¡Armamento al ochenta y seis por ciento!-advierte la armadura.
—-¡Suficiente!
—-Iron Man dispara sus láser repulsores contra el Duende Verde, acertando en el motor del deslizador, que desvía su trayectoria, girando sobre sí mismo sin rumbo, al tiempo que el Dios Duende se aferra al aparato y lucha por mantener el control. Gracias al colchón proporcionado por Tony, Spider-Man, con gran esfuerzo, se reincorpora y vuelve al aire, balanceándose, guiado por el sentido arácnido, para interceptar el impredecible camino que seguirá el errático planeador. Tras unos segundos, el arácnido consigue anticipar la posición del Duende Verde y le golpea con la rodilla izquierda en el rostro; haciéndole perder el equilibrio. Norman suelta su juguete, que avanza en el aire dejando atrás a su dueño, mientras este logra disparar un último rayo láser, con uno de sus dedos, alcanzando el abdomen del trepamuros. El traje alienígena aguanta el envite, evitando que su huésped salga herido. El nuevo Spider-Man se aferra a la telaraña; quedando suspendido cual péndulo. El Dios Duende desciende en caída libre, cabeza abajo, hacia el suelo; mientras su planeador vuela de forma errática hasta estrellarse contra la puerta del hangar, provocando una fuerte explosión que se escucha al otro lado y genera un leve temblor; sorprendiendo a los tres vengadores que surcan la gruta:
—-—¡Agarraos fuerte! Esto se va a poner movidito -dice Rhodey, esquivando pedazos de roca que se desprenden de las paredes.
—-—Una duda: ¿en cuánto está el record de Vengador que menos ha durado? -cuestiona Felicia.
—-—No sé porque lo preguntas -dice Natasha con sarcasmo.

—-En el hangar:
—-Calibración completada. Sistemas operativos al cien por ciento de su capacidad.
—-¿Cómo te encuentras? -pregunta Tony, incorporándose al tiempo que el arácnido desciende con suavidad, aun debilitado.
—-—¡NoS CuRaReMoS! – afirma.
—-¡Ese es mi Simbionte! -dice de forma exagerada-. Tú termina de bajar; sin prisas, ¡¿eh?! no te vayas a cansar mucho y te encargas de Norman mientras abro la dichosa puerta, ¿capisce? – culmina, volando hacia la sala de control.
—-El Dios Duende permanece inmóvil, tumbado boca arriba y expuesto. Sin embargo, la fractura ocasionada a la altura de la vértebra cervical número siete; comienza a restaurarse. Norman ríe:
—-—Jaja…Ja… ¿Cre… creéis que estoy… indefenso…? -grita, con dificultad.
—-Un poco sí, ¡la verdad! -responde Tony, chillando desde la puerta del puesto de control.
—-El Duende Verde alza, a duras penas, el brazo izquierdo y conduce su muñeca cerca de la boca:
—-—¡Hazlo, qu…!
—-Spider-Man, aun descendiendo, le dispara una telaraña a la boca pero el nuevo traje con anti-adherencia, la repele.
—-—¡Querida! Hazles volar… por los aires… jaja…ja…
—-¿Volar por los aires? -se asoma a la puerta de la sala de control-. ¡Espera! ¿Querida…?He debido golpearme, ¿ha dicho “querida”?
—-—eS Su eNFeRMeRa PeRSoNaL. eSTá TaN LoCa CóMo éL -aclara, posando los píes en el suelo. Camina hacia Norman, de forma renqueante.
—-¿Qué…? Dios santo, ¿qué estoy haciendo mal si un tipo como Norman tiene pareja y yo no?-dramatiza adrede-. No, en serio: ¿quién en su sano juicio saldría con… eso? -pregunta, apuntando al Dios Duende-. ¿Y por qué no he sido debidamente informado… mucho antes?
—-—No eRa uNa aMeNaZa.
—-Tu lo has dicho: “no era…” pero ahora sí.
—-—¿Últimas palabras… héroes…?

—-““Orden 99: fuegos artificiales”, activada. Cuenta atrás, en proceso -dice una voz electrónica por megafonía.
—-¿En serio, Norman? ¿Autodestruir tu escondrijo? Me esperaba algo más original.
—-—¡PaRa De uNa Vez! TeNeMoS Que ReSCaTaRLoS -grita el arácnido.
—-—Ja… ja,ja… ja. El Dios Duende… se alza con la vict…
—-¿Sabes Norman? Cuando esto termine me pido primer para jugar al “Club de La Lucha” con tu cara… -entra de nuevo en la sala de control. Habla consigo mismo-: Nunca entenderé a los malos. Siempre queriendo destruir sus propios escondites… Pues no en mi turno; es hora de hacer un poco de magia. -Tony abre un compartimento de la armadura y extrae un cable extensible que conecta al ordenador principal, para hackear el sistema informático del complejo.

—-Entre tanto, en la zona subterránea del complejo, Kolina coge un dispositivo de control remoto táctil y sale del despacho de Norman; donde reside el sistema central que controla toda la red informática del complejo; en dirección al pasillo M. Una vez allí, teclea en la pantalla del aparato remoto los códigos de seguridad que abren los respectivos módulos de los niños. Ordena liberar las cápsulas-camillas donde estos duermen, haciendo que salgan al pasillo. Vuelve sobre sus pasos, seguida de las cápsulas.

