—–4:12:21 am. Han transcurrido varias horas desde que Loki salvó la vida de May; ahora en observación. La suerte de los Parker parece haber tomado un nuevo rumbo, por ello, mientras Mary Jane y Felicia esperan los resultados definitivos de las diferentes pruebas realizadas por el Dr.Fine y su equipo, Peter descansa en el ático de Felicia después de tres días sin dormir:
—–Largo y angelical rubio platino… Corto y diábolico rojo acastañado… Delatados por sus respectivos cabellos, Peter reconoce a las dos figuras cuyos rostros se ocultan en la sombra. La fisionomía de sus cuerpos desnudos muestran a una delgada mujer embarazada y a un corpulento hombre palpando la rechoncha barriga de ella. Mantienen un contacto íntimo y cercano que hiere el corazón de Peter, pues ¿cómo es posible qué víctima y verdugo unan sus cuerpos en un sólo ser? Inconcebible locura esconde tras de sí a otras dos figuras que muestran su rostro sin pudor: un niño y una niña; privilegiados testigos del inminente acto que les hará nacer… Sudoroso, Peter tuerce el gesto sin ser consciente de que su mente está en plena fase REM, pues al fin, su cuerpo reposa sobre una blanda superficie horizontal tras varios días de larga y extenuante búsqueda de ayuda para salvar la vida de su querida tía May; objetivo cumplido a pesar de que las adversas circunstancias la conducían de forma inexorable hacia una muerte segura. Es por ello que cualquier persona habría sucumbido ante esta imposible situación, pero Peter Parker no es cualquier persona. Tal vez por eso o por ser quien es, en ningún momento arrojó la toalla, dado que Peter Parker nunca se da por vencido… Por algo es el único y genuino Spider-Man.

—–Entretanto, Mary Jane permanece tumbada sobre el sofá-cama de la habitación 426 incapaz de dormir debido al exceso de emociones vividas hace escasas horas y, en especial, a que May está curada. El cuerpo cansado de la joven pelirroja no puede reprimir la sobreexcitación de su mente, que está activada en modo pensamiento aleatorio y no deja de divagar sobre lo primero que se le ocurre. Hace unos instantes, reflexionaba sobre una peculiar pregunta que escuchó de boca de Bob Reynolds -el superhéroe conocido como Vigía-: “¿quién es más héroe, el héroe o el héroe que en la sombra sana la angustia del héroe?”. Consciente de que la pregunta formulada tiene por fuente de inspiración una famosa película, Mary Jane piensa en el agradable significado que esconde, y en, como ella, se siente el héroe en la sombra. Tal vez por eso, Peter Parker y Mary Jane Watson sean los compañeros de viajes idóneos, el uno para el otro… Tal vez, pero eso, sólo ellos dos lo saben… Entonces, Mary Jane centra sus aleatorios pensamientos en lo grande que parece la habitación ahora que la cama de May no está y en que la pequeña luz de emergencia que hay encima de la puerta de la habitación ilumina demasiado, por lo que habrá gente a la que moleste cuando intente dormir. No es su caso, pues ha pasado incontables noches, en los últimos cinco años, con la persiana subida y la ventana semi-abierta, expuesta a la perpetua luminosidad de New York para que Peter pudiera entrar sin problemas en casa tras sus patrullas nocturnas. Ahora, impaciente por conocer la evolución del estado de May; vigilada de cerca por Felicia; la joven pelirroja considera que estar en la habitación sin hacer nada es poco productivo, de modo que prefiere ir a esperar junto a Felicia y continuar conociéndola. De tal manera, Mary Jane se incorpora; sentándose en el sofá. Tiene el pelo suelto y alborotado. Entre bostezos, se despereza y palpa el suelo con los píes en busca de sus zapatillas, que una vez encontradas, las arrastra hasta sí y se calza, para acto seguido, ponerse en píe de un pequeño salto. Sin plegar el sofá-cama y sin más claridad que la proporcionada por la luz de emergencia de la habitación, camina hasta el servicio de forma ligera, olvidando encender la luz antes de entrar. Rauda, corrige su despiste y al apretar el interruptor, ve su destartalado aspecto en el espejo, decidiendo al instante que con una sencilla coleta y un buen lavado de cara es suficiente para andar por el hospital. Tras un rápido alisado con los propios dedos, coge la goma del pelo de su muñeca y se hace la coleta. Un nuevo bostezo hace acto de presencia en el instante en que acerca las manos al grifo, el cual va a abrir cuando llaman a la puerta de la habitación. De forma instintiva, Mary Jane dirige sus ojos hacia la puerta, que no deja de sonar. Extrañada, aparta las manos del lavabo y, sin apagar la luz del servicio, camina hacia la puerta de la habitación, que continua sonando. Mary Jane pregunta:

—–-¿Felicia?

