Diario de a bordo. Fecha estelar: 11/01/2016. Hora: 02:34 a.m.

Escuchando la canción “Shock Me” del grupo Baroness, me dispongo a enfrentarme a mis miedos, una vez más.

El sábado 9 de enero de 2016 compré la edición española de Renueva tus votos, publicada por Paninicomics en un único tomo, en la tienda Arte 9 de la Calle Dr.Ezquerdo de Madrid. Lo hice con auténtico pavor. Sentí como mi corazón se aceleraba mientras cogía el cómic con los dedos y el nerviosismo dio paso a un pánico atroz que afortunadamente duró escasos minutos, justo hasta que vi el banner de mi novela que Dolmen Editorial publicita en su revista mensual. Precisamente, en el número de enero aparece en portada una ilustración que tuve como fondo de pantalla durante muchos meses en 2012: Spider-Man sosteniendo el cuerpo sin vida de su amada Gwen Stacy mientras, con la cabeza mirando al cielo, clama venganza con el brazo izquierdo en alto. Y es que en este número, los amigos de Dolmen hablaban de la muerte de Gwen: una historia que cambió para siempre el cómic de superhéroes. Al ver dicha portada y después el banner de mi novela, el pánico se transformó en esperanza y volví a sentirme fuerte para terminar de una vez por todas mi historia.

Historia que me está costando mucho llevar a cabo, prueba de ello es que transcurrieron cuatro meses desde la publicación del sexto capítulo y del séptimo. Cuatro meses con muchos altibajos en mi vida, la cual creía encauzada (modo ingenuo activado), en los que me centré en proyectos paralelos que no cuajaron o en los que por falta de tiempo no podía involucrarme al cien por cien. Lo bueno de esa etapa, es que un buen amigo, Javier Aguilar, me dijo que el prologo original era un confuso para el lector ajeno a Spidey y sobretodo, poco atractivo, de modo que trabajé durante dos meses para rehacer el prólogo hasta dar con el estilo que hay actualmente publicado, el cual, me parece una pasada y sé que está mal que yo lo diga.

Cómo es lógico, seguía viendo de reojo como Marvel publicaba los siguiente números de de Renews your vow, allá en EEUU, confiado de que tardaría en ser publicado en España… Graso error. Al tiempo que retomaba la publicación de la novela desde el capítulo siete, Paninicomics anunciaba que en diciembre llegaría a nuestras tiendas especializadas la historia de Slott… Momento en que podría haber cogido una katana para hacerme el Sepukku o Harakiri y acabar con mi sufrimiento pero como soy un tanto masoca, decidí terminar lo que había empezado. El problema: que ahora llegaban los capítulos que estaban menos detallados en el guión y tenía que dedicarles mucho más tiempo y una transcripción más profunda y coherente con lo ya publicado. Por ello publiqué un capítulo al mes.

Aproveché la publicación del capítulo 9: Vesania (descubrí esa palabra buscando sinónimos de locura y resultó ser la palabra adecuada para servir de título a dicho capítulo) para que coincidiera con el evento conocido como Expocómic, que en 2015 tuvo lugar entre los días 11 y 13 de diciembre. Asistí al último día, y lo hice disfrazado de Spider-Man junto con una pancarta que mostraba la portada de la novela y un “reverso” que servía como broma interna contra el Mefistazo, y equipado con tarjetas de visita para repartir entre los asistentes al evento.
No repartí muchas tarjetas, pero creo que lo hice a las personas adecuadas pues mostraron interés y entusiasmo con mi proyecto y además conocí gente muy agradable y con la que espero compartir otros momentos tan divertidos y memorables.

Volviendo a la actualidad: estoy encarando el décimo y último capítulo de la novela, y por supuesto, el epílogo. Queda poco para acabar mi historia… Y como dije el seis de junio de 2015: “NO. No lo voy a leer hasta publicar los capítulos cinco y seis (ya veréis porqué). Quiero mantener mi integridad como autor y creador de mi versión del matrimonio Parker-Watson, aunque al mundo eso le resbale. Yo sabré que nada de lo que haya escrito en mi novela está inspirado o basado en las ideas del Sr. Dan Slott. El mundo no tendrá constancia de ello, pero yo sí, y viviré en paz y feliz conmigo mismo por ello. Es lo que Peter Parker haría y es lo que yo deseo hacer”.

ACTUALIZACIÓN 27/07/2016:

Son las 5:28 a.m. Despertado por el excesivo calor y tras una hora deambulando por internet, leyendo noticias sobre la Comic Con de San Diego y las novedades presentadas por Marvel y DC para sus respectivos universos cinematográficos (el segundo trailer de “Dr. Strange” me ha dejado boquiabierto y sigo sin ver con buenos ojos que el Bruce Wayne de la futura película de “JLA” haga las veces del Tony Stark del UCM) y series, entre otras cosas, me enfrento al que, como ya he dicho muchas veces, es mi némesis: yo. Porque en realidad, el tiempo, ha ido poniendo cada elemento de la novela en su sitio y eso lo he comprendido, especialmente, con la publicación del décimo capítulo. Este quería darlo a conocer en enero, pero por fortuna, preferí reescribirlo hasta quedar satisfecho, de modo que seis meses después de lo que tenía en mente, el capítulo diez vio la luz. Ahora, toca reescribir el once. ¿Cuanto tiempo me llevará? Sólo yo puedo responder a la pregunta…