—-En el hangar, Tony informa por los altavoces al trepamuros:
—-Tengo una noticia buena y otra mala. La buena es que estoy dentro del sistema y he localizado el pasillo donde retienen a MJ y los demás. La mala es que es a pesar de estar dentro del sistema, desde aquí no puedo anular la orden K-99…
—-—¡eReS uN iNúTiL! -vocea Spider-Man, que cambia de dirección, centrándose en el montacargas.
—-—JAJAJA… ¿Le has oido… Stark? Te ha llamado inútil… -al fin percibe el camino que toma el arácnido-. ¡Eh! ¿A dónde.. vas? Aun no hemos… terminado. ¡Tienes que devolverme lo que es.. mío! Te ordeno que te detengas.

—-Kolina, todavía por los pasillos, avisa por el intercomunicador a su amado:
—-—Tengo a los niños.
—-—Perfecto querida -responde Norman en voz baja-.  Jeje… -ríe para sí-. JA-JA -se le escapa una risa histérica
—-—¿PoR Qué Ríes…?
—-—Y a ti que te importa, ¡metoment…!
—-Un fortísimo ruido, proveniente del portón, irrumpe.
—-—¿Qué pasa ahora? -grita Norman.
—-Ups, la puerta… Nota personal: dormir… algún día… -acciona el sistema que abre la entrada. Los enormes engranajes que desplazan las puertas, comienzan a crujir. El hangar vuelve a temblar y los tres vengadores aguardan impacientes.

—-De regreso al despacho, Kolina se aproxima hasta la estantería más cercana al escritorio, donde, tras presionar un comando en la pantalla del control remoto, el estante se abre, mostrando un pasadizo bien iluminado en el que se adentra, seguida de las cápsulas.

—-Con el ensordecedor ruido de los portones abriéndose, Spider-Man retoma su marcha renqueante hacia el montacargas. Norman le grita algo, pero no le oye. Molesto, el Dios Duende logra incorporarse, vacilante, y le dispara varios rayos láser con los dedos. Debido al agotamiento, la reacción de Spider-Man es tardía y uno de los rayos la da en el brazo, deteniendo su avance.
—-Las puertas dan paso a los tres Vengadores, que acceden al hangar
—-—¡Eh, aquí arriba! -grita Tony desde la pasarela. 

—-¡Menos mal que ibas a abrir desde dentro ! -alza la voz, Rhodey.
—-Me alegra ver que conservas tu nulo sentido del humor… –echa a volar hacia ellos tres-. Pues ahí va un chiste: este sitio va volar en pedazos en pocos minutos y no hay nada que podamos hacer para evitarlo…
—-
¿Bromeas? -pregunta Felicia, molesta-. ¿Cómo has permitido que pase eso? -su enojo va en aumento.
—-Tony aterriza frente a ellos. Retoma la palabra.
—-No quiero ser mal educado pero no hay tiempo para explicaciones; de modo que Rhodey y yo iremos a por la familia de Peter. Nat, intenta poner en marcha esa nave -dice, señalando al jet del helipuerto tres, que permanece con la rampa lateral abierta- Y tú…

—-Ajeno a la irrupción de los Vengadores, el Duende Verde embiste contra Spider-Man, quien hace lo propio. Sus cuerpos impactan con violencia.
—-El ruido del choque llama la atención del cuarteto, que desvían la mirada hacia los combatientes. Felicia, sin dudar, corre hacia ellos.

—-—¡No, espera! -dice Natasha.
—-—Ocúpate de la nave. Y vosotros rescatadles de una vez -ordena Gata Negra, decidida.
—-Es el momento -advierte Tony. Mira a Natasha-. Pon en marcha ese trasto y… tened cuidado, por favor; aquí dentro no funcionan nuestros intercomunicadores.
—-—Tranquilo, hemos salido de situaciones peores -afirma Viuda Negra con una sonrisa convincente.
—-Iron Man la mira a los ojos con intención de asentir, pero pedazos de la estructura del hangar se desploman contra el suelo, dando el pistoletazo de salida. La cuenta atrás ha comenzado.
—-¡Vamos! No perdamos más tiempo -dice Rhodey, activando sus jet botas. Tony hace lo mismo. A la par, se propulsan hacia el montacargas. A pocos metros de alcanzarlo, Rhodey perfora el suelo del elevador, adentrándose en el agujero y bajando por el hueco del elevador.