—–Obtiene por respuesta el silencio más absoluto. La puerta ha dejado de sonar, produciendo en la joven pelirroja una incómoda sensación que va a más cuando un sobre aparece por el pequeño resquicio entre suelo y madera. Sorprendida, reacciona a toda prisa para abrir la puerta. Su incómoda sensación se convierte en plena inseguridad, al comprobar que no hay nadie al otro lado. Con un tímido paso al frente, asoma el tronco para echar un vistazo a ambos lados del pasillo, el cual está desierto. Su corazón late cada vez más fuerte: está asustada. El temor la invade ante la posibilidad de que sea un nuevo ataque por parte de algún villano… De forma instintiva, cierra la puerta a toda velocidad y echa el pestillo, soltándolo al instante, como si quemase, para alejarse de la entrada. Dirige sus ojos hacia el sobre, iluminado escuetamente por la luz procedente del servicio; hay algo escrito, aunque no distingue bien el qué a causa de la distancia que les separa. Distancia que aumenta debido al miedo que la invade y que la hace retroceder sin apartar la vista del objeto de su temor. Continúa caminando de espaldas, sin dirección alguna, hasta chocar y arrastrar la silla habilitada para las visitas. El ruido de las patas chirriando contra el suelo hace las veces de despertador para Mary Jane: que cae en la cuenta: <<ya eres mayorcita MJ. No pasa nada, no… pasa… nada…>>. Estas palabras resuenan en su mente, una y otra vez, al tiempo que cierra los ojos e inspira con fuerza, intentando calmarse. Segundos después, se agarra con ambas manos la coleta y tira del cabello hacia ambos extremos, para apretarla, mientras expulsa el aire de forma pausada; entonces, abre los párpados y avanza hacia el sobre con cuidado, hasta que sus ojos logran leer las palabras en él escritas con una caligrafía infantil: “Para mamá y papá”. Mary Jane deja de avanzar. Cambia su estado de miedo por el de furia y se abalanza sobre el objeto de su ira para cogerlo con intención de romperlo, pero una llamada interior frena su impulso. Con el sobre entre las manos, lee una y otra vez las palabras del frontal: “Para mamá y papá”. Resopla angustiada. Sin darse cuenta, acelera su respiración y cegada por la rabia, abre el sobre, colocando la abertura hacia abajo, para dejar caer su contenido en el suelo, agitando la mano. Ve caer una hoja de papel doblada, que sin pensar, se agacha a recoger. Incorporándose, desdobla la hoja, cuyo contenido no logra ver bien, pues su cuerpo tapa la luz del servicio. Ladeándose, Mary Jane expone el papel a la luz del baño. Hay un texto escrito, que se dispone a leer:

Señores Parker, conocemos su actual situación y localización. Si no quieren que SHIELD de con ustedes, acudan, los dos solos, al parking que hay tras el puente Joseph P. Addabbo, en Broad Channel, a las 20:00 de hoy. Les esperará un furgón negro con matrícula capicúa. Si la posibilidad de ser arrestados por SHIELD no es suficiente motivación para asistir al encuentro, tal vez esto lo sea:

Hola papis ¿que tal esta la avuela May? espero que se cure pronto. Aunque el tio Norman y yo lo pasamos muy bien juntos, os hecho mucho de menos. Volber pronto. Muchos besos y os quiero todos los numeros que se acaban. MAYDAY  =)

—–Las palabras de color rosa que acaba de leer, escritas con la misma caligrafía que el frontal del sobre, noquean a Mary Jane. Su mente le dice que todo es una simple pero dolorosa artimaña, sin embargo, su corazón le hace desear que, en efecto, esa letra puede pertenecer a su hija fallecida años atrás. Tal deseo, la conduce al terror más absoluto mediante una vorágine de dudas en las que si Mayday está viva, ¿cómo ha vivido? ¿Y con quién? ¿La habrán cuidado y atendido? ¿Estará bien de salud? ¿Realmente sabe quienes son sus verdaderos padres? ¿Se preguntará por qué nunca han estado junto a ella? Todas estas preguntas bombardean su cerebro, produciendo en ella una profunda desazón. Cae de rodillas y, con la cabeza gacha, intentando encontrar un sentido ante la despiadada broma que le está gastando la vida; pues hace unas horas asistía a un milagro que incluía la presencia de un dios, y ahora, el pasado vuelve para derrumbar cualquier cimiento de superación, cualquier atisbo de esperanza y cualquier mínima cercanía a la felicidad. Con la vista fija en el suelo, un reflejo llama su atención. Sus ojos perciben algo que antes no vieron: el reverso negro de lo que parece una foto instantánea, igual de grande que una palma de la mano. Impulsada por una fuerza de atracción irrefrenable, la curiosidad, y sin ser del todo consciente de que está haciendo, Mary Jane alarga el brazo y coge la foto. Al darle la vuelta y ver la imagen, sus esquemas quedan arrasados al instante, entrando en estado de shock.

