—––¡Se está despertando!
—–El grito eufórico de Felicia alerta al personal sanitario de la UCI, que acude, a toda prisa, hacía la habitación donde los ojos del trepamuros vuelven a abrirse.
—––¡Bienvenido, Pete! -saluda ella, con dulzura.
—––¿Fe-Felicia? -cuestiona, aún con la vista borrosa, tumbado sobre una cama de hospital con el cráneo vendado y rodeado de aparatos que controlan sus constantes vitales-. ¿¡Eh…!? -intenta alzar las manos hacia a su cabeza, pero la vía en su mano derecha, conectada mediante una alargadera de plástico a un gotero de suero medio lleno, hace que se detenga. Sin tiempo a preguntarse que sucede, el equipo médico entra la habitación.
—––¡Apártese, por favor! -solicitan a Felicia, que se echa a un lado, observando con atención a su amigo.
—––¿Do-dónde…?  -balbucea Peter.
—––Hola, Sr. Parker. Soy la Dra. Kyle -dice con una pequeña linterna en la mano-. Vamos a realizar varias pruebas de movimiento reflejo y motor. Empezaremos por sus pupilas ¿Entiende lo que le digo?
—––S-sí… ¿Qué me ha pasado?
—––No se mueva -ordena la doctora. Le enfoca con la linterna en los ojos.
—––¡Argh! -se duele ante el exceso de luz.

—––Disculpe… Sufrió un traumatismo craneoencefálico severo. Ahora, siga mi dedo, sólo con los ojos; sin mover la cabeza… -Peter obedece-. Muy bien, Sr. Parker. ¿Reconoce a esta mujer? -pregunta, señalando a Felicia.
—–Él desvía la mirada hacia su amiga.
—––Claro… Es Felicia Hardy.
—––¿Quién soy yo? -cuestiona, tapándose la chapa con su nombre.
—––Dra… ¿Kyle? -alcanza a decir, sin apartar la mirada de Felicia, que permanece a un lado; expectante.
—––No parece haber pérdida de memoria ni a corto ni a largo plazo -advierte la doctora, en voz alta, para que lo anoten en el informe médico-. Ahora, necesito que cierre y abra las manos varias veces.
—–Peter desoye a la doctora; centrando su vista en Felicia; quien tiene su alargado pelo blanquecino recogido con coleta, vistiendo vaqueros azules y una camiseta negra con un estampado del logo del grupo de música Red Hot Chili Peppers.
—––¡Por favor, Sr. Parker! -llama su atención la doctora-. Será sólo un par de minutos y le dejaremos descansar.
—–Minutos después, realizadas las pertinentes exploraciones, el personal sanitario se retira para rellenar el informe; dejando a solas a Peter y a Felicia. Esta se sienta al borde de la cama, al tiempo que él, desconcertado, contempla como la pared acristalada y transparente que hay alrededor de la puerta corredera -automatizada- se vuelve opaca y del mismo azul, de varias tonalidades, que las tres paredes de la habitación.

—––¿Cómo te encuentras? -pregunta Felicia.
—––Cansado… -aún confuso y con sequedad en la boca, tiene dificultades para hablar-. ¿Do-dónde estamos? Me ha parecido…. ver el símbolo de S.H.I.E.L.D… en la bata de la doctora…
—–Felicia se muerde la uña del pulgar izquierdo, mientras mueve la mano derecha, haciéndola levitar como si de un objeto volador se tratase.
—––¿El… Helitransporte…?
—–Ella asiente con la cabeza.
—––¿Por qué…? -intenta incorporarse.
—––¡Hey, tranquilo! -posa sus manos sobre los hombros de él para que vuelva a tumbarse-. Tu plan salió bien -le dice, guiñándole el ojo.
—––¿Mi… plan?
—––¿No lo recuerdas? -se preocupa, ella, al ver a Peter divagar.
—––¿Plan? No sé… Estaba…
—––¿Ajam? -asiente con atención.
—––Atado a algo… había oscuridad… Una luz y… vi a Mary Jane… Jugaba con May… -se sobresalta-. ¡May! -carraspea-. ¿Dónde está… mi tía? -hace otro amago de incorporarse-¿Dónde…?
—––¡Tranquiiiilo! -vuelve a sujetarle de los hombros-. ¡Tu tía está en la habitación de en frente -señala ella con la cabeza.
—–A pesar de que no se puede ver a través de la pared acristalada, Peter estira el cuello, siguiendo con la mirada la dirección marcada por Felicia.
—––¿Cómo… está? 
—––Te aseguro que mejor que tu. Totalmente fuera de peligro. Se despertó hace dos días; aunque un poco alterada… Tuvieron que sedarla; no paraba de preguntar por su… hijo -encogiéndose de hombros, añade-. Supongo que se refería a ti; ¿no?
—–Peter queda atónito, preocupando a su amiga.

—––¿Pete? ¿Estás bien?
—––Q-quiero estar… con ella… -exige, a pesar de su estado.
—––Eso tendrán que valorarlo los médicos.
—––Al menos… -carraspea-. Verla.
—––¿No te fías de mi? -intenta bromear ella.

—––No es… eso…
—––Lo sé -admite ella con una sonrisa cómplice-. Si me prometes que vas a dejar de intentar levantarte, te pongo al día. ¿Trato hecho? -estira su dedo meñique.
—–Peter asiente con la cabeza, pero sin el más mínimo amago de alzar la mano. Felicia le coge la mano y estrecha sus respectivos meñiques.
—––Me lo has prometido, ¿eh? -asiente con una sonrisa.
—–Él no responde, sólo permanece contemplativo. Entretanto, ella coge aire y habla.
—––Tanto tía May, como Mary Jane, Liz, Normie y  una jovencita pelirroja muy mona; están a salvo y sin ningún rasguño, aquí; en el Helitransporte -apostilla -descansando en unas habitaciones mucho más acogedoras que… esto -señala el entorno; sin que Peter, pensativo, preste mucha atención a ese último apunte.
—––¿Liz y Normie…? -susurra-. Una jovencita… ¡Mayday! -Peter se inquieta.
—––¡Eh! -advierte Felicia, con autoridad-. Me lo has prometido.
—–Él se achica, no obstante, prosigue indagando dentro de su cabeza;  en voz alta:
—––Fue Norman… la secuestró -tose-. ¡A todos nosotros! -logra decir, con espanto.
—––Sí… Pero ya estáis todos de vuelta; sanos y salvos -intenta animarle. Sin embargo, él sigue dándole vueltas.
—––Mayday… Era ella… quien jugaba con MJ… Recuerdo… -carraspea, y tose-. Recuerdo  que…

—––Espera. Antes de contármelo, ¿qué tal si te traigo algo de agua? Porque como sigas así, te destrozas la garganta.
—–Él asiente con la cabeza.
—––Además, me estás poniendo mala con tanta tosecita – dice ella, al tiempo que se incorpora para encarar la puerta. Mientras pulsa el botón de apertura, se vuelve hacia Peter-. No seas malo y quédate quieto -ordena, moviendo la mano como si fuera a darle un azote en caso de no obedecer.
—–Él levanta el pulgar. Felicia le devuelve el gesto y sale del cuarto; quedando la puerta abierta. Al instante, la pared acristalada que rodea la puerta vuelve a ser transparente. Peter aprovecha el momento para alzar la mirada con el propósito de ver a su tía en la habitación de en frente. Por suerte para él, sus ojos obtienen su ansiado premio, al divisar a May tras la cristalera -traslúcida, desde una vista exterior-. Verla de nuevo, aún siendo en la distancia, le hace pensar en todo lo vivido; en las palabras de despedida que pronunció en el hospital; y en lo afortunado que es por estar de vuelta para, en cuanto pueda, abrazarla una vez más; pues madre no hay más que una. Una lágrima brota. La puerta automática se cierra. Peter se recuesta, meditabundo, a la espera del regreso de su amiga, quien no tarda en volver. Tras el ritual necesario para abrir la puerta, Felicia entra en la habitación. Sostiene entre las manos tres botellas de agua y una pajita. Habla:
—––Espero que no hayas montado una fiesta en mi ausencia -bromea ella; al tiempo que él intenta secar su mejilla con los dedos. Felicia posa dos de las botellas sobre la mesilla que hay junto a la cama-. Las he cogido del tiempo -le guiña el ojo mientras abre la botella restante e introduce la pajita.
—–Peter intenta cogerla con sus propias manos, pero ella se niega:
—––¡Quita! Voy a dártelo como a los bebés -dice, con una sonrisa burlona.
—–Él la observa, incrédulo.
—––Venga, ¿a qué esperas?
—–Con un gesto torcido, acerca su boca a la pajita, y comienza a beber.
—––Calma; te vas atragantar -aconseja ella, con recochineo.
—–Peter ignora las palabras de su amiga y sigue tragando como si el mundo se fuera a acabar. Segundos después, vacía la botella.
—––Así me gusta, buen nene. Toma -se saca algo pequeño del bosillo de su pantalón-. Un caramelo analgésico de miel y limón. Me lo ha dado la doctora.
—––¡Gracias! -suspira aliviado; mientras coge el caramelo.
—––¡Ay, el nene! -dice Felicia, estirando el brazo hacia el rostro de Peter para pellizcarle la mejilla.
—––¡Para! -solicita, retirando la cara y metiéndose el caramelo en la boca.
—––Vaaale, ya me porto bien… -Felicia observa a su amigo con ternura-. ¿Qué querías  contarme?
—–Le devuelve la mirada, reflexivo.

