—–En una parte del Mar Egeo, una pequeña aeronave de Los Vengadores; tripulado por Felicia Hardy y Natasha Romanova, conocida como Viuda Negra; sobrevuela las aguas mientras Tony Stark, equipado con su armadura de Iron Man, inspecciona junto a James Rhodes “Rhodey”, conocido como Maquina de Guerra, las profundidades marinas en busca de algún complejo subacuático de estructura artificial. Felicia, desde el jet, habla por el canal abierto de radio con Tony.
—–-Otra duda: si ahora soy parte de los Vengadores, ¿dónde está mi jefa, Ms. Marvel?
—–-Felicia, para de una vez… Así no ayudas.
—–-Sólo intento aclararme, porque esto parece más una misión secreta que una misión oficial de los Vengadores.
—–-Eres libre de creer lo que quieras.
—–-Ok. Pero no entiendo para que me habéis traído con vosotros si querías mantener esto en secreto.
—–-Considéralo una prueba, si la superas, Ms. Marvel te dará órdenes hasta que te estalle la cabeza.
—–-¡Para el carro hojalata! Si estoy aquí es para encontrar a Peter y a Mary Jane; ya veré si decido unirme a Los Vengatas…
—–-Entonces despídete de ese bonito traje.
—–-Tampoco hay que precipitarse, podemos llegar a un acuerdo… Pero antes dime, ¿sabe Ms. Marvel algo de lo que estamos haciendo ahora?
—–No hay respuesta.
—–-¿Tony? ¡Eh, Tony! ¿Estás ahí…? ¿Rhodey?
—–-Han cortado la comunicación -dice Natasha, quien está a los mandos del jet.
—–-Que le jodan -increpa Felicia.
—–-No estás siendo justa con él.
—–-No sé que tipo de relación tienes con ese engreído, pero le hará falta más que un traje de combate, tremendamente sexy, para convertirme en su perrito faldero.
—–Natasha la observa con indiferencia y responde:
—–-Tony no es perfecto pero intenta que este mundo lo sea. Ya te darás cuenta; si es que estás capacitada para sobrevivir con nosotros. Te está dando una oportunidad única, como a muchos otros antes. Ahora, si eres tan amable, tenemos una misión que cumplir.
—–-¿Te lo estás tirando de nuevo?
—–Natasha no responde a la provocación.
—–-¿Conoces el dicho: “quien calla, otorga”? -prosigue Felicia.
—–Haciendo honor a su entrenamiento por el KGB y su adiestramiento ninja, Natasha permanece impasible. Felicia continua:
—–-¡Venga! Me lo puedes contar. ¿Es bueno en la cama? ¿Usa algún juguetito de Iron Man?
—–Natasha vuelve a encender la radio y habla.
—–-Decidme que habéis encontrado algo, ¡por favor!
—–-Nada todavía -responde Rhodey.
—–-Pues encontrad lo que sea de una vez o juro que estrello el jet con ella dentro.
—–-¡Eeem, hola! Estoy aquí.
—–-¡Lo sabemos! -gritan los tres al unísono.
—–-Vaaale, me callo.
—–-Por cierto -dice Tony-, no es necesario que peléis por mí.
—–-¿Estabas escuchando? -pregunta Felicia.
—–-Típico… -asevera Natasha, molesta.
—–-Cuando terminemos nuestro trabajo aquí podr…
—–-Ni lo sueñes -se apresura a interrumpir Natasha.
—–-Pero si no me has dejado terminar.
—–-¡Por eso!
—–-¡Venga Nat!
—–-¿No quieres compartirle? -pregunta Felicia de forma jocosa.
—–-Eso Nat, ¿no quieres compartirme?
—–-¡Que te jodan, Tony! -dice Natasha, apagando la radio. Se gira hacia Felicia-. Estoy a punto de tirarte al agua y comprobar cuanto tienes de gato.
—–-¡Hey, no te enfades! Sólo bromeaba. Me he pasado cuatro días encerrada en una habitación de hospital… Necesito algo de acción… -Natasha frunce el ceño. Felicia aclara-. Es decir, patear culos y romper narices.
—–-De acuerdo, hablemos. ¿Qué hay entre el trepamuros y tú?
—–Felicia, sorprendida, se sonroja.
—–-¡Em…! ¿No añoras el silencio? El silencio está bien.
—–Natasha sonríe con picardía.
—–En ese momento, Rhodey habla por radio.
—–-He encontrado algo.
—–Felicia respira aliviada, por dejar atrás el mal trago y porque, al fin, hay algún avance en la búsqueda.
—–Tony acude hasta la posición de Rhodey.
—–-¿Qué tienes?
—–-Los restos de lo que parece algún tipo de aeronave. Hay pedazos esparcidos por toda la zona.
—–-Veamos de que se trata.

—–En un lugar desconocido, dentro del complejo donde opera la Orden del Duende, su líder, un desesperado Norman Osborn, contacta desde su despacho con los guardias que custodian el pasillo de los módulos de sueño donde están Peter y compañía, usando el reloj intercomunicador.
—–-¡Guardias!
—–No hay respuesta.
—–-¡GUARDIAS!
—–Silencio.