—-Felicia continúa corriendo hacia los combatientes, quienes prosiguen con su encarnizada y cruenta lucha; donde no hay sitio para la parafernalia ni las gráciles acrobacias. Tan sólo hay sitio para golpear más fuerte y directo que el rival. Sin tácticas, sin planes. Sin frases grandilocuentes, sin chistes. Tan sólo golpear y encajar, golpear y encajar… Si uno ataca con rabia, el otro lo devuelve con furia… No hay tregua, sólo supervivencia. Supervivencia dificultada ante los rocas que se desprenden de lo alto del techo del hangar, cuya estructura cede, poco a poco, frente a las diversas explosiones que tienen lugar.
—-Natasha, en dirección a la nave, ve como planchas metálicas del techo del hangar se precipitan sobre Gata Negra, que, centrada en los dos combatientes, no percibe el peligro.
—-—¡Felicia, cuidado!
—-Gata Negra se vuelve y de forma refleja se detiene, pero es tarde, sólo le queda agazaparse y cubrirse la cabeza esperando que el impacto sea lo menos dañino posible, sin embargo, varios disparos láser destrozan las planchas de metal que se abalanzan sobre ella.
—-—¿Felicia? 
—-Aun con el susto en el cuerpo, Gata Negra levanta la mirada con cautela; buscando la causa de su salvación.
—-¡De nada! -irrumpe la voz de Tony, qué levanta el pulgar cuando ella vuelve la vista hacia él, quien desaparece, al instante, atravesando el hueco del elevador.
—-Grac…gracias -responde, asombrada.
—-—¿Te encuentras bien? -vuelve a preguntar Natasha.
—-—Sí, yo…
       —Tony será muchas cosas, pero cuidar, cuida de los su…
      Otra explosión se hace eco, colapsando el sentido arácnido de Spider-Man, que tiene la cabeza aturullada. A pesar de ello, logra focalizar el peligro más inmediato, proveniente de más estructuras del hangar y rocas que se desprenden sobre él y su adversario, a quien agarra para colocar bajo la trayectoria de la inminente amenaza. Los cascotes  le caen encima; aprisionando parte de su cuerpo. Sin vacilar, el arácnido se aproxima al Duende Verde:
—-—¡LiBéRaLaS! -aúlla con una voz sobrecogedora e imponente, que sobresuena por encima de las explosiones y, sin embargo, no parece amedrentar al Dios Duende.
—-—¡Ja-ja…! Yo decido… cuan…
—-—¡Tu Ya No MaRCaS LaS ReGLaS! ¡SoMoS NoSoTRoS!
—-El arácnido se agacha y alarga la mano hacia la cara de su enemigo.
—-—He DiCHo Que LaS LiBeReS –le agarra de la máscara.
—-—¡No!… Mi cara… ¡Devuélveme mi cara!
—-Con la máscara bailando en la mano, Spider-Man mantiene la mirada fija en el rostro descubierto y tuerto de su enemigo, pero al hacerlo, algo golpea su mente; le hace temblar el cuerpo. Una sensación cercana al terror… Suelta la máscara. Un bullicio interno estalla; llevándose las manos a la cabeza:
—-—¡AAAAAAAAAAAHHHH! -la parte humana de esta nueva entidad arácnida, ha despertado; sólo para zambullirse de nuevo en la pesadilla. Fuera de sí, Peter intenta arrancarse al Simbionte. El alien lucha por mantener el control.
—-El grito sobrecoge a Felicia y Natasha.
—-—¿Eh…?
—-—¡No! Ve y arranca la nave… -ordena, retomando su camino, esta vez, precavida ante los continuos desplomes de rocas y soportes de la estructura del hangar-. ¡Peter! -grita ella, aterrada ante lo que ve.
—-—¡No está saliendo como tenía en mente! -piensa Natasha, que entra en el jet por la rampa lateral.
—-Felicia llega hasta Peter y contempla horrorizada como las uñas de sus dedos se abren paso entre su propia carne.
—-—¡No, para! ¡Por favor, Peter! -suplica, agarrándole de los antebrazos, intentado evitar que se hiera-. ¿Qué le estás haciendo?
—-—eS MáS FueRTe Que Yo… No PueDo DeTeNeRLe.
—-—Jajaja… Parker al fin.. es un Osborn. Jajajaja… Lo he conseguido…. JAJAJA
—-—¡Deja de reír! 
—-Las palabras de Felicia logran el efecto contrario y Norman se desternilla:
—-—JAJAJAJAJAJA… ggg… coff, coff -se atraganta.
—-—Peter, mírame, soy yo -le dice, forcejeando.
—-—eL DoLoR eS DeMaSiaDo GRaNDe… ¡QueMa! -el simbionte se ve forzado a dejar el cuerpo del humano, que prosigue en su intento de autolesionarse.

—-En el subnivel, Tony y Rhodey sobrevuelan los pasillos en dirección a los módulos de sueño, cuando se topan con el cuerpo de Donald Menken. Tony se detiene ante él:
—-Aquí abajo han estado ocupados.
—- ¿Está muerto?
—-Sí… -afirma, tras un suspiro-. Su cara me suena… –le hace un escaneo facial rápido-. En fin, ya investigaré de quien se trata -dice Tony, reactivando sus jet botas-. ¡Sigamos! No podemos hacer nada por él –continúan su camino.
—-¿Crees que fue Peter? 
—-No me atrevo a poner la mano en el fuego, Rhodey. No sabemos que ha hecho Norman con su mente, pero es algo que debemos averiguar…
—-¿Cómo? Es decir, Norman no te va a contar nada.
—-Emma Frost…
—-¿Frost? Tony, desde que los mutantes son vigilados por los Centinelas ya no se involucran con el resto de superhéroes. además… -una nueva explosión irrumpe-. ¡Joder!
—-No te pongas nervioso.
—-Rhodey resopla:
—-—Puff… ¿Podemos fiarnos de ella? ¿Cómo sabemos que no le meterá algo raro a Peter en la cabeza?