—–4:36:09 am. Ático de Felicia:
—–Peter continua sumido en sus angustiosas pesadillas cuando el teléfono móvil, que Felicia le dio, suena. Al instante, Peter despierta, con el corazón acelerado, sin saber donde está. Mira a su alrededor buscando el origen del ruido, cruzando la vista con un reloj-despertador que le indica la hora; es entonces cuando se ubica, recordando donde está y qué ha sucedido durante la mágica noche. Resopla aliviado mientras posa sus ojos sobre el móvil. Sostiene su cabeza con claros síntomas de cansancio y alarga el brazo para coger el teléfono.

—–-¿Sí? –contesta con desgana, deseando colgar, pero su actitud cambia al recordar que May aun estaba inconsciente, entrando así en un estado de alerta-. ¿May está bien?
—–-Sí, Peter. No se trata de tu tía.
—–-¡Ah! Hola Felicia -entre bostezos Peter añade-. Dime ¿qué pasa?
—–-Deberías venir cuanto antes. Estoy con MJ… Te necesita -contesta Felicia con un tono serio.

—–Aun adormilado, Peter no recaba en el tono de voz de su amiga, y responde despreocupado:
—–-Sí, sí, voy enseguida… -vuelve a bostezar- ¿Ha pasado algo? –Peter se estira y conecta el manos libres para vestirse mientras habla con Felicia.
—–-Alguien ha dejado un sobre anónimo en la habitación de May. Afirman conocer vuestra situación actual y que la desvelarán a SHIELD si MJ y tú no os presentáis, solos, en el parking que hay tras el puente Joseph P. Addabbo, en Broad Channel, a las 20:00 de hoy.

—– Las palabras “SHIELD” y “solos”, despiertan del todo a Peter.
—–-Espera, espera… ¿Qué?
—–-¡Peter! Hay más -el tono de Felicia se torna triste-. Un segundo mensaje que parece escrito por un crío pequeño…  Y junto a la carta había una foto de una niña pelirroja de cuatro o cinco años.
—– Peter enmudece.
—–-¿Peter?
—–-….
– —-Peter, ¿sigues ahí?
—–-Tardo quince minutos. 

—–Trece minutos después, Peter llega, balanceándose, a la ventana de la 426. La persiana continua bajada, de modo que golpea con los nudillos varias veces el cristal. La persiana sube al instante, dando paso a Felicia, que mira a Peter con gran inquietud. Ella abre la ventana y frena el intento de avance de Peter, poniendo una mano sobre el pecho de él, para susurrarle al oído mientras señala hacia Mary Jane, que está sentada en el sofá.
—–-Ten mucho tacto. Está muy afectada…  -pensativa, Felicia añade-. ¿Quieres ver la carta?

—–Peter, sin decir nada, asiente ligeramente con la cabeza y acaricia, en señal de agradecimiento, la mano que Felicia mantiene en su pecho mientras baja de la ventana con cautela, observando a Mary Jane: está sentada en medio del sofá, casi en el borde, con la cabeza gacha y el dorso de las manos, que parecen sostener algo, sobre sus rodillas. Peter no alcanza a ver ese algo, aunque supone de que se trata. Felicia ofrece la carta a su atribulado amigo, que la coge sin dejar de observar a Mary Jane. Tras un pequeño suspiro, la lee. Su rostro se endurece durante la lectura, más aun cuando llega a las últimas palabras. Enfadado, arruga el ya de por sí estropeado papel y lo tira al suelo. Despacio, da unos pasos hacia su afligida heroína en la sombra. Quiere decirla algo que ayude a calmar su dolor pero sabe que ninguna palabra, por acertada que esta sea, puede aliviar tal grado de angustia. Es decir; Peter, desde que colgó el teléfono a Felicia, no ha dejado de recordar como en la noche que Mary Jane dio a luz, él salvaba la vida de una decena de personas atrapadas por su “resucitado” archienemigo, Norman Osborn, mientras su hija fallecía durante el parto. Un parto al que él faltó, fallando estrepitosamente como padre y como compañero de viaje de la mujer que ama. De tal manera: ¿qué no estará pasando por la cabeza de Mary Jane? Cuando Peter llega hasta a ella logra ver la foto de la niña, a pesar de que Mary Jane cierra levemente los dedos de las manos. Sin dilación, él se arrodilla frente a ella y la abraza, sin embargo, no hay respuesta. Peter siente que un abismo les separa… Tal vez deban afrontar el miedo, la culpa y el dolor por separado, aun así, continua abrazado a ella. Necesita mostrarse más cercano que nunca, al menos, más de cercano de lo que lo estuvo en el crítico parto. Incapaz de no rememorar ese crucial instante en el que todo podría haber sido diferente, Peter clava una gran lanza de culpabilidad contra su corazón:

—–-Lo siento.

—–Mary Jane deja escapar un leve gimoteo. Agacha aun más la cabeza, haciendo fuerza contra el hombro de Peter. Con la mano izquierda aun sobre la rodilla y sujetando la foto, alza levemente su temblorosa mano derecha y la acerca, despacio, al cuerpo de él. Acaricia la camiseta de Peter con los dedos y poco a poco la agarra, tirando de él para que la abrace más fuerte. Peter la rodea al instante con sus brazos. Felicia observa impotente mientras recoge el arrugado papel. Tras leer de nuevo la carta, mira a través de la ventana.

—–<<el tío Norman y yo lo pasamos bien juntos… el tío Norman y yo… el tío Norman…>>  -Peter piensa una y otra vez en esa parte del mensaje y en el combate contra Norman que libró durante el parto de Mary Jane. Dicho recuerdo resuena en su cabeza hasta que, sin darse cuenta, comparte sus pensamientos en voz alta-. ¿Qué tramas, Norman?
—–-¿Q-qué? -pregunta Mary Jane con voz débil y entrecortada.
—–Peter, inmerso en sus dudas, no la oye y continua con sus divagaciones.
—–-¿Por qué ahora?
—–-¿Qué… dices? N-no sigas… –Mary Jane suplica, balbuceante. Peter obvia la petición.
—–-Juro que…
—–-¡PARA, POR FAVOR! –grita Mary Jane, levantando la mirada y cruzando la mirada con Peter; quien afloja el abrazo al ver las lágrimas que brotan de los ojos de ella, dejando una leve distancia entre ambos que ella termina de agrandar quitándose de encima los brazos de él. Llorando, Mary Jane saca la rabia contenida-. ¿Qué vamos a hacer? Cre-creía que había aprendido a vivir con su pérdida… pero… esa cara, se parece tanto a nosotros… No sé porque nos hacen esto pero… n-no quiero volver a pasar por ello…

—–-Lo sé MJ… Ni yo, pero tenemos que decidir como vamos a afrontar esta situación. Poner las cartas sobre la mesa… Ver las opciones que hay.

——Las palabras de Peter caen como una losa sobre Mary Jane, que responde airada.
—–-Has dicho “Norman”, como si fuera un conocido más. ¿Cartas sobre la mesa? ¿Opciones? -se quita las lágrimas de la cara y prosigue-. Lo dices como si fuera un juego. Y… ni siquiera sabemos quien está detrás de esta…

—–-¿Lo estás diciendo en serio? -pregunta Peter incrédulo.

—–Felicia, con la mirada perdida sobre la gran ciudad, interviene en la conversación.
—–-Qué usen el nombre de Norman no significa que él esté detrás… -Mary Jane y Peter se giran hacia Felicia, que volviéndose hacia ellos, da un paso al frente-. Perdonad que interrumpa, pero MJ tiene razón. No sabemos en realidad de quien se trata… Incluso podría ser SHIELD tendiéndote una trampa… Vale que Tony afirmó no tomar represalias contra ti, pero no así su nueva subdirectora, Maria Hill. Entre los héroes registrados corre el rumor de que es una hija de puta sin escrúpulos… No tenéis porqué enfrentaros a esto solos; dejadme que llame a Misty Knight.

—–-¡Olvídalo! -dice Peter negando con la cabeza y las manos mientras se incorpora-. No podemos arriesgarnos. Debemos solucionar esto solos.

—–Felicia contesta enfadada, arrojando el papel al aire con rabia.
—–-¡Peter! Es una maldita trampa, ¿o es que no lo ves? -el papel planea despacio hasta aterrizar en el suelo.
—–Peter levanta la voz.
—–-¿Crees que no lo sé? ¡Joder! Si de verdad es Osborn, y pongo la mano en el fuego a que lo es, lo único que lograremos llamando a tus compañeros será agravar la situación… ¿Qué pasa si de verdad se trata de mi hija?