—–Inquieto, vuelve la vista hacia la pantalla de la pared y selecciona la cámara de vigilancia que se encuentra en el pasillo de los módulos. Su preocupación se convierte en estallido al ver que los guardias están en el suelo, aparentemente inconscientes. Al instante, revisa las cámaras de los módulos de sueño,  donde todos los sujetos están en sus respectivas cápsulas. Pensativo, cambia de nuevo a la cámara del pasillo, que sigue mostrando a los tres guardias caídos,  y contacta con el cuarto de control de videovigilancia, sin embargo, tampoco responden… Los nanobots de su interior reciben lecturas de que su estado fluctúa, por lo que liberan la suficiente dosis de fármaco para calmarle. Tras inspirar en profundidad, activa la alarma de emergencia y habla por megafonía.
—–-¡Atención, hermanos! Los guardias del pasillo norte han sido neutralizados. Grupos uno y tres, comprobad la situación.
—–Tras la orden, Norman verifica que Kolina sigue dormida y abandona el despacho con dirección al cuarto de videovigilancia. De camino hacia allí, los grupos uno y tres contactan, informándole de que los tres guardias del pasillo norte están muertos.
—–-Disparadles.
—–-¿Señor?
—–-Con munición sónica, obviamente. Y si aparece el maldito alien, ya sabéis lo que tenéis que hacer.
—–Poco después, Norman llega al cuarto, donde, como él sospechaba, los dos encapuchados encargados de la vigilancia han sido noqueados: uno de ellos tendido en el suelo, mientras que el otro permanece sentado sobre su silla de control con la cabeza ladeada.
—–-Maldito engendro sorbe sesos… -grita, al tiempo que patea la silla, haciéndola volcar, y con ella al encapuchado.
—–El reloj intercomunicador suena:
—–-¡Señor! Los hermanos no están infectados. ¿Qué hacemos con sus cuerpos?
—–Norman no responde. Se limita a permanecer de píe frente a los monitores, ideando su siguiente movimiento
—–-Señor, ¿sigue ahí?
—–El Dios Duende se aproxima al botón de la megafonía.
—–-¡Queridos hermanos! Es la hora del protocolo descanso eterno. Dejad en stand by vuestras actuales labores, activad los controles automáticos, id a vuestras respectivas cápsulas y dormid. No os demoréis hermanos, sino queréis que la cólera del Duende se ensañe con vuestras almas… << A ver qué haces ahora babosa con patas>>
—–A través de las pantallas de videovigilancia, Norman observa todas las salas y pasillos del complejo, comprobando que todos los hermanos de la Orden, aun disponibles -veintidós de treinta-, obedecen cual perro fiel, abandonando sus obligaciones para ir hasta el pabellón dormitorio, donde decenas de cápsulas-camilla aguardan. Con una sonrisa malévola, ve a los sanitarios de la enfermería abandonar a Donald que, ya estabilizado de su dolencia, duerme. Norman habla consigo mismo.
—–-Vaya unos doctores; abandonando a su paciente. Les denunciaré al colegio de médicos ¡Ah,no! ¡Que fueron expulsados! jajaja… Bueno, mi querido Donald, espero que no te importe si te encierro ahí dentro… Y aunque te importara…
—–Sin retirar la vista de la pantalla, hermetiza la enfermería y prosigue hablando; esta vez, a los dos encapuchados que están inconsciente tras él.
—–-¿Todavía por aquí, hermanos…? Me entristece comprobar que os oponéis a mis deseos… ¿Sabéis? Vuestra falta de obediencia resulta molesta, así que tendréis que ser castigados. Pero antes quisiera saber si alguno de vosotros tiene a una asquerosa gelatina alienígena gigante en su interior… ¿Seguís sin hablar…? Bueno, hay otros métodos para lograr que cantéis -coge la pistola misofónica de la cintura de su pantalón, mientras se gira hacia los cuerpos inmóviles, y dispara. Tras unos segundos de espera en los que no sucede nada, se guarda el arma. Volviéndose hacia las pantallas de seguridad, apunta a la cabeza de los encapuchados con los dedos índice y meñique de la mano derecha. Dispara sendos rayos láser, perforándoles el cráneo.
—–-¡Gracias por vuestra colaboración, hermanos!
—–Cuando los miembros de la Orden; a excepción de Kolina, que duerme en el despacho; Donald, que está en la enfermería; el hermano cuyos sesos fueron desparramados en la celda uno del módulo de seguridad; y los cinco muertos recientes; están dentro de sus respectivas cápsulas, Norman sella el pabellón dormitorio, impidiendo así que alguien entre o salga y activa el gas somnífero que inunda cada cápsula, otorgando un sueño indefinido a cada uno de los hermanos.
—–Norman habla de nuevo por megafonía.
—–-¿Contento, Venom? ¿Te puedo llamar Venom, o sólo usas ese nombre cuando te estás aprovechando de alguna incauta forma de vida…? ¿Echas de menos a Gargan? Pobrecillo, lo abandonaste a su suerte ¿Es eso por lo que me estás jodiendo? ¿Por la adrenalina que sólo Parker puede darte? Tu no eres un simbionte, ¡eres un parásito! Y eso nos conduce a la verdadera pregunta: ¿que vas a hacer ahora que no tienes ni un maldito huésped que te mantenga? Sólo te quedo yo… ¿O es que intentas abrirte paso directo hasta Peter…? ¿Querías jugar, bicho repulsivo? Juguemos pues.