La verdad, no sé bien porque estoy escribiendo esta actualización. Supongo que quería hacer mención a la serie que Marvel va publicar a partir de octubre: “Renew your vows” será una serie… Como dice un amigo: una editorial creando un fan fic propio… Esta futura publicación me da que pensar: es tan frágil lo que un autor construye en torno a un personaje. Da igual lo que haga con dicho personaje, al final, la mayoría de cuanto ha hecho quedará diluido. Aunque la historia que se escriba deba conducir a un inexorable final del personaje o de sus aventuras y se nos prometa el final más épico que se haya escrito; sabemos de buena mano que es algo que no durará. Y si bien podría verse como un reflejo de la vida real en la que nada dura para siempre, se convierte en algo paradójico ya que las editoriales al “deshacer” o “desmontar” esas historias: ya sea resucitando al personaje o con trucos de magia que devuelven a un status quo anterior, lo que están haciendo es intentar que un personaje dure para siempre; y eso es algo contrario a lo que en un principio fue la filosofía de la casa de las ideas, donde se buscaba un acercamiento a la realidad que, con el paso del tiempo, la propia editorial se ha encargado de romper al intentar que sus personajes vivan eternamente o no envejezcan; y aquí tenemos el claro ejemplo de Peter Parker, el Mefistazo y su vuelta a la soltería.También comprendo el malestar que podía generar que un personaje ficticio deba seguir los cánones que se nos imponen: estudiar, trabajar, buscar pareja, casarte y tener hijos. Patrones sociales preestablecidos que en cierto modo, ¿por qué tienen que imponerse a personajes de ficción? En el caso de Peter, lo veo necesario:
Primero: potencia su toque dramático. Seamos sinceros. Spider-Man está ligado a la tragedia y sino tiene gente de la que preocuparse, el factor dramático se pierde.
Segundo: Peter es uno de nosotros. Es el superhéroe más cercano a los problemas reales de los lectores. Máxime cuando has sufrido acoso escolar, como fue en mi caso, y siempre has sido el patito feo; el inadaptado. Peter lo fue hasta su llegada a la universidad. De hecho, repentinamente, le empezaron a salir las cosas bien a nivel social: amigos y pareja. A quien más a quien menos le han cambiado aspectos de la vida desde que rompe la barrera de los 17-19 años. No me esperaba entonces que mi vida pudiera identificarse con las andaduras sociales de Peter. De hecho, en 2005-2006 , comencé mis estudios superiores y en esa etapa conocí a mis actuales amigos, quienes, probablemente, me acompañen y yo les acompañe allá a donde vayamos hasta el final de nuestros días. O no, porque la vida nos sorprende con giros inesperados, tan inesperados como que en 2007 conocí a mi Gwen Stacy. La persona que ocupó mi corazón como nadie lo había hecho y que tras la ruptura, dejó un hueco que nadie, en muchos años, ha sabido o yo no he dejado llenar. Y es curioso como, sintiéndome identificado con la evolución social de Peter, llegó un punto de ruptura. Primero, porque  él encontró en MJ  a su contraparte; llegando así a las nupcias y a intentar formar una familia… Vale, esta etapa arácnida es de mediados de los 90  (yo tenía sólo diez años) y cuando al fin la leí fue en 2002-2003 (rondaba los dieciseis años) pero me impactó mucho como Norman Osborn había destrozado la vida de Peter y MJ. En cierto sentido, había destrozado mi sueño, pues por aquel entonces quería hallar a mi MJ y formar mi propia familia. Afortunadamente, llegó J.M.Straczynski, quien ahondó en la relación de Peter con MJ y con tía May. Una forma de profundizar en las relaciones de pareja que, tal vez erroneamente, era a lo que yo aspiraba. De hecho, el mefistazo no había llegado a España cuando conocí a Sara (mi primer, verdadero, amor y con quien empecé a salir junto a las dos semanas de conocernos… ¿Precipitado? Sencillamente fue como fue y no hay más vueltas que darles). De modo que ahí estaba yo, empapándome de la etapa Straczynski, donde Peter se unió a los Vengadores (nuevo grupo de amigos, tal y como a mi me estaba pasando) mientras mi vida social y amorosa fluía satisfactoriamente. Tal y como yo lo veía, Peter y yo teníamos vidas paralelas, a pesar de que Peter rondase los 33 años en los cómics y yo tuviera 20 años. Cierto, él estaba casado, pero yo tenía a Sara a mi lado. Peter fortaleció su relación con tía May al tiempo que yo, por una serie de circunstancias, tuve que pasar mucho tiempo con mi abuela materna (mi tía May particular) y encontré mi primer trabajo estable, como Peter lo tenía como profesor en el Instituto Midtown. Entonces, llegó el segundo y definitivo punto de ruptura, y no es que Peter y MJ, como cualquier pareja con dificultades, lo dejasen; es que nunca se habían dicho “si quiero”. Era la segunda vez que Marvel me escupía a la cara, con flemas y todo… Tras leer muchas veces el cuarto número de “One More Day” me di cuenta de una cosa: el amor entre Peter y MJ, a pesar de ser personajes ficticios, es tan real, tan poderoso, que no han encontrado una forma lógica de separarles; han tenido que recurrir a trucos de magia… El caso es que Peter, volvía a ser soltero y pasó lo que todos ya sabemos, de modo que dejé de ver en él un paralelismo que a finales de la etapa Stracz era existente. Pasó entonces el tiempo: Sara y yo lo dejamos, y la empresa en la que yo trabajaba quebró; volviendo a mi un status quo cercano al Peter de “Brand New Day”. Sin embargo, en esta ocasión, había un paralelismo que no me gustaba. No porque yo estuviera con el corazón partido y sin trabajo estable (me tocó firmar bastantes contratos temporales) sino porque al personaje con el que había crecido, aquel que me hizo soñar, le habían arrebatado su felicidad; por dos veces. Y me percaté de una cosa: él, a diferencia de mi, no podía tejer su destino. Y decidí, entonces, que, por una vez, sería yo quien salvase a nuestro querido vecino y amigo.