—––Yo… Nada -dice, bajando la mirada-. Olvídalo.
—––No vas a dejarme con la intriga -asegura ella.
—–Él resopla.
—––A ver, Peter, no tengo a donde ir; estamos en un barco flotante; de modo que soy toda orejas -gesticula, ella, jugando con sus pabellones auditivos.

—–Una sonrisa, fugaz, se dibuja en los labios de él, que desvía sus ojos hacia las sábanas. Dubitativo, cambia el caramelo de un lado de la boca al otro. Responde.
—––Es que… me ha venido a la cabeza el momento en que la vi… por primera vez…
—––¿A Mayday?
—––¿Y si no es ella…? -pregunta, confuso.
—––¿Y si lo es? -apresura a responde ella.
—––Yo… no sé… ¿cómo podría mirarla a los ojos? De… Dejé que nos la arrebatasen… ¿En que clase de persona…? ¿De padre, me convierte eso?
—––Norman te tendió una trampa, no sabías…
—––Mary Jane estaba de parto y yo…
—––No es momento de pensar en eso, Peter. Vamos a centrarnos, ¿vale? Me estabas diciendo que has recordado algo. ¿El qué?
—–Compungido, rehusa hablar.
—––Soy tu mejor amiga, ¿de verdad no vas a compartir conmigo lo que pasa por esa cabecita?
—––M
iedo, Felicia… -la mira angustiado-. El miedo que sentí cuando la vi por primera vez; tan… tan parecida a Mary Jane… una versión pequeña de ella… Pelirroja, ojos verdes… esas pecas. Me… Me llamó papá… -sus ojos se tornan vidriosos, contagiando a Felicia, que aprieta con fuerza los labios, intentando mantener la compostura antes las palabras de Peter. Este prosigue-. No… No podía creer lo que estaba sucediendo… Y de repente apareció MJ; abrazando a la niña como si ya la conociese… Acabamos riendo y jugando los tres -agarra con fuerza la sabana-. Pero… no sé si realmente ocurrió.
—–Felicia, pregunta reflexiva: 

—––¿Recuerdas algo más?
—––Intercambiar golpes con Norman…
—–Ensimismado en el recuerdo de ese enfrentamiento, Peter no percibe el rostro aterrorizado de Felicia, que intenta disimular.
—––¿Y que más pasó?
—––No… No estoy seguro. Estábamos en una especie de parque… Y…

—––¿Sí?
—––Algo de unos nanobots…  Y luego… ¿nos sentamos en un banco para comer un helado?  -dice extrañado-. No… no tiene sentido…
—––Bueno, quiero creer que lo que recuerdas sobre MJ y Mayday ocurrió de verdad; pero entiendo que hayas tenido sueños raros.
—–Peter la mira sin entender a que se refiere.
—––Te cayó un pedrusco; así de grande -dice ella, separando las manos para indicar el tamaño de la roca en cuestión-, en la cocorota; mientras intentábamos escapar de la guarida de Norman… Quedaste KO en el acto.
—–Confuso, él asiente, pensando que es una posibilidad. 
—––¡Puf! Tengo tantas lagunas … -se lleva las manos a la cara con desesperación-. El caso es que ni me apetece saber donde nos retenía; o como diantres distéis con nosotros…
—––¿Ni siquiera si le atrapamos?
—–Peter duda.
—––¿Lo hicisteis?
—––Por supuesto. Ahora, Norman es un prisionero de S.H.I.E.L.D -responde ella.
—––¿A pesar de ser el director de los Thunderbolts?
—––Sep -dice con orgullo-. Aunque no tengo ni idea de que van a hacer con él… Tony no ha querido decírmelo… Por cierto, deberías darle las gracias a Rhodey y Natasha; sin ellos hubiera sido… -se percata de que Peter está ausente-. Ey, ¿me estás escuchando?
—–
–A eso te referías…
—––¿Referirme? -cuestiona ella.
—––Con lo de que mi plan salió bien…
—––¡Ah! -levanta los brazos-. Sí, claro; a eso me refería -asiente de forma despreocupada. 
—–Peter, pensativo, tarda en contestar.
—––Fue… fue una jugada desesperada… 

—––Para serlo, salió bastante bien -sonríe ella. Por el contrario, Peter se muestra alicaído.
—––Temía que Tony no…
—––Pues lo hizo. Y, como he dicho, salió todo bien -dice de forma concluyente-. Menos, ya sabes, ese chichón en el melón -añade, señalando la cabeza de Peter al tiempo que pone cara de repelús.
—––Ya, el pedrusco… -se muestra serio-. ¿Cuanto tiempo he “dormido”?
—––Dos días.
—––Vaya…
—––Cambia esa cara, has podido recuperar algo de sueño atrasado, ¿verdad? -dice ella, con una sonrisa cómplice, que Peter devuelve de manera forzada. Felicia se percata-. Suéltalo, ¡vamos! -ordena, con simpatía.

—––¿Cuánto…? -se rearma-. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que MJ y yo… nos fuimos?
—–Ella inspira.
—––Ocho.
—––Así que hemos estado atrapados seis días -dice, consternado-. Imagina todo lo que ha podido hacernos en ese tiempo… ¿Cómo sé que somos nosotros, es decir, personas reales, y no clones? -mira a Felicia, con bastante nerviosismo-. Ya-ya sabes… -agita la cabeza hacia un lago-. Que no sería la primera vez que Norman me clona a mi o a un ser querido e intenta que nos sustituyan…  Y ¿la niña? ¿Es, en verdad, mi hija? A-aunque lo sea, ¿qué va a ser de noso…?
—––Permitid que responda a todas esas preguntas -una voz familiar resuena a través del interfono de la habitación. Acto seguido, la puerta se abre; volviéndose la pared transparente. Peter observa, sobrecogido, la figura trajeada; chaqueta, pantalones y corbata de color negro, con una camisa blanca; de Tony Stark, que habla-. Hola Peter, me alegro de tenerte de vuelta… -dice, con un tono tranquilizador; aguardando en la puerta.
—––Ho-hola… -Peter traga saliva.
—––He visto que te han hecho un pequeño reconocimiento –señala hacia una cámara camuflada, situada en una esquina del techo.
—––No recordaba que…
—––Están repartidas por toda la nave. Mera seguridad… ¿Puedo pasar?

—––Claro -asiente, con un tono frío.
—––¡Felicia! -saluda Tony, mirándola de soslayo, mientras accede a la habitación.