—-Antes de que Felicia pueda responder, Mary Jane, rehecha pero aun sollozando, se adelanta a contestar.
—–-Tal vez lo sea o tal vez no… A-antes de oírte hablar de Norman y cartas sobre la mesa, pensaba que no sabía como hacer frente a esto ni que debíamos hacer… pero ahora lo veo claro: alguien intenta jugar con nosotros, como siempre. Y-y estoy ya cansada de eso… deberíamos dejarlo en manos de Los Héroes de Alquiler o incluso ignorarlo… ¿No hemos sufrido bastante?

—–Sin dar crédito, Peter responde, molesto.
—–-¿Te estás escuchando? Sabes perfectamente que no puedo hacer la vista gorda… -dice compungido-. Ya miré para otro lado una vez y aun hoy lo sigo lamentando… -sus ojos se ponen llorosos-. No pienso volver a cometer ese error y mucho menos si es algo que involucra a nuestra hija. Si de verdad tengo la oportunidad de traerla de vuelta y recuperar parte de nuestras vidas, lo haré con tu apoyo o sin él.
—–Mary Jane intenta convencer a Peter con un tono desesperado.
—–-Pero no sabes si se trata de ella…. Supón que hacemos caso a la carta y vamos nosotros solos y… nos pasa algo. ¿Qué sucederá con May? ¿Va a perdernos ahora que la hemos recuperado? Me gustaría creer que podemos tener con nosotros a nuestra hija… Han pasado cinco años, Peter, cinco malditos años… Es un tiempo que no recuperaremos, si es que de verdad vive y vuelve a nosotros… N-no me es fácil decir esto pero… tenemos que dejar de perseguir fantasmas.

—–Peter duda durante unos segundos. Dando la espalda a Mary Jane, medita todo lo hablado, apoyando sus manos sobre el respaldo de la silla para las visitas. Sin darse cuenta, la tensión acumulada le hace agarrar el respaldo con demasiada fuerza. Felicia se da cuenta de ello y le frena.
—–-¡Peter, para! Vas a terminar rompiendo la silla entera.

—–Él dirige sus ojos hacia los de Felicia, de un modo desafiante. Ambos mantienen la mirada fija en el otro durante unos segundos, en completo silencio. El duelo llega a su fin cuando Peter, más calmado, baja la mirada y suelta el respaldo de la silla con suavidad. Sus manos dejan al descubierto una gran abolladura en el plástico, que Felicia observa indignada. Sin moverse del sitio, él añade:
—–-Tío Ben no miraría para otro lado.

—–Mary Jane y Felicia intercambian la mirada. La joven pelirroja hace un gesto de resignación con los hombros y manos. Con evidente tristeza, vuelve la vista a la foto.

—–Felicia da unos pasos hacia Peter y argumenta con un tono suave y cercano.
—–-Dices que Osborn está detrás de estos… Si es así, no creo que hablemos de Osborn: el
Duende Verde; sino de Osborn: el líder de los Thunderbolts. Recuerda que su jodida misión es capturar superhumanos no registrados, y curiosamente, tú encabezas la lista. Además del odio que siente hacia a ti, capturarte podría significar un ascenso directo para él. ¿De verdad quieres ponerte a tiro de ese lunático y encima colmarle de “honores”? Por no hablar de que ir a esa reunión vosotros dos solos, expondría a MJ.

—–Peter defiende su postura de forma grosera.
—–-¡Despertad de una vez! Es Norman. Siempre hay un plan tras otro plan tras otro plan.
Aunque él fuera presidente de los EEUU, su objetivo principal seguiría siendo yo y los que me rodean… Y si hoy no me atrapa, lo intentará mañana, y sino al día siguiente… Esto no es una idea que se le haya ocurrido de un momento para otro. Lo tiene planeado desde hace tiempo…

—–-¿Cómo puedes estar tan seguro? –pregunta Mary Jane, mirando a Peter y poniéndose en píe.

—–Con una serenidad imposible hace unos instantes, Peter responde.
—–-Porqué todo tendría sentido.
—–-¿Qué? –preguntan ambas mujeres a la vez.
—–Peter se aproxima a Mary Jane pidiendo calma con las manos.
—–-Sabes tan bien como yo que fue demasiado raro que Norman reapareciera después de tantos años justo cuando tú ibas a dar a luz. Siempre hemos tenido la duda sobre que pasó en realidad, aunque con el tiempo lo hayamos ignorado… Por fin, cabe la posibilidad de saber que sucedió aquella noche y, sobretodo, de saber si nuestra hija está viva. Y si es así, ha llegado el momento de dejar de mirar para otro lado, porque no pienso consentir que ese cabronazo la retenga ni un minuto más -culmina Peter con un tono autoritario.