—-Para algo tiene que servir ser el director de SHIELD; seguro que llegamos a un entendimiento. Y una cosa que hemos aprendido sobre los telépatas, gracias al casco de Magneto, es que su poder es falible.
—-Pero hablamos de Emma Frost, antigua miembro del Club Fuego Infernal…
—-Lo sé.
—-Espero que no te equivoques amigo… Es decir, a mi también me duele ver a Peter en ese estado, pero no puedes arriesgar todo por lo que hemos luchado por una sola persona.
—-—¡Así me gusta, sin presiones…! –evidencia con un tono sarcástico que enseguida desaparece-. Por el bien de todos nosotros, también lo espero.
—-Llegan al pasillo M.  Tony estudia el sistema de apertura de los módulos, acercándose al número dos donde está Mary Jane.
—-¿Sabes como abrirlos?
—-Supongo… Aun estoy dentro de una parte del sistema, y este bloque forma parte de esa parte...  -en cuestión de segundos desbloquea la clave y abre la puerta números dos. Entra en el habitáculo con cuidado, examinando la cápsula de sueño.

—-¿Y bien? –pregunta Rhodey, desde el umbral de la puerta.
—-Duerme. Parece estar bien; sus constantes son normales… Dado que tenemos algo de prisa desbloquearé el resto de puertas –sale del módulo y encara cada una de las puertas, abriéndolas con facilidad-. Voy a por la hija de Peter, comprueba que Liz y Normie…
—-¡Ya, ya! No hace falta que lo digas…

—-Rhodey entra en el módulo tres y analiza la cápsula:
—-¡Liz, ok! Voy a la cuatro.
—-—¡No! ¡No! ¡No! –grita Tony, golpeando la cápsula del módulo cinco.
—-—¿Que pasa?
—-Tony corre hacia el módulo cuatro, adelantándose a Rhodey, sólo para corroborar lo que ya sabe.
—-—¡Hijo de puta! Se ha llevado a los niños…
—-—No puede ser… Entonces, ¿qué hacemos…?
—-—Déjame pensar –
solicita Tony, chocando los dedos del guante derecho de la armadura contra la parte frontal del casco-. La novia de Osborn.
—-—¿Qué…?
—-—Sí. Antes hablaba con ella por radio: “hazlo”… Creía que se refería a destruir este sitio no me di cuenta de que era para coger a los niños… ¡en mis propias narices!  –
parte en dos la cápsula de una patada.
—-—Ey, está bien; libera la furia, pero te necesito lúcido… ¿Estás aquí?
—-Tony inspira en profundidad. Suelta el aire y repite el proceso.

—-En el hangar:
—-Desesperada, Felicia utiliza su látigo-garra, reforzado con vibranium flexible, para maniatar los brazos de Peter al cuerpo. Le sujeta la cara con ambas manos.
—-—Mírame Petey. Soy yo -se quita el antifaz- ¡Felicia! Soy Felicia -le mira a los ojos con intensidad. Él sigue forcejeando-. Estoy aquí, contigo -también se despoja de los guantes y le acaricia el rostro con suavidad. Peter, por un instante, se destensa.
—-Norman, al verlo, interviene arrojando con la mano una pequeña piedra hacia ellos, pero el Simbionte, aun aquejado por la abrupta separación, detiene la piedra en el aire con una telaraña negra.
—-—¡¿Tu, otra vez?! Quiero que… -los escombros presionan su pecho, dificultándole el habla-… dejéis a Peter en paz… Ahora somos familia… Juntos dominaremos… ¡Je! La galaxia ja.. como… bueno, como… ¿Duende y araña…? JA.. JA-JA
—-La risa entrecortada pero histérica de Norman sigue afectando la estabilidad mental de Peter, frustrando los intentos de Felicia por serenarle.
—-Natasha logra encender todos los motores de la nave y activa el escudo deflector para que los escombros no dañen el casco. Eleva el jet, cuyo ruidosos motores, se suman al estruendo de las explosiones que inundan el hangar, colocándolo de cara al portón, en posición de despegue. Desde el asiento del piloto, comprueba las dificultades que tiene Felicia para calmar a Peter. Constata cuanto somnífero queda en sus brazaletes y acude en ayuda de Gata Negra.
—-—¡Aguanta Felicia! -sale de la nave-. Intentaré dormirle con “el beso de la viuda”.
—-Mientras, el Simbionte se aproxima a Norman.