—––¡Tony! -devuelve, ella, el saludo, acompañándose de un fútil gesto militar.
—–Con la vista centrada en los ojos de Peter, el; a tiempo parcial, Vengador dorado, y, a tiempo completo; director de S.H.I.E.L.D; avanza hacia los píes de la cama, mientras se toma las pulsaciones palpando su muñeca derecha. Habla:
—––Antes de nada, quiero disculparme. He cometido errores… -dice consternado-. Que ya estoy reparando.
—–Sin llegar a ser desafiante, Peter mantiene los ojos clavados en los de Tony. Ante la palpable tensión, Felicia se pone en píe; alarmada por si debe intervenir. Dubitativo, el arácnido toma la palabra.
—––No sé si sabré… perdonarte -responde, intentando mantener la compostura y la mirada fija-. Pero sí puedo darte las gracias por salvarnos.
—–Tony se frota la perilla, pensativo.
—––Lo entiendo… Y de nada; era lo menos que podía hacer… -se tira de los pelos del mentón-. Respondiendo a tus muchas preguntas… Ninguno de vosotros sois clones.
—––¿Has realizado pruebas de ADN?
—––Yo, no. Más bien, Henry Pym y tu buen amigo, el Dr. Hank McCoy.
—––¡Bestia! -dice con inesperado entusiasmo.
—––Debido a tus sospechas sobre que Norman estaba tras la carta del hospital y la explicación que me diste sobre tus affaires con su legión de clones, me pareció acertado seguir tu consejo.
—––Vaya… -dice Peter, algo pasmado.
—––Aproveché que Pym tiene su propio laboratorio en el Helitransporte para que echara una mano a Hank. En todo el planeta, son el mejor bioquímico y el mejor genetista. Y están a tu entera disposición -dice con grandilocuencia-. No han hallado ningún tipo de modificación química… Ni siquiera en ti… Por lo visto, tras tu “renacimiento”, de hace unos meses, tus poderes ya no son de origen radioactivo, si no que forman parte de ti… No tenemos una explicación lógica para eso pero es como si, ahora, fueras un mutante de nacimiento.
—––¡Ah…! –expresa Peter.
—––Cuando estés mejor, podrás visitarles y ver los resultados por ti mismo. Incluso formar parte de los X-Men –el chiste no surte efecto en Peter, que le mira con seriedad. Tony carraspea y prosigue hablando–. Ejem… No sólo han verificado que vosotros sois vosotros; MJ, Liz y Normie; si no que la pequeña, además de ser una persona nacida de forma natural, sin ninguna alteración química externa, salvo las que tu pudieras transferir por tus poderes. Es… vuestra hija -finaliza, con una amplia sonrisa.
—––¿E-en serio? -pregunta; intentando asimilar la noticia-. ¿Estáis…?¿Estáis seguros?
—––El genotipado no miente; los genes de MJ y los tuyos fluyen por su sangre.
—––¿No…? ¿No es un clon…? O… ¿Algún truco raro de Norman? ¿Y que hay del suero del duende? Norman dijo que se lo inyectó a los niños.
—––La sangre de Normie contiene cierta sustancia del químico; pero en un nivel tan bajo que es casi imperceptible. Está claro que fue transferido por el ADN adulterado de su padre; pero Henry puede eliminarlo. Y la pequeña, bueno; no puedo más que darte la enhorabuena Peter, eres papá -ratifica Tony, ayudándose, además, con la cabeza.
—–Peter enmudece, sobrepasado por las implicaciones, que suponen, recuperar a su hija; a quien tiempo atrás, dio por fallecida.
—––¿Estás bien? -pregunta Felicia, mientras le acaricia el hombro.
—––Uff -resopla; sin saber si gritar, llorar, alegrarse o todo a la vez.
—–Entre tanto:
—––No es tan sencillo, así que deja de insistir -dice Tony, inquieto, entre dientes-. Hazlo tu…
—–A pesar de hablar en voz baja, llama la atención de Felicia.
—––¿Qué hablas? -pregunta, extrañada.
—––Nada, nada -apremia a decir, negando con las manos.
—–Peter se asusta.
—––Estás… pálido -le cuesta decir.
—–Tony inspira con fuerza, volviéndose a tirar de la perilla. Mira a Peter a los ojos.
—––Hay alguien que quiere hablar contigo…

—––¿Qu-quién? -pregunta, alarmado.
—–<<¡Hola Peter! -una voz de mujer irrumpe, de forma telepática, en la conversación-. No debes preocuparte.>>
—–Tanto Felicia como Peter dan un respingo.
—––¿Emma…? -pregunta, sobresaltado-. ¿Emma Frost?
—–<<La misma.>>
—––¿Qué…? ¿Qué está pasando? -mira a Felicia y a Tony desconcertado.
—–Apabullado por la situación, Peter es incapaz de articular palabra, aunque ya se encarga su mente de decir lo que su boca no puede.
—–<<Procuraré ser estructurada en mis respuestas, Peter. Como bien supones, estoy en el Helitransporte; concrétamente, junto a Mary Jane, Liz, Normie y Mayday. El motivo de mi repentina irrupción se debe a que he estado pendiente de tu estado desde que despertaste. Y si no he intervenido antes es porque, sencillamente, necesitaba cerciorarme de que tu mente sigue intacta.>>
—––No… No entiendo –se encoge de hombres, haciendo que Felicia quite la mano–. ¿Es por el golpe de mi cabeza?
—–<<No, Peter.>>
—––¿Entonces?
—–<<No será fácil de asimilar, pero debes hacerlo… Antes te preguntabas que había hecho Norman en esos seis días.>>
—–El corazón de Peter se desborda.
—–<<Intentó alterar vuestra memoria; la tuya y la de tu familia; cambiando recuerdos reales por otros falsos, con el propósito de crear un vínculo afectivo entre el propio Norman y vosotros. Para formar, así…>>

—–Conociendo como conoce a Norman, Peter, se adelanta a Emma.
—––La familia perfecta… Su familia… perfecta -dice cabizbajo, y desanimado.
—–<<Sí, Peter; pero falló. Pues no logró cambiar tus recuerdos.>>
—––¿Y a ellos? -pregunta.
—–<<Se han visto parcialmente afectados.>>
—––Pero… -se muestra confuso-. No puede ser… No, no, no… –grita y se agita, desesperado.
—–<<Sé que cuesta, pero debes mantener la calma y  confiar en mi>> –solicita la telépata, con un tono sosegado
—––¿Que mantenga la calma? Me-me dices que Norman ha experimentado con Mary Jane y… ¡dios! –se lleva las manos a la boca–. Que habrá hecho con Mayday… e-en todos estos años… -rememora lo vivido tiempo atrás, culpándose por fallar al fruto de su simiente. Un nuevo puñal atraviesa lo más profundo de su ser. Ante el dolor, ante el temor; huye-. ¿Có-cómo sé que esto es real…? Que verdaderamente estáis ahí de píe, que… que estoy en esta habitación…  ¿Cómo sé que esto no es otro engaño de Norman? -desconsolado, se lleva las manos a la cabeza, ante el intento de Felicia por detenerle para que no estropee el vendaje.
—––Detente, no… –forcejean–. ¿No vas a ayudar? –mira a Tony, que permanece tranquilo. Ella vuelve la vista hacia su amigo-. Mírame, Peter, soy yo; Felicia.
—–<<No lo hagas, Tony>> –ordena Emma.
—––Viernes, activa las correas anti-lesiones –dice, acercándose la pulsera electrónica a la boca.
—–Activando correas, Sr. Stark —confirma el programa informático que acompaña a Tony allá a donde vaya.
—–Al instante, correas metálicas surgen de los laterales de la camilla, inmovilizando el torso y las extremidades de Peter.
—–Felicia lanza una mirada furiosa a Tony.
—––Siento esto, pero es por su bien –asiente.
—––¡Soltadme! –grita; mientras intenta zafarse de las correas.
—––Por favor, Petey. Emma está aquí para ayudar –dice Felicia, con tono manso, centrando sus ojos en los de él.
—––¡Quiero verlas! -brama, impetuoso.
—–<<Lo harás, lo prometo.>>
—––¡Ya! -vocifera el arácnido.
—–<<Escúchame Peter, no puedo permitir que las veas en tu actual estado emocional.>>
—––¡Argh! –intenta romper las correas; ante la mirada aterrada de Felicia:
—––Se va a hacer daño.
—––Tranquila, son correas de vibranium flexible; y acolchadas –afirma Tony.
—–Incapaz de romper el metal que le atrapa, Peter deja de resistirse. Lanzando una mirada abatida a Felicia y a Tony.
—––Necesito verlas… ¡Por favor! -implora.
—–<<Después de que me escuches.>>
—–Pesaroso, Peter concluye que no le queda otra opción. Su silencio, otorga la palabra a Emma.
—–<<Gracias por confiar en mi… Antes de detallarte las particularidades de la situación en la que nos hallamos, es preciso que dejes de reprimir tu miedo… Puedo ver el dolor que soportas; nubla tu mente. Y necesitamos que esté despejada; serena…>>
—–Las palabras de Emma se sumergen en la mente de Peter. La empapan; reverberan. Cumplen su cometido.
—–<<Suéltale>>, 
decreta Emma, hablando sólo a la mente de Tony.
—––¿Estás segura?
—–<<Sí.>>
—–Tony ordena a Viernes que retire las correas metálicas, liberando así a Peter, que de forma instintiva alza los ojos en busca de Felicia. Esta, sin pensárselo, extiende sus brazos para estrechar a su amigo entre ellos, con extrema fuerza. Él se aferra a ella; desesperado; liberando parte de su tormento. Nadie habla; no es necesario. Entretanto, Emma vislumbra la mente martirizada de un Peter incapaz de comprender porque la vida; cuando al fin, en vez de hacerle perder a un ser amado, se lo devuelve; le obliga a sentir la más amarga de las desdichas.
—––¿Por qué…? -llora-. ¿Por qué destruyo todo lo que me rodea? -cuestiona, en alto, con deseos de abandonarse a la muerte; pues tal vez así, quienes ama, dejen de sufrir.
—–Felicia le abraza todavía más fuerte; consternada e impotente; sin hallar que decir.
—–<<Creía que ya habías tenido esta conversación>> -reprende Emma.
—––¿Qué…? –balbucea Peter.
—–<<Sí. Con Mary Jane, hace unos días en el hospital… Es un momento tan inspirador… Y, aún así, insistes en creer que eres tu el culpable de todo, cuando estás lejos de serlo. Estoy completamente de acuerdo con las palabras que te dijo Mary Jane… Pero  veo que estas no te ayudan… Tal vez lo haga recordarte al Tri-Centinela.>>
—––¿Tri que…? -pregunta Tony de forma exagerada.
—––Ni idea… -dice Felicia, en voz baja, girando la cabeza hacia Tony.
—–Peter afloja la presión de sus brazos, distanciándose del cuerpo de su amiga; con la mirada perdida entre la sábanas:
—––L-lo había olvidado -queda pensativo, intentando secar las lágrimas de sus ojos.
—–<<Ocurrió hace seis años, a causa de uno de mis antiguos aliados… -dice Emma, avergonzada-. El Rey Negro del Club Fuego Infernal, Sebastian Shaw.>>
—––¿El mismo que creó Industrias Shaw? -cuestiona Tony.
—–<<Sí -confirma, Emma, con pesar-. Era miembro del programa centinela conocido como proyecto Nimrod…>>
—––No tiene sentido, él también es mutante -afirma Tony, intrigado.
—–<<¿Acaso el homo sapiens no se autodestruye? Finalmente, parece que humanos y mutantes no somos tan distintos… –asevera–. Shaw mandó construir tres nuevos prototipos de centinela con una capacidad destructiva nunca vista en uno de esos robots. Por algún motivo que desconozco, estos tres centinelas se unieron en uno sólo, creando una amenaza que nadie detectó… Salvo tú, Peter.>>
—––¿Cómo es eso posible?
—––¿Eres tonto? -reprocha Felicia a Tony, que intenta explicarse.
—––No cuestionaba la capacidad de Peter; si no el porqué los demás no lo detectamos… 