—–-¿Y bien Tony? -pregunta Natasha.
—–-Según el escáner, estos restos pertenecen a un quinjet de cuarta generación.
—–-¿No fueron esos los modelos que Fury mandó destruir hace años? -cuestiona de nuevo.
—–Rhodey interviene:
—–-La fuerza aérea redactó un informe sobre los prototipos de prueba. No recomendaban su aprobación porque perdían mucha estabilidad al alcanzar velocidad Mach 2; poniendo en riesgo la vida de los pilotos. Aunque su capacidad armamentística estaba muy por encima de cualquier otro modelo de jet de entonces.
—–-¡Hmmm! Revisaré los archivos internos de SHIELD… -añade Tony-. Pero si tuviera que apostar, lo jugaría todo a que cierto ministerio quería recuperar su inversión por otras vías menos lícitas, como por ejemplo… ¿Felicia?
—–-El mercado negro -responde ella con desgana.
—–-¡Premio! Según los documentos de SHIELD sesenta quinjets de cuarta generación fueron almacenados y posteriormente desmontados en un hangar militar cercano al Aeródromo de Groom Lake en Nevada.
—–-¿Desmontados, pero no destruidos? -pregunta Natasha.
—–-En efecto, quinjets montables para niños malos. Cualquiera con el dinero suficiente podría comprar una aeronave entera y transportarla en un camión o en contenedores marítimos sin llamar la atención. Algún soborno a los agentes de aduanas por aquí, fichas de mercancías mal cumplimentadas por allá y, ¡voilà!, el comprador recibe su nave de Lego en casita.
—–-Con la posibilidad de hacerle las modificaciones y mejoras que desee.
—–-Elemental, mi querido Rhodey. ¿Y quién podría estar interesado en este tipo de naves y armamento? -pregunta Tony.
—–-Hydra, Maggia, IMA -responde Rhodey.
—–-Lo dudo -cuestiona Natasha-. Esas organizaciones tienen una estructura jerárquica y recursos suficientes. No necesitan recurrir a los desechos de SHIELD.
—–-Entonces, nos quedan: dictadores de países tercermundistas, guerrilleros revolucionarios, grupos radicales y…
—–-¿Me tomas el pelo, Tony? -irrumpe Felicia, mosqueada-. Ninguno de estos grupos querría secuestrar a Peter y Mary Jane.
—–-Iba a decir: mercenarios -replica Tony.
—–Felicia contesta.
—–-No les has contado quien está detrás de esto, ¿verdad?
—–-Sólo son suposiciones, Felicia.
—–-¿Contarnos qué? -cuestiona Rhodey.
—–-El gran Tony Stark tiene un pequeño secreto con…
—–Tony la interrumpe, enfadado.
—–-¿Qué pretendes? No es momento para tus jueguecitos.
—–-¡Eres tu quien está jugando a Sherlock Holmes y su ayudante!
—–-Intento encontrar a Peter.
—–-Pues no lo intentes y ¡hazlo! -Felicia corta la comunicación.
—–Rhodey pregunta:
—–-¿De qué está hablando?
—–-De hipótesis sin fundamento. Ya sabes cómo trabajo, y no me tiro a la piscina con los ojos vendados sin saber si está o no llena.
—–-¡Ok colega…! Pero si hay algo que necesites contar…
—–-Tiene razón. Encontremos a Peter y a Mary Jane -concluye Tony.
—–Entre tanto, Felicia, golpeando el techo del jet, lanza una pregunta retórica a Natasha:
—–-¿Sigues pensando lo mismo del gran Tony Stark?

—–Peter recobra poco a poco la consciencia. Desorientado, advierte que está erguido pero no sabe sobre qué clase de superficie. Algo le aprisiona por completo. Abre los ojos; sólo percibe oscuridad. Inquieto, forcejea durante unos segundos, sin éxito, hasta que una repentina e intensa luz inunda la sala en que se encuentra, obligándole a cerrar los ojos con fuerza al tiempo que deja escapar un gemido de dolor, que se extiende por todo el complejo mediante la megafonía. Desea agachar la cabeza para protegerse la vista, pero algo se lo impide. Transcurrido unos segundos, pestañea, una y otra vez, hasta que logra adaptar sus ojos a la luz. De soslayo, percibe una correa metálica cubriéndole el tronco y los hombros -vestidos con una fina camiseta gris de manga larga- llegando a la conclusión de que sus extremidades y cabeza también son prisioneras de estructuras similares, insertadas en la superficie plana que tiene en la espalda. Su breve análisis le conduce a pensar que está inmovilizado en una especie de camilla de metal, con posición vertical. Cuando sus ojos vuelven a mirar al frente, atisba una figura borrosa que se aproxima.
—–-¿Quién… eres?
—–-Hola, Peter.
—–-¿Norman…?
—–No hay respuesta, sólo una pistola y un disparo.
—–-¡Aargh! -la bala misofónica golpea de lleno a Peter, que durante diez segundos agoniza. Sin decir nada, Norman guarda el arma en la parte trasera de la cintura del pantalón. Aun  dolorido, el prisionero pregunta.
—–-¿Por qué estoy así?
—–-¿Ya lo has olvidado? Haz memoria, Pete.
—–-Mi cabeza… no puedo pensar.
—–-¡Vamos hijo! Haz un pequeño esfuerzo.