—-—HaRé Que Te CaLLeS PaRa SieMPRe -afirma, extendiendo sus viscosas y gelatinosas manos sobre la cara del Dios Duende con intención de asfixiarle. Sin embargo, al entrar en contacto, la conexión que establecieron en los pasillos del subnivel, reaparece y los planes de Norman se vuelven claros.
—-—LoS NiÑoS… ¡No! -le suelta y se aleja.
—-—¿Dónde vas…? ¿No ibas hacerme callar?
—-El alien marcha en dirección al canal de agua. Los gritos de Norman siguen martilleando la psique de Peter. Ante eso, Felicia desvía la mirada hacia el Dios Duende; atestiguando la ausencia del Simbionte, a quien busca con los ojos. Le encuentra y grita:  
—-—¿Qué pretendes Venom? -pregunta, sin retirar las manos de la cara de Peter.
—-—No MáS VeNom… ¡MaYDaY Me NeCeSiTa! -concluye, zambulléndose en el agua.
—-—¿A que te refieres? -cuestiona ella, sin éxito.
—-Natasha llega hasta la posición de Felicia, que sigue con la mirada puesta en el canal, con evidente rostro de preocupación.
—-—¡Despierta, Feli! -dice Viuda Negra, dando unas palmadas.
—-—¿Por qué ha dicho que Mayday le necesita?
—-—Sea lo que sea, Tony y Rhodey se encargan. Sé que no puedes evitar preocuparte, pero hay que centrarse en ayudar a Peter.
—-Felicia se muerde el labio inferior…
—-—Cierto… -afirma, sin convicción.
—-—Aguanta la respiración, voy a disparar el gas.
—-—¿Funcionará?
—-—Más nos vale… -Natasha regula la cantidad de gas de sus brazaletes.
—-—¿Qué hacéis? -grita Norman-. Alejaos de mi familia, ¡furcias!
—-Natasha dispara su beso de la viuda al rostro de Peter. Poco a poco el gas surte efecto.

—-Las explosiones en el sub-nivel siguen, mientras Tony y Rhodey deciden cual será su siguiente paso.
—-Ok. Activaremos nuestras respectivas video-cámaras… -dice Tony, señalando a ambos cascos-. Voy a enseñarte a abrir la cápsula de Liz mientras abro la de MJ.
—-Espera, no es mi campo.
—-Tranquilo, sólo ve haciendo lo mismo que yo.
—-Ambos salen al pasillo y encaran los módulos.
—-Cuando las saquemos, te las llevas hasta el hangar y yo busco a los niños.
—-No me parece buena idea.
—-Me parece que no lo entiende, Teniente: ¡es una orden!
—-Tras una breve reflexión, Rhodey contesta:
—-¡Sí, Señor!
—-Bien, vamos allá.
—-Frente a la cápsula de Mary Jane, Tony indica a Rhodey.
—-¿Ves lo que yo veo?
—-Afirmativo -dice Rhodey, observando la ventana superior derecha que recibe las imágenes del casco de Tony-. ¿y tu?
—-Sí. ¿Listo?
—-Listo.
—-¡Perfecto! Esta rueda es el regulador de oxígeno, el cual no vamos a tocar.
—-¡Am, vale!
—-—Y esta palanca…
—-¿Está?
—-Sí. Calibra la emisión de gas somnífero. La bajamos, gradualmente, hasta que la emisión sea cero… Eso es; v
as bien. Ahora, comprueba que la transferencia de datos es nula…
—-Un estruendo resuena con su correspondiente temblor.
—-¡Espera, espera! Repite lo de la transferencia.
—-Tu déficit de atención me tiene preocupado…
—-¡Tony!– le reprocha.
—-Sí, perdona… Comprueba que la transferencia de datos es nula, de lo contrario, podemos causar daños cerebrales al abrir la cápsula.
—-¡Joder!
—-¡Tu puedes!
—-—¡Uf...! Vale, la trasferencia es nula.
—-Desactivamos el anclaje de los cables receptores adheridos a la cabeza.
—-¡Más despacio!
—-El icono verde.
—-Verde, verde... Lo tengo.
—-
¿Ya?
—-—¡Ya!
—-Y finalmente, pulsamos el botón de abrir… Fácil, ¿verdad?

—-Si tu lo dices… Hecho. ¿Y ahora?
—-Coges a MJ y Liz y sales cagando lechugas de aquí… Y no me hagas repetir la estupidez de antes.
—-No pienso discutirte, pero… estás jugando con fuego, Tony.
—-¿Y cuando no, amigo mío?

—-Resoplando, Rhodey se inclina para coger el cuerpo inmóvil de Liz:
—-Con su permiso, señora Allen… -con ella en brazos, sale al pasillo, encontrándose con Tony que sostiene a Mary Jane en los suyos.
—-¿Podrás llevarlas?
—-Rhodey agarra también a Mary Jane, sujetando a cada una en un brazo.
—-¿Tengo otra opción?
—-No… -afirma Tony compungido-. Quiero que subáis todos al jet y tengáis el motor el marcha. Si en diez minutos, contando desde que llegues al hangar, no estoy con vosotros… -coloca su mano sobre el hombro de su amigo- Ya sabes lo que tienes que hacer.
—-Rhodey acciona el dispositivo que levanta la carcasa frontal de su casco, mostrando su rostro a Tony, que hace lo mismo. Se miran:

—-—¡No me falles, Tony! ¡Te veo arriba!
—-Ambos chocan sus puños metálicos. Rhodey, baja la carcasa, enciende sus jet botas y vuela en dirección al elevador, en pos de salvar a Mary jane y Liz, dejando atrás a Tony, que piensa en voz alta.
—-¡Bueno, si fuera la novia de un psicópata con trastorno megalómano y que se cree un dios, ¿dónde llevaría a su nieto y a la hija de su mayor enemigo…? –Tony inspecciona los planos del complejo.