—–<<Ocurrió durante los actos de venganza de los supervillanos –responde Emma–. Mientras Los Vengadores, Los Cuatro Fantásticos y los X-Men jugaban a aporrearse con esta fútil liga del mal, un héroe en solitario salido del humilde barrio de Queens, evitaba la aniquilación tanto de humanos como de mutantes –concluye–. Nos distes a todos una nueva oportunidad; Peter. En mi caso, si el mundo se hubiera acabado en ese entonces, no habría podido expiar mis pecados como Reina Blanca del Club Fuego Infernal; uniéndome a los X-Men y siendo la actual directora de la Escuela de Xavier… Todos estamos en deuda contigo. Y considero que debemos pagar dicha deuda. Es hora de que dispongas de tu nueva oportunidad.>>
—–Las palabras de Emma generan en Peter una sensación de vana esperanza, que aún así, le incita a seguir escuchando. Su mente está preparada.
—–<<Como ya he dicho, estoy junto a tu familia; concretamente, en una sala aislada del Helitransporte, explorando sus mentes con el fin de hallar la línea que separa su verdadera memoria de la implantada por Norman. La memoria real de la ficticia; lo cual no es del todo sencillo. Seré más específica… Las experiencias que vivimos son codificadas por la mente; almacenadas o archivadas en esta y, posteriormente; recuperadas para evocar lo que conocemos como recuerdos. Estos, han de ser localizados en el espacio y en el tiempo, es decir, en qué lugar y momento, determinado, sucedieron. Tarea que puede ser, más o menos, complicada, según la importancia y el impacto que tuvo, en nosotros, la experiencia vivida. La pregunta que toca hacerse es: ¿cuán exactos son los recuerdos que evocamos? Debemos tener presente que la mente tiene limitaciones para aludir una vivencia; ya que sólo es capaz de evocar fragmentos. Por lo tanto, la mente ha de valerse de la imaginación para terminar de dar forma y definir, por completo, un recuerdo. ¿Qué supone esto?>> -le pregunta a Peter.
—––Que una parte… Una parte de lo que recordamos es ficticio o inventado… -afirma compungido.
—–<<Exacto>>.
—––¿Cómo… ?
—–Emma le quita la palabra:
—–<<¿Cómo voy a distinguir una vivencia real de otra falsa, cuando la mayoría de lo que recuerdan es, en parte, falso? Buena pregunta. En el caso que nos ocupa puede ser relativamente fácil, ya que, en la mayoría de vivencias qué percibo en Mary Jane, Liz y Normie, aparece Mayday; lo cual no debería ser posible dado que, en realidad, no saben que ella existe… Teniendo en cuenta esto, seguiremos el mismo proceso con el que constaté que tu mente permanece intacta. Esto es; mediante una mente externa que sirva como nexo entre la mente afectada y la mía. En tu caso, fue la de Felicia; en el de ellos tres, será la tuya. Indagando en vuestras mentes podré rastrear las vivencias que compartís y, de ahí, extraer los recuerdos de las mismas. Recuperando, así, otros muchos que, de forma subconsciente, están ligados a los ya recuerdos encontrados. Una vez conseguido este primer paso, el resto será como tirar de un hilo…>>
—––Y… -Peter duda.
—–Esta vez, Emma le deja terminar su pregunta, aunque ya la conozca.
—––Y, ¿Mayday? -cuestiona angustiado.
—–<<No me olvido de ella, Peter -afirma, con un tono cálido-. Debemos tener en cuenta que la mente de un niño es diferente de una mente adulta; empezando por el hecho de que a la edad de cinco años, más que a recordar, la mente tiende a asociar y a reconocer; lo que llamamos memoria de trabajo, reconocimiento y semántica.>>
—––Es decir -interviene Tony-, la resolución de problemas mediante instrumentos; reconocimiento de personas, objetos…
—––Sé lo que es… -contesta Peter, molesto-. He sido profesor… He tratado con niños y adolescentes… -ultima, con cierto pesar.
—–<<Somos conscientes de ello. Sin embargo, es preciso incidir en cada detalle de la situación a la que nos enfrentamos –dice Emma, con serenidad pero de forma autoritaria. Continua hablando, ignorando el resoplido impaciente del arácnido-. Las experiencias y conocimientos que vamos adquiriendo, desde pequeños, y el entorno que nos rodea, forman parte del proceso de aprendizaje; facilitando así la consecución del lenguaje. Es ahí donde radica una de las dificultades de la situación, y es que, la mente de Mayday es muy frágil todavía; por ello, si altero de forma inadecuada las pocas experiencias o vivencias reales de su memoria, podría afectar todo el aprendizaje que ha adquirido; además de su personalidad…>>
—––¡Ya lo sé! Dejaos de rodeos -protesta Peter.
—–<<Lo que pretendo explicarte es que las vivencias de Mayday, a nivel de vínculos afectivos e interacción social, se reducen a Norman. Él es la base de lo que define la personalidad de tu hija, y si hacemos lo que estás pensando; que es borrar la existencia de Norman de su mente; corremos el riesgo de convertirla en una recién nacida de cinco años… Puedo hacer que Lobezno se comporte como un niño de parvulario, pero influir en una niña con la mente de un recién nacido…  Es cierto que puedo hacer que sea una persona dócil o por el contrario agresiva, que sea cariñosa o distante… Pero no es una solución. Sería como diseñar a vuestra hija a la carta… Lo que significa que estarías privándola de formar su propia personalidad mediante sus experiencias en la vida…>> 
—––Llamas a ser manipulada por Norman, ¿experiencias? -alza la voz.
—–<<Aunque no te guste, así es>>.
—––¡Vete al cuerno!
—–Emma permanece impasible.
—–<<Debes tener presente que las vivencias que ha compartido con él y los recuerdos implantados, son, en su mayoría, de carácter positivo. Norman ha procurado ofrecer a Mayday una infancia común, en familia, junto a unos padres atentos que la han cuidado y querido en todo momento y que la han hecho disfrutar en familia, no olvides a Liz y Normie, y ser feliz. Por no mencionar que, en ocasiones, los padres deben corregir a sus hijos; nunca habéis sido autoritarios pero tampoco permisivos. Norman ha creado un balance perfecto para que Mayday desarrolle una personalidad sana…>>
—––¡Genial! Ahora mismo voy a darle las gracias a Norman por secuestrarla y hacerme perder cinco años de mi vida con ella… ¡Todo eso que cree haber vivido es mentira! ¡Jamás he hecho nada de lo que dices! -vocifera, sintiéndose culpable.
—––¡No es verdad! -grita Felicia, exaltada.