—-Molesta, Mary Jane mira le de forma condescendiente.
—–-¿Otra vez vas a caer en su trampa? ¿Acaso no recuerdas que la última vez que te hizo
creer que tenía secuestrada a nuestra hija, resultó que la May que tenía secuestrada era a tu tía? ¡Despierta tú, Peter! El parto salió mal y punto…Y si tan claro tienes que se trata de Norman, ¿en que lugar te deja que entres en su juego y permitas que te manipule como hace siempre?

—–El semblante de Peter cambia por completo. Ofendido y muy enfadado, retrocede unos pasos manteniendo los ojos clavados en Mary Jane. Tras un breve silencio, contesta levantando la voz.
—–-¡Se acabó! Estaré aquí antes de las 16:30 –dirige sus pasos hacia la carta del suelo, la coge, y acto seguido camina hacia la ventana.
—–Mary Jane va tras él con intención de detenerle.
—–-¡Peter, no! Espera, ¡Peter!

—–Felicia le sujeta el brazo con la mano derecha, pero él da un fuerte tirón que la obliga a soltarle. Sin decir nada más, Peter abre la ventana y salta al vacío. Mary Jane avanza hasta la ventana pasando al lado de Felicia, que se aplica un masaje en la muñeca derecha debido al tirón. La ventana queda abierta, permitiendo que el aire entre en la habitación y golpee la cara de Mary Jane. Llena de rabia, mira la foto una vez más durante largo tiempo. Espirando con fuerza, cierra los ojos para romper la foto en varios pedazos y con los restos en las manos, extiende los brazos hacia la ventana, sacándolos fuera, dejando que el viento haga el resto. Felicia, superada por la situación, apoya su espalda contra la pared dejándose caer con la cabeza gacha y pensando para sí: <<¿Qué demonios haces, Peter?>>

 

—–16:20:38 pm. Peter, agudizando su sentido arácnido, aterriza en el tejado del hospital, espantando a una decena de palomas. Dada la hora que es, prefiere no exponerse a que le vean entrando por la ventana a plena luz del día. Mira a su alrededor para cerciorarse de que está sólo allá arriba mientras descuelga la mochila que lleva a la espalda para sacar su gorra de los Mets y ponérsela. A continuación, saca una toallita húmeda para limpiarse el sudor de la cara, secándola al instante con un kleneex; después coge un pequeño espejo, que apoya en el suelo y, por último, una bolsa que contiene una barba castaña postiza. Con un pegamento especial, se adhiere la barba al rostro lo mejor que puede. Terminado, guarda los utensilios en la mochila, vuelve a colgársela y camina hasta la puerta del tejado que da al interior del hospital. Intenta abrirla pero sólo se puede desde dentro, de modo que fuerza el pomo para entrar -no es algo que le haga sentir orgulloso pero dadas las circunstancias y tras todas leyes quebrantadas, un pomo roto es el menor de sus preocupaciones-. Opta por bajar a la cuarta planta usando las escaleras. Durante el camino se cruza con varios niños jugando al escondite; a un paciente, con gotero a cuestas, fumando a escondidas; y a una doctora sentada en las escaleras hablando por el móvil y centrada en rellenar unas hojas; en definitiva, nadie de quien deba preocuparse. Cuando llega a la cuarta planta, sale de la zona de las escaleras y accede al pasillo central. Decidido, camina hasta la habitación 426 y, una vez que está frente a la puerta, llama de una forma característica que hace las veces de contraseña.
—–Cuando la puerta suena, en el interior de la habitación Felicia está asomada a la ventana y Mary Jane sentada en la silla abollada junto a May, quien está de vuelta aunque permanece encamada e inconsciente. Tanto Felicia como Mary Jane dirigen la vista hacia la puerta. La joven pelirroja reconoce la contraseña y a toda prisa se pone en píe abrir la puerta. Peter observa como esta se abre, dando paso a su heroína en la sombra, que con semblante serio, observa en silencio el aspecto de su marido y le cede espacio para pasar. Él entra saludando timidamente con la cabeza. Ella no responde, limitándose a seguirle con una mirada desafiante, al tiempo que Felicia, con cara de extrañeza, saluda alzando la mano levemente. Una vez dentro, Peter se sorprende al ver que May vuelve a estar en la habitación.

—–-¿Cómo se encuentra? -dice él, intentando quitarse la barba postiza.