—-A cierta distancia de allí; en el pasadizo secreto, Kolina corre seguida por las cápsulas flotantes, donde el futuro de las dos familias duerme, ajeno a cuanto ocurre a su alrededor. La flamante mujer del Dios Duende avanza tan rápido como puede, mirando una y otra vez a su espalda, hacia el pequeño submarino que le permita escapar sin ser detectada. Pues las órdenes son claras: podrán destruir el complejo, detener e incluso matar a Norman Osborn, pero su legado debe sobrevivir; perdurar. Siguiendo esa directriz, alcanza el pasillo previo al pequeño habitáculo donde espera el submarino. Pero Kolina olvida un detalle importante: el Simbionte y Norman han estado unidos. El ser alienígena conoce cada uno de los secretos que allí aguardan; los planes de emergencia; el verdadero amor que el lunático de Osborn siente por ella; y aprovechándose de dicho conocimiento, irrumpe sobre ella, tapándola los ojos con su cuerpo gelatinoso, antes de que llegue al final del pasillo. Presa del pánico, Kolina suelta el control remoto y las camillas flotantes quedan inmóvil, suspendidas en el aire, mientras la humana tiembla y agoniza; merced de la realidad: no hay futuro para la Orden Duende.

—-Mientras, Rhodey sobrevuela los pasillos, con Mary Jane y Liz, aun en estado de sueño, en sus brazos. Tony llega hasta el despacho de Norman, cuya puerta destroza. Una vez dentro, inspecciona la habitación y los monitores en busca de alguna pista.

—-En el hangar:
—-—¿Qué le hacéis, furcias? -pregunta Norman, disparando un rayo láser que no acierta en el blanco, desviándose por mucho. Natasha le lanza un dardo electrificado.
—-—¡Agh! Cuando salga de aquí… os empalaré y os exhibiré… como las rameras que sois y sólo por el placer de hacerlo, jajajaja.
—-—¡Llevémosle a la nave! -dice Viuda Negra. Entre las dos cogen a Peter, una por los hombros y otra por los píes, y le trasladan hacia el jet.
—-—¡Eh, fulanas! Sí, vosotras… eternas secundonas, ¿no os cansáis de ser… las chicas de los recados? JAJAJA… Y tu gatita… ve olvidándote de tu amorcito. Nunca tendrás su corazón, porque me pertenece a mí jajaja.
—-Felicia muestra su pesar ante las palabras de Norman. Pero Natasha la mira y responde  negando con la cabeza. Le ignoran, lo cual no evita que el Dios Duende siga escupiendo palabras hirientes. Suben a Peter en la nave y le posan sobre una camilla médica; colocando alrededor de su cuerpos los cinturones de inmovilización que la cama tiene incorporadas.
—-—Ignora a ese majadero.
—-—Tranquila, me resbala lo que diga….
—-—¡Así me gusta! Examinaré a Peter… parece algo deshidratado -da la espalda su compañera-. Le pondré suero. Si puedes alcanzarme esos guantes de nitrilo… ¿Feli? -levanta la mirada-. ¿Felicia?
—-Harta de todo lo que supone la mera existencia de semejante individuo, Gata Negra camina hacia Norman, con rostro serio y paso firme.

—-—¿Crees que me intimidas, gatita? -se mofa él-. ¿Qué harás? ¿Arañarme? JAJAJA. Sabes que esto no acabará aquí, porque yo decido cuando…
—-Felicia le pega un patada en la cara.
—-—¡Es la hora de la siesta, cabronazo! -vuelve a patearle-. ¿Sabes? Se nos han acabado los sedantes -continua sin ninguna compasión-. ¡Qué no se te olvide! A diferencia de Peter, yo no tengo miedo de cruzar ninguna línea, porque ya las he cruzado todas. A mí no me traumatiza manchar el suelo con tu sangre. ¡Ni barrer del mapa a escoria como tú!
—-Natasha se percata de la encrucijada en la que se encuentra: atender la salud de Peter o evitar que Felicia cometa un error fatal.
—-Entretanto, un Tony impotente, se mortifica ante las constantes explosiones que se extienden por todo el complejo; incapaz de hallar pista alguna que le indique el paradero de los niños. Furioso, golpea la mesilla privada de Norman, rompiendo el roble macizo y estrellando su mano metálica contra un extraño objeto, que deforma del impacto.
—-¡Qué coño…! -el despacho, poco a poco, se difumina para asombro de sus ojos, transformándose en una sala grisácea donde sólo los muebles permanecen intactos y tangibles. Observa a su alrededor-. Esta tecnología… -queda al descubierto el pasillo secreto-. Y a esto, damas y caballeros, lo llamo yo un golpe de suerte -dice con teatralidad-. Muy bien Tony, deja de copiar a Deadpool; aquí no funcionan los comunicadores, así que nadie puede oír tu estúpido chiste... -inspirando con fuerza-: ¡Salvemos el día! -entra en la cueva.
—-Natasha pone una vía a Peter para suministrarle suero <<tendrás que aguantar con esto de momento>>. Baja de la nave a toda prisa, gritando:
—-—¡Detente, no lo hagas!
—-Pero ya es demasiado tarde.