—–-Estaba…en casa de May; pasaba algo extraño… Como una especie de sueño…
—–-¿Seguro?
—–-No lo sé… Espera… Recuerdo un hospital… ¡May estaba en un hospital…! pero  fuera de peligro. Pasó algo… Era importante… ¿Una carta? Sí, era una carta con… ¿Qué había dentro…? Una foto. La foto de mi… ¡Oh, no! Mayday.
—–-Adoro esa cabecita tuya.
—–-No, no, no, no… ¿Por qué…? – su voz suena débil y derrotada. Sin embargo, el sentimiento de culpa hace crecer en él una rabia que le obliga a vociferar de forma desesperada- ¿POR QUÉ?
—–-Intenté explicártelo, Peter, pero no escuchaste. Me ofendiste… Así que dime: ¿qué me impide separar tu “inteligente” cabeza del resto de tu asombroso cuerpo y hacer lo que quiera con…
—–-¿Donde está MJ? -grita el prisionero-. Y ¿quién es esa niña? -gruñe.
—–-¿Ves como no escuchas? -responde Norman, alzando la voz-. ¡Ya te dije que es tu hija!
—–-¡Mientes! MJ tenía razón, intentas jugar conmigo, confundirme…
—–-Lo lamento Petey, pero no me dejas alternativa.
—–La sala vuelve a quedar a oscuras y en completo silencio.
—–-¿Qué haces? ¡Suéltame! ¡SUÉLTAME! -Peter forcejea al escuchar unos pasos que se alejan. Sigue gritando-. ¿A dónde vas? ¡Norman, vuel…! ¡Ah!
—–Una nueva explosión de luz le deslumbra. Esta vez, es menos molesta, aun así cierra los párpados. Al instante, unas voces irrumpen.
—–-“¡Mami, colúmpiame más fuerte!”
—–-“¿Me estás llamando flojucha? Ahora verás, vas a llegar a las estrellas: ¡preparada, lista, lanzamientoooo!”
—–-“¡Yupiiiiii! ¡Más fuerte, más fuerte!”
—–-“¡Hasta el infinito…
—–-“…y más allá!”
—–Peter abre los ojos. A tres metros, frente a sí, hay una pantalla gigante que muestra a la mujer que ama, sonriente y feliz junto a la niña pelirroja. Las imágenes de Mary Jane y la pequeña jugando y disfrutando, se suceden. La culpa y el temor se adueñan de él, que balbucea sin apenas fuerza:
—–-¡Basta…! ¡Para!
—–La pantalla gigante se divide en monitores más pequeños que revelan, de forma aleatoria, escenas familiares compartidas entre los Parker y los Osborn: el nacimiento de Mayday, su bautizo con Norman como padrino, los primeros pasos de la pequeña, aquellas navidades en que Norman se disfrazó de Papa Noel, aquel día de playa en que Normie cedió sus manguitos a Mayday para nadar, su primer día de colegio, su primer diente de leche caído, la visita al parque de atracciones; Mary Jane, Normie y Mayday saltando en una cama elástica; la torre de bolas de helado que se le cayó a Peter al suelo para burla de Normie y Mary Jane mientras Mayday le ofrecía parte de su cucurucho, el desastroso corte de pelo que Mary Jane y la pequeña hicieron a Peter, la broma que le gastaron a Norman durante una siesta llenando su mano de espuma y haciéndole cosquillas en la cara…
—–-¿Comprendes ahora lo que te ofrezco, Peter?
—–Los monitores siguen desvelando acontecimientos que invaden sus verdaderos recuerdos.
—–-¡Para…! No sigas… Basta, por favor… -su mente se vuelve frágil y estalla- ¡BASTAAAAAAA! -Peter se derrumba, rompiendo a llorar. Cierra los ojos, con fuerza al tiempo que intenta girar la cabeza. Poco a poco, el cepo va cediendo. Entonces, Norman, que merodea alrededor de él, se le acerca para sujetarle la cara con ambas manos; forzándole con los dedos a abrir los ojos y mirar a los monitores.
—–-Contempla la felicidad.
—–Impotente, observa las imágenes. El horror que tiene frente a sí, se materializa en su cabeza:
—–-<<Tío Ben… Gwen… Todo lo que he hecho no ha servido para nada. Tanto esfuerzo por honraros, por ser mejor y ¿para qué…? No quiero perder también a Mary Jane… Se merece ser feliz… se lo merece…>>

—–-¿Qué farfullas Peter?
—–-No-Norman, ¿qué…? ¿qué pasaría si… si aceptase?
—–Él le suelta la cara, sorprendido, y pregunta.
—–-¿Puedes repetirlo?
—–-¿Qué pasaría… si acepto? -dice Peter avergonzado.
—–Norman se coloca frente a él, mirándole a los ojos.
—–-¿Lo preguntas en serio? ¿No es ninguna de tus artimañas?
—–Entre lágrimas, Peter, abatido, expone su frustración:
—–-¡Mírame, Norman! Después de todos mis esfuerzos por librar al mundo de tipos como tu… De todos mis sacrificios, de todo lo que he perdido… Soy un criminal… Personas que consideraba mis amigos han puesto precio a mi cabeza. Y los malos… ahora sois los héroes. ¡Por dios! Eres el director de los Thunderbolts… Alguien mucho más respetado de lo que yo lo he sido nunca como Spider-Man. ¿Qué dice eso de mi? ¿De mi vida?