—–Mary Jane cierra la puerta, llamando la atención de Peter, que se gira hacia ella mientras pregunta:
—–-¿Cuando la han subido? ¿Qué tal es…? -su sentido arácnido se dispara, alertándole de que Mary  Jane le va a golpear. Peter, pudiendo, no hace nada para evitarlo: ¡PLAF! Ella le propina una bofetada en la cara, despegando por completo la barba, que cae al suelo. Felicia observa atónita la escena. Tras un silencio en el que la pareja cruzan sus miradas -evidenciando ella su enfado- Mary Jane vuelve a sentarse en la silla junto a la cama de May al tiempo que responde, como una autómata, a la pregunta de Peter.
—–-La subieron a planta hace tres horas. Su cuerpo está recuperado por completo pero aun sigue inconsciente… -coge la mano de May-. Ha movido los dedos levemente en una ocasión, cuando le he hablado… El Dr. Fine dice que es buena señal y que sigamos hablando con ella…

—–Peter sonríe con sutileza y dice:
—–-Esa es una gran noticia -acto seguido, recoge la barba del suelo, se descuelga la mochila para guardar la gorra y la barba, y la deja sobre el sofá. Mary Jane, que apenas presta atención a la mochila, pregunta enojada:

—–-¿Dónde has estado? Felicia te llamó varias veces al móvil para darte la noticia de que May volvía a planta.

—–Tras un leve suspiro que permite a Peter mantener la compostura, contesta evadiendo la pregunta.
—–-MJ… confías en mi, ¿verdad? Es decir, ¿recuerdas lo que me dijiste anoche?

—–Ella responde con firmeza.
—–-¡Sí, Peter! Y mantengo todo lo dicho, pero no creo que desaparecer durante nueve horas sin dar señales de vida sea  la mejor idea, dadas las circunstancias… -se da un respiro en el que agarra con fuerza la sábana del colchón de la cama de May. Peter ve el gesto y decide no interrumpirla. Mary Jane baja el volumen de su voz-. Tu ausencia sin sentido demuestra que el plan, de quien sea que intenta hacernos daño, está dando resultado… -suelta la sábana y se pone en píe, sin alejarse de la cama-. Ya no sé que es mejor, si ceder al chantaje o ignorarlo… Sólo sé que quiero acabar con esta sensación de impotencia de una maldita vez.

—–-Estoy de acuerdo -dice Peter, asintiendo con la cabeza. Acto seguido mira a Felicia-. ¿Sigue en pie tu oferta? Porque vamos a necesitar vuestra ayuda.

Felicia; hasta ahora en tensión, relaja los músculos y, aliviada por las palabras de Peter, contesta.
—–-Por supuesto. ¿Qué tienes en mente?
—–-Necesitaremos un coche para ir hasta el lugar del encuentro. Balancearse hasta allí no será posible porque no hay un solo edificio por la zona y, además, no queremos llamar demasiado la atención.
—–-Me parece bien -dice Felicia-. ¿Y una vez allí? -añade golpeando su puño derecho contra la palma de su mano izquierda.
—–-No. Los Héroes de Alquiler cuidaréis de tía May mientras MJ y yo vamos a la reunión.
—–-¡Tú alucinas! ¿Pretendes que me quede aquí mientras vais de cabeza a una trampa? -pregunta Felicia, cabreada.
—–-No tenemos alternativa.
—–-Pero Peter… -Felicia intenta disuadirle, sin embargo, él la interrumpe.
—–-Lo sé, lo sé: es una trampa y no sabemos quien está detrás de esto, pero tendréis que confiar en mí… ¡Las dos! –Peter mira a ambas. Ninguna asiente, sólo mantienen una cara de incertidumbre. En alusión a esto, Peter continúa hablando-. Sé que parece que he perdido la cabeza pero no es así, por una vez soy yo quien lleva la iniciativa. <<No me gusta depender de terceros pero no me queda más remedio>> -piensa Peter para sí.

—–Felicia interviene.
—–-¿Y ahora quieres hacernos creer que vas un paso por delante de una amenaza cuyos planes desconoces? ¿Por qué? ¿Por una suposición?
—–Peter encoge los hombros, pensativo, y contesta.
—–-Sí. Sea quien sea, tanto si es Norman como sino, terminará arrepintiéndose -añade, ratificando con la cabeza.