—–<<¿Hmm…? Cierto –medita Emma, viendo el pensamiento de Felicia–. No he tenido en cuenta el primer encuentro entre Peter y Mayday… Un momento, por favor… –se concentra–. Intento encontrar ese recuerdo en las mentes de Mary Jane y de la pequeña…  –el silencio invade el instante; breve pero eterno. Paciente, Tony se sienta en una de las sillas de la habitación mientras Felicia observa a su afligido amigo, que parece inmerso en sus pensamientos. Emma prosigue–. Interesante; ambas comparten esa vivencia>>.
—––¡Eso es bueno! ¿Verdad? –dice Felicia, esperanzada.
—–<<Sí, a medias…>>
—–La cara de Felicia se torna confusa.
—–<<Se trata de una experiencia real, pero…>>
—––¿Cómo lo sabes? -pregunta Peter, escéptico.
—––¿Olvidas que a diferencia de MJ, Liz y los niños, Norman no consiguió cambiar tus recuerdos? -responde Tony, desde la silla.
—––Es algo que no entiendo… ¿Por qué con ellos sí y conmigo…?
—–La pregunta de Peter enciende las alarmas de Emma, que se apresura a interrumpirle.
—–<<Ten en cuenta que conservas tu mente intacta, y aun así, compartes este recuerdo con ellas. Sólo puede significar que fue una vivencia real… Pero esto no condiciona el hecho de que Norman está presente en la mayoría de experiencias reales de Mayday, y que él es la base que forma su personalidad… La cual es adorable; debo recalcar.>>
—––¿Entonces? -pregunta Felicia.
—–<<Debo indagar más en esta vivencia… –lo hace con detenimiento. De nuevo, un parpadeo de tiempo se dilata, generando especial agobio e incertidumbre en Peter y Felicia. La telépata prosigue hablando–. Siento un gran impacto emocional en Mayday… Al ser una experiencia real, creó un vínculo sensitivo que los recuerdos implantados no son capaces de asemejar. De hecho, este recuerdo conduce a otro en el que aparecen, también, Liz y Normie; donde jugáis con pistolas de agua junto a las escaleras  de… Vaya…>>
—––¿Qué pasa ahora? -pregunta Felicia, asustada.
—–<<Nada de lo que preocuparse –intenta esquivar la pregunta–. En cualquier caso, gracias, Felicia, por recordarme el encuentro de Peter y Mayday. Es un avance muy positivo>> –culmina.

—–A pesar de las recientes palabras de Emma, Peter se centra en las que no ha mencionado. Rememora el incidente en el que golpeó a Norman frente a Mayday; desatando una tormenta en su interior, ante el, evidente, cariño de su hija, hacia su mayor enemigo; quien ha intentado destruirle la vida, una, y otra, y otra, y otra vez; durante años. Siente una fuerte presión en el pecho; junto al férreo deseo de que esto sea una simple , aunque truculenta, pesadilla.
—–<<Estás bien despierto, Peter… No te angusties haciendo conjeturas sobre elementos de los que no tienes suficiente información. Créeme; vamos por buen camino>> –asiente con rotundidad.
—––Pero… -dice Peter.
—–<<¿He mencionado ya el impacto emocional que supone para Mayday evocar vuestro primer encuentro? Le encanta, especialmente, la parte en que bromeas con Mary Jane y ruges como un tigre. Se siente muy feliz cuando ambos le dais la mano para subir las escaleras… Es un recuerdo precioso; e insisto; totalmente real
.>>
—–Esperanzada, Felicia coge la mano de su amigo, como muestra de apoyo. Sin embargo, él permanece absorto; manteniendo la cabeza gacha.
—–<<La respuesta es sí, Peter. Una vez que encontremos el total de los verdaderos recuerdos de Mary Jane, Liz y Normie, tendrás que decidir… Lo sé, es una responsabilidad enorme, y, la tentación, todavía mayor. ¿Borrar de sus memorias instantes traumáticos? ¿Recuerdos llenos de dolor? La decisión es tuya, pero ten presente que si se borran esas experiencias, estás eliminando parte de lo que les define y, ¿quién sabe?, parte de lo que te une a ellos… Medítalo el tiempo que estimes oportuno… Me gusta esa intención tuya de no tomar una decisión sobre tu hija, sin consensuarla con Mary Jane; de modo que, en efecto, será la primera  a quien devolveremos la memoria… Una vez que estés recuperado>> -asiente con firmeza.
—–Peter suspira.
—–<<Recuerda su sonrisa al verte imitando a un tigre. Tenla presente en todo momento>> -dice, Emma, con dulzura.
—––Yo… lo intentaré -dice, sin ninguna convicción.

—–<<Estoy segura de que lo harás -le alienta-. Dama, caballeros; vuelvo a mis que haceres; y descuidad; desde ya, dejo de escucharos. Ciao>> –se despide en un perfecto italiano.
—–Los tres sienten, en sus cabezas, el cese de la comunicación telepática.

Felicia toma la palabra:
—––¿Has oído? -pregunta cogiendo del hombro a Peter
—––¿Eh?-él, ensimismado, alza la mirada con lentitud.
—––No olvides su sonrisa -dice, con entusiasmo.
—––Lo he oído… -afirma, volviendo la vista hacia abajo.
—––Peter…  -ella queda petrificada, incapaz de comprender su actitud.

—––Dejémosle un rato a solas -sugiere Tony, levantándose de la silla.
—–Felicia duda; pues su amigo le necesita; pero al mismo tiempo, su conducta apática invita a aceptar la proposición de Tony. Entristecida, acaricia la espalda de Peter; logrando que este comparta su pesar.
—––No sé que es lo correcto… 
—–Afectuosa, mantiene la mano en su espalda y responde.
—––¿Respecto a qué?
—––A todo… Es decir, sería genial hacer que el dolor que han experimentado, a causa mía, o de tipos como Norman, desapareciese de sus vidas, pero…
—––¿Es parte de lo que les define? -acierta a decir Felicia.
—––Sí… E-eso es -dice con temor- Y Mayday… ¿cómo sé si lo que siente por mi es verdadero? Yo… sabré que en el fondo fue cosa de Norman, que fue un sentimiento que él programo para que sintiese… Su familia perfecta… – dice, con rabia-. Aunque todo se solucione; ¿cómo podré mirarla a los ojos, sabiendo eso?
—––Porque es tu hija… Osea… Piensa en tus tíos…  Cuando ellos decidieron hacerse responsables de ti, no sabían como irían las cosas; ni si les querrías o si te pasarías la vida reprochándoles que no eran tus verdaderos padres… Asumieron el riesgo de quererte en sus vidas. Y lo hicieron a expensas de lo que tu pudieras pensar o sentir por ellos… -dice Felicia, frotándose la nuca con la otra mano.
—––De hecho -interviene Tony-, cualquier persona, decidida a tener hijos, se enfrenta a esa misma situación. Por muy obvio que suene, tanto MJ como tu, ya, tomasteis una decisión al traer a este mundo a Mayday… -asevera.

—––Sé que tenéis razón… -responde Peter, abstraído. Felicia y Tony permanecen expectantes. Tras resoplar, prosigue hablando-. Siempre… Siempre he querido estar a la altura de mi tío; en cada cosa que he hecho, especialmente como Spider-Man… Entonces llegó MJ… Quise ser tan capaz, como él, de ofrecer un hogar a los míos… Pero no ha sido así… -suspira de nuevo-. Si viera el desastre que he ocasionado…
—–Felicia intenta rebatir las palabras de Peter, pero Tony  se adelanta:
—––Tienes mucho que ofrecer. Empezando por un hogar donde retomar vuestras vidas -dice Tony, trasteando con un dispositivo móvil táctil. 
—––¿Hablas de la Torre Stark? -pregunta, Peter, mostrándose ofendido.
—––Verdad, ¿que no, Tony?-interviene Felicia-. Porque te arreo aquí mismo -le advierte.