—–Norman, ante una confesión tan desgarradora, responde.
—–-No seas tan duro contigo… Al mundo le ha pasado lo que tenía que pasarle: sencillamente, se ha vuelto loco… Más de lo que estaba -añade con un hilo de risa.
—–No hay respuesta. Sólo un Peter sollozante que desvía los ojos hacia al suelo.
—–-¡Oh, perdona! -Norman apaga el monitor, enciende una luz tenue y libera la cabeza de su prisionero, quien al fin ve toda la parte delantera de la estructura que le tiene inmovilizado. Peter deja caer la cabeza.
—–-Oye, Pete. ¡Hey! Venga, no quiero verte triste. Vamos a ser familia. Sabes que me preocupo por los míos.
—–Peter, alza la mirada, mostrando sus ojos enrojecidos por el llanto. Observa a su captor y replica:
—–-¿Lo dices por Harry?
—–El comentario molesta a Norman, que respira profundamente, intentando controlarse.
—–-No estropees este bello momento… -pero no lo consigue-. Cómo ya hiciste en el maldito almacén contándome tu estúpido sueño y lloriqueando por tu putita rubia…
—–La mirada de Peter cambia. Ante lo cual, Norman se retracta.
—–-Yo… perdona, no pretendía…
—–-¿Cómo te atreves a hablar así de ella?
—–-Me he dejado llevar… Sabes que…
—–-No la conocías… NO LA CONOCÍAS…
—–-Ha quedado claro: no la conocía. Te pido disculpas -asiente Norman con un tono despreocupado.
—–Peter, pensativo, hace una larga pausa que incomoda a su captor.
—–-¿Me perdonas o no? Lo digo por ir metiendo la pizza en el horno… Venga, Pete, no te enfades.
—–-Tengo otro sueño -responde el prisionero.
—–-¡No! Más sueños no -ruega Norman.
—–-Ya veo lo que significa, para ti, “ser familia”.
—–-De acuerdo, pero prométeme que no me entrarán ganas de suicidarme; otra vez.
—–Ajeno a estas últimas palabras, Peter inicia su relato.
—–-Este sueño empieza con Gwen y contigo… teniendo relaciones -dice con pesar.
—–Intere… Perdón. Continua.
—–-Escondidos en la sombra, hay dos figuras que lo ven todo, sin hacer o decir nada. Sólo observan… Al principio no distingo como son pero al rato, veo a un niño y a una niña. Él es castaño con el pelo corto y ella tiene una larga melena, de color rubio platino… Mientras Gwen y tu ha-hacéis… eso… Los dos niños van creciendo hasta convertirse en nuevos Duendes…
—–-¡Wow! Menudo sueño. ¿Qué te inquieta, Pete? ¿Quieres comprender lo que significa?
—–-Quiero saber si me lo has implantado tu. Como estás intentando con los recuerdos.
—–-¡No seas injusto! Los recuerdos que te ofrezco son casi tan buenos como este sueño… Tal vez sea poco caballero pero… ¿Ella disfrutaba?
—–-¡Norman! -grita Peter, ignorando la provocación de él-. ¡Dime la verdad!
—–-Con la mano en el pecho juro que no te he implantado ese sueño. De hecho, hasta siento envidia; nunca he soñado con Gwen… no de esa manera, y me fastidia, porque es tan sumamente retorcido, tan pro…
—–-Propio de ti -irrumpe Peter.
—–-Eso es… Pero por mucho que me decepcione, este sueño es fruto de tu perturbada mente, no de la mía. Así que, ¡te suplico que me liberes de esa carga! -dice Norman, expresando una aflicción sobreactuada.
—–Agotado por las idas y venidas en la actitud de su captor, Peter responde con sarcasmo.
—–-¡Claro! Nada tiene que ver el hecho de que asesinaras a la mujer que amaba. O que me hayas destrozado la vida una y otra vez desde hace, ¿quince años?
—–-Rocecillos de familia, Pete.
—–-¡Y una mierda! Estoy harto. No entiendo porque deseas construir una familia en torno a mí: tu enemigo… Es más, ya tenías una familia y la mandaste a hacer puñetas. Se llamaba Harry Osborn, era tu hijo. Se casó con Liz Allan, una mujer maravillosa, y te dio un nieto con el que cualquier abuelo soñaría, y destruiste todo lo que tu hijo construyó… ¿Quieres arreglar tus errores? No puedes… Así que haz conmigo lo que quieras, mátame, disécame, exponme cómo trofeo; pero deja en paz a nuestras familias… -suspirando, Peter culmina-. Ya les hemos causado demasiado dolor.
—–Norman se indigna.
—–-¿Me hablas a mí de familia? Ese malnacido al que tuve que llamar hijo se la llevó durante el parto… ¿Crees que ese despojo merecía mi amor? Me arrebató a la persona que iluminaba mi vida… Ese niño era el demonio y el mundo está mejor sin él.
—–-¡Escúchate Norman! ¿Cómo puedes hablar así de tu propio hijo?
—–-No tienes ni idea, Parker. Así que dejemos de hablar de ese don nadie y centrémonos en nosotros. Antes querías saber qué pasaría si aceptabas, pues bien, no quiero secretos en mi familia, de modo que te lo diré. ¿Recuerdas nuestra charla sobre el legado?