—-—No grites… -responde Felicia, haciendo un gesto de silencio-. Vas a despertarle.
—-—¿Qué?
—-—Estaba algo alterado y le costaba calmarse por sí mismo, sólo le he echado una pata. 
—-—¿Dándole una paliza?
—-Felicia sólo encoge los hombros.
—-—Bien hecho… -sonríe Natasha.
—-—Así que creías que iba a matarle.
—-—Te he visto muy decidida.
—-—Lo sé, pero eso me transformaría en un monstruo a ojos de Peter… y ya no por él, si no por mí. Necesito demostrarme que estoy por encima de tipos como Norman… -le mira con displicencia-. Espero que se pudra en la Zona Negativa.
—-—Lo hará… De momento deberá conformarse con el asiento-prisión que hay en su propio jet.
—-Ambas le sacan de entre los escombros y avanzan hacia la nave.
—-—Gracias por ayudarme con Peter…
—-—Él también es un vengador..
—-—¿Aunque el acta diga lo contrario?
—-—Entiendo tu reticencia… Sin embargo,  esta situación cambiará algunos aspectos concernientes al acta. Sigo pensando que debemos ser entrenados para el correcto uso de nuestras habilidades pero sin exponer nuestras identidades de forma pública. No es justo que nuestros familiares se vean envueltos en nuestras batallas.
—-Felicia suspira.
—-—¡No! No lo es -asevera, pensativa.
—-Suben al jet con Norman, a quien amordazan y amarran  en uno de los asientos-prisión de la nave.

—-—¿Cómo les irá a Tony y Rhodey? -pregunta Felicia.
—-—Confío que bien… Examinemos a Peter. Échame una mano.
—-Gata Negra asiente, algo distraída.
—-—Estoy preocupada… ¿Por qué el Simbionte dijo que Mayday le necesitaba?
—-—Tal vez sólo considere que debe ayudar. Dudo que… -un ruido se hace eco desde el hueco del montacargas-. ¿Lo oyes?

—-—¿Son ellos? -pregunta Felicia, esperanzada.
—-Ambas salen del jet y ven como Rhodey atraviesa el agujero del elevador con Mary Jane y Liz en brazos, aun durmiendo.
—-
¡Lo habéis logrado! -dice, entusiasmada.
—-Rhodey aterriza junto a ellas. Felicia comprueba con intriga que Tony no aparece.
—-—¿Y los niños? -cuestiona.
—-Enseguida… llegan -responde, evitando cruzar la mirada con ella. Sube la rampa del jet, sosteniendo aun a las dos mujeres.
—-—¿Dónde están los niños? -reitera Felicia, cambiando a un tono de enfado.
—-Natasha intenta mediar.
—-—Tranquila, Feli, seguro que hay una explicación, ¿verdad Rhodey?
—-No… estaban en los módulos de sueño…
—-—¿Cómo que no estaban? -Felicia, coge el antebrazo de la armadura de Máquina de Guerra, que inspira para explicarse:
—-Sospechamos que una ayudante de Norman cogió a los niños antes de que llegáramos…
—-—¿Sospecháis o lo sabéis?
—-Tony les está buscando. Seguro que les encuentra a tiempo.

—-—No hay tiempo. Este sitio se desmorona. 
—-—Tenemos órdenes muy concretas: subir al jet, poner el motor en marcha, y si en diez minutos, desde ya, no está aquí, nos vamos -afirma, mientras coloca, con ayuda de Natasha, a Mary Jane y Liz en los asientos y les colocan los amarres de seguridad.
—-—Y un cuerno, no nos vamos sin los niños… ¡Baja a ayudarle!
—-No voy a hacer tal cosa.
—-
Pues si no vas tu, iré yo.¿No?
—-—Sería absurdo. 
Las comunicaciones no funcionan aquí dentro, de modo que estarías sola y buscandoles a ciegas. 

—-—¡Espera…! -irrumpe con efusividad Felicia-. Norman sabrá donde están los niños.
—-—Está inconsciente -evidencia Natasha.