—––Soy muy consciente de que sería al último lugar al que irías, tras lo que pasó… Por eso estoy comprando el terreno de Forrest Hills donde tus tíos tenían la casa en la que te criaste -le mira a los ojos. 
—–La noticia golpea, cual directo a la mandíbula, a Peter; que enmudece.
—––No hace falta que digas nada -Tony le guiña el ojo.
—–Pero ese terreno… ¿No dejó de ser edificable tras el incendio? -cuestiona Felicia.
—––Sí; pero porque no contaban con mi gestión, ni mis muchos recursos -dice con donaire.
—––¡Vaya! No nos habíamos dado cuenta de lo rico que eres -dice ella, con sarcasmo-. Pero digo yo, que tendrás que preguntar a Peter, MJ, y, sobretodo, a May, si quieren volver a vivir allí.
—––¿Cómo no van a querer?
—––Y tu que…
—––¿Podéis parar? -irrumpe Peter, haciendo que ambos le miren-. Es… Es un bonito detalle, Tony, pero… -sus ojos se tornan vidriosos; intenta ocultarlo mirando hacia otro lado-. Aun en el supuesto de que todo esto salga bien y de que mi tía quiera volver a reconstruir nuestra casa… Todos, en Nueva York, saben quienes somos MJ y yo… Y, tras lo sucedido en el último mes, seremos señalados por la calle; por los medios de comunicación o peor… Podríamos ser atacados por cualquiera que busque vengarse de mi o reconocimiento al vencerme… -muestra su preocupación-. Por no hablar de los delitos que he cometido…
—––Si es por el Acta, no debes preocuparte -dice Tony, con un tono tranquilo-. Ya no hay una orden de arresto…
—––No me refiero al Acta -le interrumpe-. Estoy seguro de que estás al corriente… de lo que hice para sacar a mi tía del County Memorial.
—––No me consta… -dice, acompañándose de manos y hombros
—––¡Por dios, Tony! Falsifiqué documentos; agredí a un agente de la ley y le retuve contra su voluntad; me hice pasar por personal sanitario; robé una ambulancia y… pu-pude matar a May por imprudencia temeraria… ¿En que me convierte eso?
—––En un delincuente no, porque no hay cargos al respecto- dice Tony de forma tajante.
—––¿Y qué pasa con el agente que golpee?
—––El detective Delint sólo tenía un leve chichón -indica con los dedos índice y pulgar la maño derecha-. Ya está perfectamente. Es más, diría que le hiciste un favor, Peter.
—––¿Cómo dices? -pregunta, molesto.
—––El bueno de Delint recapacitó su situación laboral y solicitó la jubilación anticipada. Ahora disfruta de una paga vitalicia de cinco cifras, complementaria a la pensión que percibe por su jubilación.
—––¿Has comprado su silencio? -cuestiona Felicia.
—––No te equivoques -dice Tony-. Lo que ha hecho el Estado es recompensar sus muchos años de esfuerzo y dedicación en el cuerpo de policía.
—––Deja de enmascarar las cosas; ¿no te das cuenta? -dice Peter, alterado-. He… He cruzado una línea que juré no traspasar, ante la tumba de mi tío -dice con evidente nerviosismo.
—––Olvídate de Tony -solicita Felicia, encarando a su amigo-. Intenta pensar por un momento… Hiciste lo que debías para salvar a tu tía. Yo he hecho peores cosas y no para salvar una vida, precisamente.
—––Pero es diferente.
—––Claro que lo es. No tuviste elección, punto -intenta zanjar ella.
—––No es excusa… Yo…  – se lleva las manos a la cara-. Lo siento tío Ben… -gimotea.
—––Peter, ¡para! -le amonesta Felicia-. No pienso quedarme a mirar como te culpas por esto o aquello; ya lo he vivido y no es nada agradable. Hiciste cosas de las que no te sientes orgulloso. Yo también, y Tony, y Emma, y MJ. ¡Todos! Eres buena persona, Pete, de hecho, la mejor que conozco.
—–Peter suspira.
—––Hagamos lo siguiente -dice Tony-. Obtén perspectiva… 
¿Qué te parece si; tras solucionar el asunto de la memoria de MJ y los demás, y de que te recuperes; os tomáis unas merecidas vacaciones en familia? Os permitirá conectar con Mayday y disfrutar de ella. Vosotros elegís el destino. Por supuesto, los gastos corren de mi cuenta.
—––Sin que sirva de precedente -dice Felicia, volviendo a acariciar el hombro de su amigo-, me parece una buena idea -reafirma.
—––Tal vez… -reflexiona, alicaído.
—––Además, por mi parte, el puesto como investigador científico, en Industrias Stark, sigue esperándote -le dice, con un tono condescendiente.
—–Peter alza la mirada, incrédulo.
—––Te falta pedirme que me una a Los nuevos Vengadores -dice Peter, con sarcasmo.
—–El silencio de Tony, le delata; ante la sorpresa de Felicia, que frunce el ceño, y el malestar de Peter.
—––Olvídalo -dice, negando con la cabeza-. No pienso volver.
—––Te necesitamos más que nunca…
—––¡He dicho que no! -ratifica, airado.
—–Tony inspira con fuerza:
—––Entiendo tu reticencia…

—–La mirada furiosa de Peter, no da lugar a equívocos. Tony ruega calma con las manos y, de forma pausada, habla:
—––Existe otra alternativa.
—––Mide tus palabras -advierte Felicia.
—–Entretanto; Peter  deja escapar un sonrisa irónica.

—––No pienso ser partícipe de nada que tenga que ver con apoyar el Acta.
—––No has escuchado mi…
—––Ni quiero -se enfurece.
—––Es comprensible… -se rasca, Tony, el cuello-. Pero, ¿te has parado a pensar que fue gracias al Acta que mostraste tu rostro ante los medios de comunicación, generando que Norman revelase sus intenciones?
—––¿No estarás insinuando lo que creo? -apremia a preguntar Felicia.
—––Pues sí -concluye, Tony. 
—––¿Cómo te atreves? -vocifera Peter
—––Porque es la realidad.
—–Peter se enfada, todavía más:
—––Norman ya tenía planeado todo esto mucho antes de tu maldita ley de registro… -grita.
—––Muy bien; eso no cambia el hecho de que el Acta desveló sus planes contra ti -eleva Tony la voz.
—––Fue un efecto colateral -reprocha Peter.
—––Gracias a ese efecto colateral has recuperado a tu hija -asiente Tony.
—––Te he dicho que midas tus putas palabras -amonesta Felicia.
—––Sólo expongo los hechos; por mucho que duela admitirlos -se encara con ella.
—––Aunque tuvieras razón, ¿que te da derecho a decir algo así? -incide ella-. Por culpa de tu maldita ley casi matan a May.
—––Podría decirse, que es otro efecto colateral -dice Tony, desafiante.
—–Su respuesta, descoloca a los presentes. Felicia reacciona, señalando hacia la puerta.
—––¡Sal de aquí, ahora mismo! -exige ella, cerrando el  otro puño con fuerza-. Por tu bien.
—–Sin embargo, Tony ignora a Felicia, centrando la vista en el rostro enfurecido de Peter, que aprieta con extrema dureza la mandíbula. Tony retoma la palabra, con un tono más moderado.
—––Sabes, tan bien como yo, el momento exacto en el que MJ y May fueron realmente vulnerables.
—–Al instante, Felicia desvía la mirada hacia su amigo, que responde:
—––Desde el momento en el que nos ocultaste donde encerrabas a los nuestros -se desgañita-. ¡Fueron tus mentiras y tus planes ocultos lo que nos hizo huir de la Torre Stark! -golpea la baranda lateral de la camilla; deformándola.
—––¡Peter! -retrocede Felicia, sobresaltada.
—–Tony no dice nada, sólo recula unos pasos; alerta por si debe activar las correas metálicas de nuevo. Transcurridos unos segundos, al comprobar que la repentina agresividad del arácnido se ha quedado, sólo, en un susto, respira aliviado; intentando bajar sus propias pulsaciones, las cuales se han disparado. Traga saliva, buscando las palabras y el tono adecuado para dirigirse a Peter. Precavido, habla con calma.
—––No todo es blanco o negro, Peter. Ni para Reed, ni para mi fue agradable, pero tuvimos que tomar una determinación… -afirma, mostrando su aflicción por todo lo acontecido desde la catástrofe de Stamford-. Debíamos recuperar la confianza de los ciudadanos.
—–Aún consciente de que ha perdido los papeles por unos segundos, Peter habla; incapaz de emular el tono sosegado de Tony:
—––¿Y quién os nombró estandartes de los superhéroes?
—––Alguien tenía que ponerse al frente de todo esto… -asevera con dificultad.
—––Y ese alguien sólo podías ser tu… -apostilla Felicia.
—––No tenía que ser así, ¿vale? -dice Tony con ojos vidriosos-. Yo también he perdido a grandes amigos con todo esto… -intenta mantener la compostura-. ¿Creéis que no le echo de menos? Steve era como un hermano… Pude hacer más para evitar que… -suspira-. Pesará sobre mi conciencia de por vida… Pero es el precio que me toca pagar para construir un mundo mejor, más seguro y más justo… -afirma, apretando con rabia los dientes.
—––No conocía mucho al Capi, pero es obvio que no estaba de acuerdo con tu forma de convertir el mundo en un lugar mejor, más seguro y más justo… -alega Felicia.
—–Tony solloza.
—––Traicionaste su confianza -recalca Peter.
—–Entre lágrimas, Tony responde:
—––No eres el más indicado para hablar de confianza… 
—––Es cierto… Pero, antes de eso, fuiste tu quien nos diste la espalda… Y ahora pretendes que vuelva a ser parte de esa locura.. Olvídalo -dice, negando con la cabeza-; no voy a atrapar a los nuestros para que acaben presos en la Zona Negativa. No trataré por igual a héroes y villanos.
—––Lo sé -resopla, Tony-. Por eso he pensado en una labor diferente -se apoya sobre los píes de la cama, con la mirada en el suelo-. Igualmente legal y remunerada, que te mantendrá fuera del trabajo de campo -alza la vista-. Siempre que no haya una invasión Skrull o Galactus intente devorar el planeta… El Programa La Iniciativa. Ya te hablé de él.
—––Sí… Hace unas semanas quisiste enviarme de “vacaciones” a Los Ángeles para que lo supervisara… -dice con un tono despectivo.
—––No lo has visto en funcionamiento.
—––¿Y que te hace pensar que lo necesito?
—––El futuro, Peter -resuella Tony con fuerza-. El de tu familia; el de tu hija
—––Déjalas al margen de esto…
—––Me pides un imposible. Todos formamos parte del futuro. ¿Qué clase de mundo quieres dejar a Mayday?
—––Te he dicho que…
—––Buena parte del futuro depende de cómo entrenemos hoy a los miles de jóvenes que andan perdidos, sin saber cómo usar sus recién descubiertos poderes y ante los que se ven superados. Nuestro deber -afirma con vehemencia-, es enseñarles a controlar dicho poder, a conocer su potencial y a ser responsables. Tu mejor que nadie sabe lo que eso significa.
—––¡Para! -le advierte, Peter.
—––Mayday tiene tu ADN corriendo por sus venas. ¿Quién te dice que no se hallará en esa situación?
—–Peter intenta no escuchar. Felicia irrumpe, dirigiéndose a Tony.
—––Si pudo aprender a controlar sus poderes, podrá enseñar a su propia hija.
—––¡Claro que puede! -confirma Tony-. Y, además, ha sido profesor de instituto; sabe como tratar con adolescentes; por eso mismo, es indicado para guiar a las nuevas generaciones. ¿Es que no lo veis? 
—–Peter vuelve la vista hacia Tony.
—––Y estaría formando a futuros cazadores de superhéroes no registrados… -dice, reflexivo, pero con un tono reprochador.
—––¡Por favor, Peter! -se desespera Tony-. No seas estrecho de miras. Reitero que no todo es blanco o negro.
—––Eres tú quien anda corto de miras -afirma Peter, más calmado-. Sigues sin darte cuenta de que no todos podemos tomar decisiones de forma unilateral… Debo hablar de todo esto con MJ y tía May… Somos un equipo. Una familia.