—–Apretando con fuerza la mandíbula, Peter asiente.
—–-¡De eso trata todo esto! De la capacidad de transcender a la muerte.
—–-¿Tanto te asusta en lo que has convertido tu vida?
—–-Sí, Peter, porque no es suficiente… Hay personalidades que son parte fundamental de la historia: conquistadores, filósofos, compositores y un largo etcétera. Todos ellos tienen algo en común, y es que su legado se ha corrompido con el paso del tiempo porque sus descendientes no se preocuparon por lo que esos genios construyeron. No tuvieron una descendencia que perdurase a lo largo de los siglos; a lo largo de los milenios y, por tanto, luchara por ese legado. Ahora, somos los superhumanos quienes formamos parte de los libros de historia, somos los nuevos dioses del Olimpo… Lo sé, Hércules y Ares caminan entre nosotros, pero tu ya me entiendes… Tarde o temprano, nuestras hazañas serán desfiguradas y ¿quién luchará para que la verdad prevalezca? ¿Habrá una sexta generación Stark que admita cuan falso era el gran Tony? ¿Habrá una octava generación Von Doom que siga gobernando Latvería hacía ningún lugar? Bueno, espera… “Kang, el conquistador del futuro” será mitad Richards mitad Von Doom… Pero eso no viene al caso. La cuestión es que tenemos en nuestras manos la posibilidad de hacer que nuestras proezas, nuestros logros, se transmitan de generación en generación; no mediante la palabra, sino a través de la sangre…
—–Espantado, Peter concluye:
—–-Normie y Mayday.
—–-¿Al fin lo aceptas? -la cara de Norman muestra un gran entusiasmo-. Es tu hija, sangre de tu sangre.
—–-Son niños. No puedes…
—–-¿Sabías que parte de la química del suero de duende corre por las venas de Normie?
—–-¿Le has hecho tomar tu maldito suero?
—–-¿Eso crees? -dice Norman, entre risas-. No fui yo, fue Harry.
—–Peter responde con incredulidad
—–-Es imposible. Harry nunca hubie…
—–-Tranquilo, no lo hizo adrede. Sencillamente, el suero seguía corriendo por sus venas cuando Liz y él… -Norman simula el acto sexual con los dedos.
—–-Es tu nieto, por amor de Dios, ¿pretendes que acabe como Harry? O peor, ¿cómo tu?
—–Norman le mira con desdén mientras contesta.
—–-Y eso no es todo. La sangre de tu hi…
—–-¡Déjales en paz! -dice Peter, forcejeando de nuevo-. Arruinarás sus vidas.
—–-¿Arruinar? Les daré más poder del que tu y yo jamás hemos soñado. Y cuando estén en edad de procrear; de su unión nacerá un ser perfecto: mitad duende, mitad araña. El comienzo del legado Osborn Parker.
—–-Estás chalado -grita Peter, furioso.
—–-No te preocupes, también he pensado en eso. Por todos es sabido que grandes imperios a lo largo de la historia se fueron al garete porque follaban hermanos con hermanas. Repulsivo, ¿verdad? Pero idee una solución perfecta para que eso no ocurriera. ¿Quieres escucharla?
—–-¡Cállate! -implora, desesperado.
—–-¡Oh, Pete! Tienes que dejar de huir y enfrentarte a la realidad. Escucha. En uno de los laboratorios de este complejo, escondo una gran sorpresa: estoy preparando decenas de clones de Normie y Mayday, alterados geneticamente.
—–-¡Eres un monstruo! -asevera Peter, haciendo fuerza para liberarse.
—–Norman prosigue.
—–-Ninguno de los clones tendrá los posibles genes recesivos que padezcan Normie y Mayday. Y la diferencia de estos clones con todos los que han existido, es que tendrán una vida plena: nacimiento, lactancia, infancia, adolescencia, adultez… Y los hijos de estos serán perfectos, y procrearán con los hijos de Normie y Mayday, augurando un futuro glorioso, sin miedo a convertirse en una familia de paletos deformes.
—–Con la respiración acelerada por la creciente furia que le invade, Peter comienza a deformar la camilla que le aprisiona. Norman, como medida, coge la pistola y vuelve a disparar al prisionero, quien tras diez segundos de intenso dolor, queda debilitado y sin fuerza, pero consciente. Norman continúa hablando:
—–-Sé que ahora no lo comprendes, pero lo harás. Cuando vuelvas a tu cápsula de sueño reconfiguraré tu mente, la moldearé y te daré todo aquello que tu vida como Spider-Man te ha impedido: FELICIDAD. Y poco a poco, juntos, prepararemos el camino para que Normie y Mayday sean uno. Y pasarán el testigo a sus hijos y a los hijos de los hijos de nuestros tortolitos, así hasta la eternidad. Y nuestro legado, nunca morirá. ¡Será perpetuo!
—–Con esfuerzo, Peter levanta la cabeza.
—–-(¡Sniff, sniff!) Te lo ruego, Norman… si de verdad me sientes como a un hijo -sniff-, libérales… Mayday apenas ha tenido vida… Cinco años, Norman, tiene cinco años… Te lo suplico, soy todo tuyo, haz conmigo lo que quieras -sniff- pero deja a nuestras familias en paz… ¡Por favor, acaba con…

—–Vídeollamada entrante: despacho Dios Duende – Videollamada entrante: despacho Dios Duende – Videollamada entrante….