—-Tony corre por el pasadizo secreto, iluminado de forma sutil, tan rápido como su armadura le permite, cuando un grito desgarrado alcanza sus oídos, seguido de más alaridos que se vuelven, a cada paso, más angustiosos. Llega hasta Kolina y el Simbionte; que se retuercen de dolor, presos de una simbiosis fallida por el choque de psiques, en la que la humana sufre un colapso nervioso fruto de la zozobra y del miedo, mientras el alienígena, carente de fortaleza física y mental, padece una dependencia que le impide vivir separado de un huesped; a quienes contempla con asombro, durante breves segundos, sin comprender que sucede. Pero su estupor se disipa al centrar su atención en las cápsulas. Se aproxima hacia ellas y comprueba que los pequeños estén bien; al tiempo que simultaneas explosiones siguen ejerciendo como banda sonora.
El Simbionte saca fuerzas para hablar:

—-—CoGe a LoS…
—-Otra explosión apaga sus palabras.
—-¿Qué? -pregunta, colocando su cuerpo sobre la cápsula de Mayday.
—-—El Simbionte, grita lo más que puede:
—-—CoGe a LoS NiÑoS y VeTe 
—-Otra explosión sacude el lugar.
—-No os dejaré aquí. La mujer y tu venís conmigo.
—-—No Hay TieMPo. No SoY CaPaZ De uNiRMe a eLLa, Y auNQue Lo LoGRaRa, CaReZCo De FueRZa PaRa ConTRoLaR Su CueRPo… No PoDRáS CaRGaR CoN ToDoS-otra explosión y un puñado de rocas caen-. ¡SaLVa a LoS NiÑoS! – vocifera el Simbionte, que alarga una parte de sí, para coger el control remoto del suelo, y lanzarlo a los píes de Tony-. ¡aBRe LaS CáPSuLaS! -informa, manteniendo el forcejeo psíquico y emocional con Kolina. Mientras Tony, sin dudar, retrae uno de los guantes metálicos, dejando su mano al descubierto y coge el controlador. En segundos se hace con su funcionamiento, activa el sistema de extracción de gas somnífero y abre las cápsulas. Coge a los niños. Antes de emprender la marcha, se da la vuelta y levanta la vista hacia los inmensos ojos blancos del Simbionte.
—-—Estábamos equivocados contigo…
—-—¡eSTo No CaMBia Lo Que HiCe CoMo VeNoM…!
—-Es cierto. Sin embargo…
—-Una nueva explosión sacude con mayor violencia el pasadizo, desmoronando parte de su estructura.

—-—¡VeTeeeeeee!
—-Tony contempla impotente el sacrificio. Sin tiempo que perder, echa a correr hacia la salida. Piensa en su frase inacabada: <<sin embargo, serás recordado como un héroe>>.
—-El complejo, en su conjunto, cede, poco a poco. Las explosiones llegan a su punto culminante, causando daños estructurales desde el subnivel al hangar. La destrucción de la isla es inminente. Apurado, Tony activa sus jetbotas, volando a ras del suelo, maniobrando con la mayor pericia que le es posible. Tan rápido como puede, esquivando la lluvia de escombros, intentando proteger a los niños. El estruendo del lugar va a más. Por primera vez en mucho tiempo, su mente vuelve a estar en aquella cueva en la que fue recluido contra su voluntad y en la que pedazos de metralla intentaban atravesar su corazón, cuando un desconocido le salvó la vida y le dio una nueva oportunidad. Por un momento, piensa que él puede dársela a Peter si salva a su hija… Pero en realidad, siente que son los niños quienes le están brindando la oportunidad de redimirse por sus pecados más recientes… Desesperado, grita por el comunicador:
—-—¡Tengo a los niños! -pero nadie puede oírle.

—-En la nave del hangar, donde un temblor incesante y el desplome progresivo de la estructura alertan de la inminente explosión, Rhodey y Felicia siguen discutiendo, mientras Natasha arranca el jet. El ruido del motor advierte a Gata Negra.
—-—¡Eh! ¿Qué haces?
—-Sólo está siguiendo las órdenes -responde Rhodey.
—-—¿Sólo sabes hacer eso? ¿Seguir órdenes? He dicho que no nos vamos sin los niños.
—-Natasha irrumpe desde la cabina.
—-—¡Tranquila! -dice, transmitiendo serenidad-. No nos vamos todavía, sólo preparo la nave para el despegue. Tony nos dio diez minutos, aun queda dos… Un minuto y cincuenta y nueve…
—-—Me cago en los putos Vengadores… ¡Apaga el motor!
—-—Se razonable -solicita Rhodey.
—-—¿Razonable? No sabemos que coño está pasando ahí abajo. ¿Y sí Tony está muerto y se han llevado a los niños?
—-—Es una posibilidad, pero… 
—-—Pero ¡¿qué?!
—-—Confío en Tony. -asiente Natasha.
—-—Haced lo que queráis… -Felicia encara la rampa de la nave. Rhodey intenta frenarla.

—-Tony, piensa para sí.
—-¡Vigilante, si estás viéndonos ahora mismo, me vendría de perlas que te saltaras la prohibición de intervenir y nos ayudes a salir de aquí con vida!
—-Empujado por un ferviente deseo de compensar el daño causado a la familia Parker,     Tony lleva hasta el límite la resistencia de la armadura y su propia habilidad para manejarla, volando y dejando atrás el despacho de Norman, el pabellón dormitorio de la Orden Duende, los pasillos del subnivel del complejo, el cuerpo sin vida de Menken; en quien ni siquiera repara… Su meta está clara, y se dirige desesperado hacia ella.
—-No creo que tus padres dejen que me llames tío Tony, pero… van a quererte y a cuidarte con toda su alma… Te lo prometo.
—-Tiene clara su meta, y se dirige con todo hacia ella.