—–Frustrado, Tony se aplica un leve masaje en la sien.
—––De acuerdo. Haz lo que consideres… La buena noticia es que, si quedaba alguna duda de que eres el auténtico Peter Parker; la acabas de disipar… -resopla-. Si necesitas algo no dudes en hacerme llamar… -da una pequeña palmada a la barandilla de la cama y encara la puerta.
—––¡Un momento!
—––¿Sí, Felicia? -se da media vuelta.
—–¿Qué pasará con Norman? -se aproxima a él.
—–No quiero ser desconsiderado, ni volver a entrar en una discusión -dice con apatía-, pero… es información clasificada.
—–Molesta, Felicia le responde.

—––Creo que Peter merece saber que va a pasar con el tipo que le ha secuestrado; a él y a su familia… Cosa de la que, en parte, tu tienes culpa; por hacerle director de los Thunderbolts. ¡Se lo debes! 
—––Lo siento, de veras, pero no puedo compartir esa información…
—–Felicia estalla:
—––¡Qué te quede claro, capullo! Si no paras de joder, juro que Maria Hill asciende a directora en funciones de S.H.I.E.L.D antes de que puedas sacarte la cabeza del culo.
—–Agotado, Tony vuelve a frotarse las sienes, mientras resopla.
—––Está bien… Norman será acusado y procesado por ser un agente encubierto de una organización criminal secreta llamada Scriers . ¿Contenta?
—––¿Un juicio? -dice Peter, ofendido.
—––¿Como al que son sometidos los héroes que arrestas? -cuestiona Felicia.
—––Se trata de un mero trámite -dice Tony, pesaroso-. Será considerado culpable y enviado a la Prisión 42 de por vida -afirma con trivialidad.
—––Felicia tiene razón -añade Peter-; todo lo que rodea al Acta está podrido… Y tu eres el epicentro de todo.
—––Mira Peter… No tienes ni idea. Ninguno de los dos -señala a ambos.
—––Ilústranos -desafía ella.
—––Mejor que eso; voy a explicaros lo que deberíais haber visto en los telediarios en los próximo días -avanza unos pasos-. Has sido tu, Peter, quien ha sacado a la luz la verdad sobre Norman… -Tony levanta las manos y las ondea por el aire nombrando un titular-. “Peter Parker–Spider-Man desvela la doble identidad de Norman Osborn”. Diremos a los medios que la orden de arresto contra ti era un plan para cazar a Norman. Al verte desprotegido, te atacaría sin dudar, cayendo en la trampa… Sí, tiene ciertas lagunas, pero el caso es que Osborn acaba encerrado, tu como el héroe y S.H.I.E.L.D como la organización, que defiende a los ciudadanos, que es…
—––Y así es como, el gran Tony Stark, se va de rositas -afirma Felicia, como si fuera otro titular.
—–Tony muestra una sonrisa incómoda.
—––Todos salimos ganando. En especial tu, Peter. -le señala-. Norman no volverá a molestarte; voy a asegurarme de ello, personalmente. 
—–Peter le mira, acusador, sin saber que decir.
—––Personalmente, ¿eh, Tony? -irrumpe Felicia, acercándose a él-. He hecho cosas muy, pero muy reprochables, sin embargo, he logrado redimirme y encontrar mi lugar -asiente, señalando el sitio donde está. Le mira a los ojos-. ¿Crees que tu podrás? -le da la espalda, retornando junto a Peter.

—–Tony, roto, capta el mensaje. Sin mediar palabra, abandona la habitación, resignado y cabizbajo; dejando a solas a los dos amigos. Peter observa atónito a Felicia.
—––Era eso o su cabeza en el culo… -resopla-. ¿Por qué tiene que ser tan mamón? 
—––No lo sé, Felicia… -suspira, de forma lastimera.
—–Empática,  ella pregunta:

—––¿Necesitas alguna cosa? -dice, sin mostrar el verdadero alcance de su preocupación.
—––Que esto termine… Bien, a ser posible… -dice, dubitativo.
—––No te quepa la menor duda -le ofrece una sonrisa sincera; aunque esta no produce ningún efecto en Peter, que permanece meditabundo. Sin embargo, Felicia está resuelta a cambiar eso, a pesar de su propio orgullo-. Oye, una pregunta… ¿Qué pasa si Electro y Shocker se dan la mano?
—–La cuestión coge a Peter por sorpresa, que mira, pasmado, a su amiga.
—––¿Qué…?
—––Venga, va, no me hagas repetirlo -suplica ella. Él niega con la mirada-. ¡Por fa! -implora con las manos juntas.
 —–Resignado, contesta:
—––¡Electroshock!
—––¡Meh! Error… Si se dan la mano: ¡se saludan! Ba–da–bam–psst -imita un redoble de batería.
—–Sin dar crédito, Peter se lleva una mano a la cara y frota con fuerza sus ojos.
—––¡Fuera de aquí! -alza la mirada hacia ella, que intenta contener la risa. Él vuelve a taparse los ojos-. En serio: ¡fuera! -se hunde en la cama para taparse con la sábana hasta la cabeza-. Gracias por su visita, ya le llamaremos… -dice, sin mucho ánimo, pero siguiéndola el juego.
—––¡Venga ya! No ha sido tan malo -alega Felicia, aguantando la risa.
—–Peter no responde. Con la sábana tapándole por completo, aparenta ser un cuerpo inerte; logrando incomodar a su amiga por unos segundos. Decidida, le hace cosquillas. Él trata de mantener su cuerpo rígido y reprimir la carcajada; hasta que habla:
—––¿Qué no ha sido tan…? -destapa su rostro para incorporarse-. Has abierto la veda: ¿qué tiene Misterio en la pecera? -pregunta él.
—––Oye, que sólo quería tomarte el pelo.
—––Te aguantas.
—––Vaaale. ¡Hm…! Estooo; ¿una ballena blanca?
—––No lo sé, es un misterio -responde, encogido de hombros, con una sonrisa boba.
—–Felicia le quita la almohada de la camilla para simular ahogarle con ella. Los dos amigos son víctimas de la risa contagiosa, que hace olvidar, por unos instantes, la situación en que los Parker están envueltos. Sonrientes, y chiste malo tras chiste malo, son interrumpidos por dos celadores, que llaman y entran en la habitación..
—––¿Señor Parker? Perdone la molestia. Venimos por orden del director Stark, para trasladarle junto a su tía.
—–Peter y Felicia se miran perplejos.