—–-¿Qué narices? -extrañado, Norman hace callar a Peter, tapándole la boca con la mano-. Permíteme un momento; enseguida te dejo lloriquear -conecta el monitor multipantalla, donde aparece Kolina.
—–-¡Querida!
—–Peter deja de forcejear, ante la escena que presencia.
—–-¡Su-sueltale! -dice ella.
—–-¿Cómo?
—–-Libérale… -reitera entre sollozos-. ¡Por favor!
—–-¿Qué tonterías dices?
—–-Haga lo que dice, Señor.
—–-¿Donald?
—–Menken aparece en pantalla, encañonando a Kolina con una pistola.
—–-¿Qué haces escoria? ¡Aparta eso de ella y haznos un favor a todos!
—–-Usted ya no da la-las órdenes. Las da-damos nosotros -responde Menken sin demasiada convicción.
—–-¿Vosotros? -Norman aparta la mano de la boca de Peter-. ¿Vosotros…? Te disparé. No hubo rastro de esa cosa.
—–-<<¿Esa cosa? ¿Nosotros?>> -se pregunta Peter.
—–-¡Pienso volaros en pedazos! -vocifera Norman a la pantalla.
—–-Libe… Libere a Parker o e-ella morirá.
—–-¡Ambos sabemos que no lo harás, mi querido Donald! -asevera Norman con un tono cercano.
—–-Llamenos Ve… Ve-Venom.
—–Kolina tiembla.
—–Nervioso, Norman resopla mientras los nanobots hacen su trabajo… Sin demasiado éxito.
—–-¡Deja de fingir estúpido cuatro ojos! Mira como sudas; pareces un manantial. Entre eso y tu desesperante tartamudez, ¿a quién pretendes engañar?
—–-No siga, p-por favor.
—–-¿O qué, Donald?
—–-L-lo haré. Dispararé
—–-Norman, ayudame -suplica ella.
—–-Tranquila, querida. No se atreverá.
—–Sin mediar palabra, Donald empuja a Kolina con una patada, sacándola de plano, y dispara.
—–-¡Noooo! -la furia se apodera de Norman, cuyos nanobots ya no son capaces de controlar su estado. Golpea la pantalla, destrozándola-. Te voy a despedazar molécula a molécula -y abandona la sala, dejando a solas a Peter, quien no comprende nada.
—–Cegado por el deseo de venganza, Norman corre a toda prisa por los pasillos en dirección a su despacho, doblando cada esquina con tal rapidez que choca contra las paredes, sin percatarse de que en uno de esos choques, ha perdido la pistola. Al torcer para encarar el siguiente pasillo, topa con una gran red de telaraña negra, en la que queda pegado.
—–-¡SoRPReSa!
—–El Simbionte cae sobre Norman; expandiendo su cuerpo gelatinoso con afán de envolverle; pero él se resiste, al tiempo que grita:
—–-¡Kolina! ¿Que la habéis hecho…? -sigue forcejeando por liberarse-. ¡Apártate! ¡He dicho que te apartes!
—–El Simbionte tapa la boca de Norman con telaraña.

—–Entretanto, Peter, superado por la situación:
—–-Es una locura… Nada de esto tiene sentido… ¡Nada! -se altera-. ¡NADA! -entre rugidos intenta zafarse de su prisión.
—–-Sr. Parker, voy a-a intentar saca-arle de ahí -la voz de Donald resuena por los altavoces, pero Peter, poseído por la rabia, no oye nada.

—–Norman logra sostener el cuerpo informe del simbionte entre sus manos, estirándolo hasta romperlo en pedazos. Con su oponente, en apariencia, derrotado, se quita la sustancia viscosa de la boca y utiliza los rayos de sus dedos para destruir la telaraña negra gigante que le impide el paso. Echa a correr. Sin embargo, el alien, reestructurado, lanza una hebra a los píes de Norman, que cae de bruces contra el suelo. El Simbionte aprovecha para disparar varias telarañas que inmovilizan a su rival, y se abalanza sobre él, extendiendo su cuerpo gelatinoso por cada poro de piel de su víctima. La fusión da comienzo, aunque esta vez no sigue el proceso habitual. Da lugar a un combate interno:
—–-¡Lo sabía! Sabía que eras tú… Con todo lo que te he ofrecido… ¿Quieres comerte a Parker? Pues olvídalo. ¡Es mío!
—–-¿CoMéRMeLo? MMM, TeNTaDoR…
—–-Antes te comes a mi amada…
—–-eSo No SeRá NiNGúN PRoBLeMa.
—–-¡Aaah! Te mandaré de vuelta junto a Brock. Su cáncer te consumirá lenta y dolorosamente, y yo estaré ahí para regocijarme en tu agonía.
—–-¿Crees que hago esto por Parker?
—–-¿Cómo?
—–El Simbionte transfiere a Norman el recuerdo de su simbiosis con Mary Jane, transmitiendo, por ende, el dolor que ambos padecieron, y comparten, por la pérdida de sus respectivos bebés. La imagen de ella llorando sin consuelo en el quirófano, sola, tras el parto de Mayday, inunda la mente de Norman, que sufre en sus carnes una mísera fracción del dolor que sintió la joven. Por un momento, Norman se cuestiona el verdadero alcance de dicho sufrimiento, pero antes de ahondar en una posible respuesta, la angustia del simbionte al perder a su bebé, tras ser rechazado por Peter, le golpea, haciéndole comprender la verdad, aunque no quiera aceptarla:
—–-¿Me estás jodiendo sólo porqué esa zorra pelirroja te recuerda la clase de criatura patética que eres? Perdisteis a vuestros hijos, ¿y qué? No sois los únicos… ¿Crees que reuniendo a Mary Jane con su hija, cosa que yo ya he hecho, recuperarás lo que Parker te arrebató?
—–-…
—–-¿No dices nada? ¡Jajajaja! Normal que Parker te rechazara: eres penoso. Ahora, ¡sal de mi cuerpo! Tengo que descuartizar a ese enclenque cuatro oj… ¡Tú!
—–Norman, a pesar de tener sobre sí al simbionte, logra percibir la figura de Donald, que desaparece al doblar la esquina.
—–-¡Menken, vuelve aquí! ¡Vuelve! Desmembraré a tu madre delante de ti. ¿Me oyes? ¿Me oyes?
—–Donald corre todo lo rápido que su arritmia le permite, sin mirar atrás.
—–Norman y el Simbionte prosiguen su lucha, mientras Peter mantiene la suya propia.
—–-Destruyo todo lo que toco. Yo no pedí estos poderes. Tal vez… Norman tenga razón. Si me uno a él, acabaría nuestra guerra. No morirían más inocentes … Tantas muertes sin sentido que podría olvidar. Cambiar esos recuerdos por unos nuevos… Ser feliz… -llora- Pero murieron por mi culpa… Tío Ben… Gwen… George… Jean… Sally… Ned… Muertos por mi culpa. Flash… en silla de ruedas porque no maté a Norman cuando tuve la oportunidad… ¿Qué debo hacer? ¿Qué le pasará a Mary Jane si no acepto? No quiero perderla… No quiero perder a más personas… Pero he recuperado a mi hija… Perdóname… Perdóname, Mayday… Os fallé a las dos… Os fallé a todos. Norman tiene razón… soy un cáncer para todos los que me rodean… Tío Ben, haz que esto acabe… Llévame contigo… -arrastrado por la impotencia, se abandona a la desesperación, como nunca antes lo había hecho. La culpa es tan grande, que desearía quitarse la vida, pero no puede; no mientras siga preso-. Norman tiene razón… ¡Tiene razón! -quitarse de en medio es la manera en que Peter liberará a sus seres queridos del sufrimiento… Pero en un halo de aparente cordura-: Los dos somos responsables… No es sólo mía… La culpa no es sólo mía…-el odio crece en su interior. Un odio que le hace recobrar una fuerza antes desaparecida. Forcejea con tal violencia, que la maquina empieza a ceder-. ¡Norman…! Tu también debes morir -determinado acabar con su enemigo, Peter rompe la prisión que le separa de su objetivo.

—–Motivado por la visión de su lacayo huyendo, Norman sobrepone su voluntad al control del Simbionte y se incorpora, al tiempo que vocea:
—–-¡Voy a exponer tu cabeza en mi pared!
—–Donald sigue corriendo a pesar de las voces de su señor, sin embargo, su arritmia se acrecienta, haciéndole perder estabilidad. Evita la caída con ayuda de la pared, e intenta avanzar, pero un berrido le sobrecoge. Tembloroso, vuelve la mirada hacia la fuente del rugido, cruzando sus ojos con el nuevo y monstruoso ser, formado por Norman y el Simbionte, que encorvado en posición amenazante, muestra su gran boca con dientes afilados y una larga lengua reptiloide, babeante, mientras camina hacia el maltrecho Donald, que intenta huir a gatas. La sombra del Monstruo llega hasta él. Invadido por el miedo, el lacayo queda paralizado y siente como la gran mano del monstruo le coge de la cabeza, alzándolo a medio metro del suelo, al tiempo que la lengua reptiloide, húmeda y viscosa, roza su piel:
—–-VOY A DISFRUTAR LAMIENDO TODOS LOS HUESOS DE TU COLUMNA.

—–Mientras el nuevo ser hace girar a Donald para que sus caras se encuentren, un gran estruendo se hace eco en los pasillos. Varios golpes de gran magnitud hacen saltar la alarma:
—–Blindaje de la puerta de la sala T, al cuarenta por ciento… Blindaje de la puerta de la sala T, al treinta y seis por ciento…
—–Los golpes continúan.
—–Blindaje de la puerta de la sala T, al treinta por ciento…

—–-<<¿QUÉ HACES PARKER?>> -piensa el Monstruo, que arroja a Donald contra la pared, y echa a andar en dirección a la sala.

—–Blindaje de la puerta de la sala T, al veintiuno por ciento… Blindaje de la puerta de la sala T, al doce por cierto… Blindaje de la puerta de la sala T, fuera de servicio. Blindaje de la puerta de la sala T, fuera de servicio.

—–Una última embestida hace que la puerta caiga, generando un estrépito final al impactar contra el suelo. Al instante, un nombre se extiende por los pasillos, con un clarividente odio.
—–-¡NORMAAAAAN!