—–En el despacho del director de S.H.I.E.L.D:
—–<<Eso ha sido muy agudo, Sr. Stark.>> -dice Emma.
—––¿No habías dejado de escuchar? -responde Tony, sentado frente a su escritorio, con una pastilla para el dolor de cabeza, en una mano, y un vaso de agua, en la otra.
—–<<Sólo monitorizo, como tu.>>
—––Ya, claro -se toma la pastilla–. ¿Qué quieres?
—–<<Que hablemos. Por los viejos tiempos.>>

—–Deja el vaso en la mesa.
—––Por los viejos tiempos… ¿Está flirteando conmigo, señorita Frost?
—–<<Si estuviera flirteando, no preguntarías.>>
—–-Cierto… Ahora, si eres tan amable de dejarme a solas con mi jaqueca, ya he hablado suficiente por hoy -se estira.
—–<<Sabes que podría ayudarte con esa jaqueca, de no haber creado ese extraño y conveniente instrumento que te sirve como escudo psíquico para… ¿protegerte de mi? ¿Qué sucede, Sr. Stark? ¿Teme que lea su mente? ¿Qué vea sus perversiones más íntimas?>>
—––Esas ya las conoces…
—–<<Cierto… Y si no fuera porque has diseñado ese cacharro para que pueda hablar contigo mediante el implante coclear de tu oído; diría que ocultas algo.>>

—––No te ofendas, pero; al margen de ser el dichoso director de SHIELD: la mayor agencia de espionaje antiterrorista del mundo; todos ocultamos algo.
—–<<¡Oh, disculpe señor director de SHIELD! Pero pareces olvidar que soy experta en descubrir secretos ajenos, incluso sin poder leer la mente… Por ejemplo, sé que te frustra tu actual relación con Peter y que te sientes culpable por dejar que la novia de Norman muriese junto al Simbionte.>>
—––¿Culpable? Estaba secuestrando a dos niños para hacerles vete a saber qué. Muy culpable no es que me sienta –afirma, intentando ser convincente.
—–<<Por eso mandaste a Natasha que investigara quien era, ¿verdad?>>
—–-¿No te resulta llamativo que una enfermera sueca acabe en EEUU, siendo la novia loca de Norman Osborn, alias, el Duende Verde?
—–<<Tan llamativo como que la antigua Reina Blanca del Club Fuego Infernal tenga encuentros íntimos con cierto Vengador de hojalata y termine siendo la pareja del líder de los X-Men.>>
—–-Kolina, el Simbionte, los viejos tiempos… ¿A dónde quieres llegar? 

—–<<A presidenta de los EEUU estaría bien.>> 
—––Tengo una agencia que dirigir –advierte, molesto.
—–<<Sí, no paras de recalcarlo. Sólo allanaba el terreno para decirte algo que no te va a gustar.>>
—––Obvio… ¡Deleitame! -dice con aspavientos.
—–<<Nuestro arácnido amigo siente que alguna pieza del puzzle no encaja; y el problema se origina con que Norman no pudo modificar su memoria.>>

—––Sí, también me he percatado de ello.
—–<<Tras la dificultad para adentrarme en la psique de Peter, tengo claro que algo, que escapa a mi poder, le protegía mucho antes de que el Simbionte interfiriese en la transmisión de nuevos recuerdos durante el sueño inducido. Y ese algo que impidió a Norman modificar su memoria, me obstaculiza para borrar el instante en que intentó matarle. Sin embargo; ese algo no evitó que Peter quedase catatónico.>>
—––¿Y si ese algo evitó que el shock emocional fuera peor?
—–<<He ahí el problema… No lo sé. Pero si pudiste crear un escudo psíquico para tí…>>
—––Pude hacer lo mismo para Peter…
—–<<Sin embargo, soy capaz de leer su mente, cosa que a ti no… Sin olvidar que tu no estabas en la Torre Stark cuando Peter entregó la carta a Jarvis… Pero, ¿qué hizo el resto del tiempo hasta que volvió al hospital?
—––No tienes ni idea, ¿verdad?
—–<<Sólo conjeturas… En cualquiera caso, lo que sí sé es que Peter desea tener un último encuentro con Norman, algo que ya sospechábamos que pasaría.>>
—––Algo que no debería seguir preocupándonos dado que le has borrado la memoria a ese loco –irrumpe Tony.
—–<<Algo que no debería seguir preocupándonos si ese otro algo, que no logro identificar, no me impidiese borrar el fastidioso instante de la cabeza de Peter… Si hablan, corremos el riesgo de que lo rememore. Y desconocemos las posibles consecuencias…>>
—––Habrá que disuadirle.
—–<<¿No escuchas? Ese algo no me deja… Y si intentas usar tu pico de oro; ¿bajo que pretexto le impedirás hablar con Norman? Sólo alimentarías sus sospechas…>>
—––¿Es eso lo que te asusta?
—–<<Lo que me asusta es que no tengo ni puñetera idea de como puede afectar a su mente si recuerda que intentó matar a Norman –grita, Emma, haciendo daño en el tímpano al Vengador, que lanza un leve quejido–. Perdona…  Lo que sucede, Tony, es que no estoy segura de poder traerle de vuelta una segunda vez… Y de momento hay demasiados cabos sueltos que pueden conducir a ese desenlace.>>

—––Conclusión: tanto si habla con Norman como si no; podría ser contraproducente… 
—–<<Me pediste que te informara del más mínimo detalle.>>
—––Gracias, Emma… -suspira; desabrochándose un par de botones de la camisa y aflojando la corbata–. ¿Alguna sugerencia? A parte de pegarme un tiro…

—–<<Por ahora, seguir el plan previsto: traer de vuelta a Mary Jane y compañía. Luego ya veremos.>>
—––Buena idea; los problemas de uno en uno… –dice Tony pesaroso mientras saca, de un cajón del escritorio, una mini botella vacía, de whisky, que lleva consigo como recordatorio de que esa no es la solución.
—–Emma no sabe de este peculiar secreto; pero si sabe como impulsar el ánimo del Vengador dorado.
—–<<Deberías saber que, al margen de nuestra mutua desconfianza, considero una locura admirable que te hayas jugado a una carta todo lo que sacrificaste por el Acta, en pos de brindar a Peter la oportunidad de recuperar a su hija.>>

—––Fue mera casualidad descubrir que Norman la retenía…
—–<<Tal vez, pero sigues menospreciando mis aptitudes; aún no pudiendo leer tu mente; sé que hiciste creer a Norman que había escapado a tu control para que pusiera en marcha su plan contra Peter… Tu mismo lo has dicho lo has dejado caer.>> 
—–-¿Y aunque así fuera?
—–<<Quizá deberías contárselo.>>
—–-¿A Peter? Bromeas…
—–<<Sin olvidar a Felicia. Ella también está involucrada en todo este jaleo… No pretendo presionarte más, sencillamente, te muestro la puerta; tu decides si abrirla. En tal caso, es posible que cambie el paradigma de vuestro conflicto actual; para bien.>>
—–-Te agradezco el interés… Cierto que Felicia podría entenderlo, pero tu y yo sabemos que Peter no aprueba mis métodos… -ríe con sarcasmo-. Hace unas semanas, durante una entrevista con dos reporteros… Sally Floyd y Ben Urich… Ella comentó que, “el verdadero sacrificio del héroe es que no puede contar lo que hizo…“.

—–<<Y quién eres tu para contradecirla, ¿verdad, Tony? Intentas ser un mártir, pero por mucho que te empeñes, no lo eres…>>
—–-Reitero, ¿puedes dejarme a solas con mi jaqueca, por favor?
—–<<No estás tan solo como crees. Personas como Rhodey o Natasha te apoyan incondicionalmente, por no hablar de tu secretaria; la señorita Pepper Potts.>>
—–-¿Qué pasa con ella?
—–<<Por ahora; que llamará a tu puerta en tres segundos… Le dejo con su jaqueca, Sr. Director. ¡Ciao!>>
—–-¡Espera! ¿Qué quieres decir con ahora? ¡¿Emma?!
—–Piiiiiiii. Llaman al timbre del despacho. Tony mira el monitor de la cámara de seguridad que controla la puerta.
—–-¡A-adelante!

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