—–Mary Jane interrumpe.
—–-Un momento… ¿Has ido a hablar con Tony?
—–Peter se hace el remolón.
—–-Em… Sí… pero no estaba… Le he dejado un mensaje en el contestador.
—–Mary Jane lanza una mirada cargada de furia a Peter.
—–-Jarvis, ¿no? -pregunta ella. Peter se rasca la nuca mirando hacia a otro lado, haciéndose el despistado. Mary Jane continua hablando-. Agradezco que intentes quitarle hierro al asunto, Peter, pero no… ¿Que te hace pensar que Tony recibirá el mensaje y qué acudirá en nuestra ayuda? Por lo que a mí respecta, hasta él podría estar metido en esto.
—–Peter endurece el rostro y responde.
—–-Mi mensaje es bastante persuasivo y, conociéndole, no pondrá en riesgo todo lo que ha sacrificado para sacar adelante el Acta de Registro…

—–Felicia irrumpe airada.
—–-Dime que nos has chantajeado al puñetero director de SHIELD. ¿En que coño estabas pensando?
—–-En mi hija -responde Peter de forma contundente. Felicia y Mary Jane enmudecen. Él prosigue hablando-. Entiendo vuestras dudas, e incluso yo estoy asustado, pero me he pasado la vida bailando al son de tipos como Osborn, Fisk y Tony… Han jugado tantas veces conmigo que al final he aprendido a ser como ellos y a cubrirme las espaldas si la situación lo requiere. Fisk ya ha aprendido la lección, pero Norman y Tony… Es hora de que sepan como se siente uno al ser utilizado.

—–La rabia y la determinación que Peter muestra, deja perpleja a Felicia. Sin embargo, siembra dudas en Mary Jane.
—–-¿Vas a arriesgarlo todo para vengarte?
—–El tono de Peter cambia.
—–-No MJ, para ser feliz -dice con gentileza. Ella aprieta los dientes y mira fijamente a Peter, que continua hablando-. He pensado mucho en tu pregunta de esta mañana: “¿No hemos sufrido bastante?”… Y la respuesta es sí. Por eso, todo termina hoy.

—–-Quiero creerte Peter. De verdad que quiero, pero… ¿Y si te equivocas? ¿Y sino sale bien? ¿Y si de verdad está viva? ¿E-estamos preparados para hacer frente a la niña que nos encontraremos? No paro de pensar: ¿sabrá que existimos? ¿Nos odiará por dejar que nos la arrebatasen…? Si no está viva, será un paso atrás para nosotros. Po-porqué los demonios del pasado habrán vuelto… En cualquier caso, salimos perdiendo… -Mary Jane vuelve a sentarse. Centrando su atención en May, cuya frente acaricia con una última pregunta que hacer-. ¿Sigues creyendo que todo terminará hoy?

—–Peter, cabizbajo, medita las palabras que acaba de escuchar, en silencio, mientras ella continua centrada en May. Felicia también enmudece, incapaz de seguir interviniendo en la conversación debido al nivel de intimidad que ha adquirido. Tras una detenida reflexión, Peter se aproxima a Mary Jane y se coloca de cuclillas frente a ella para contestar.
—–-Sé que no terminará hoy si nos quedamos aquí sin hacer nada… Quien esté detrás, tarde o temprano, vendrá a buscarnos, y entonces, estaremos exponiendo a May. Si Felicia y sus compañeros la protegen, y confío plenamente en que lo harán, yo puedo centrar mis esfuerzos en protegerte a ti… Y si algo se tuerce, mi as en la manga, Tony Stark, sabrá donde encontrarnos -Peter intenta que Mary Jane le mire, colocando el dedo indice de la mano izquierda en la barbilla de ella, que se niega, cerrando los ojos e inspirando con fuerza. Peter termina de hablar-. Y si finalmente hemos de hacer frente a lo peor, lo haremos juntos.

—–Las palabras de Peter pesan sobre Mary Jane, que desea salir huyendo por la ventana y volar bien lejos: Tierra Salvaje, Wakanda, La Luna… Cualquier sitio antes que hacer frente a los demonios del pasado. Compungida, mira a Peter intentando contener las lágrimas, pero una creciente sensación de impotencia y desolación arranca de sus ojos el llanto. Dejando a un lado sus recientes diferencias, la pareja estrechan sus cuerpos en un necesario y fortísimo abrazo.
—–Felicia, consciente de que ya han tomado una decisión, coge el móvil con cierta reticencia y llama a su compañera Misty Knight.

—– Tres minutos después, Felicia cuelga el teléfono.
—–-Ya está; Misty os traerá un coche -dice con retintín-. Llegará aquí en una media hora. ¿Algún aspecto más de tu gran plan que quieras compartir? -pregunta con sarcasmo.

—–Peter mira a Felicia y, sin decir nada, levanta el pulgar en señal de okey. A continuación; anda hasta el sofá y saca de la mochila una peluca negra de mujer mientras habla.
—–-Tal vez sea ir demasiado lejos pero no deberíamos ir a plena luz del día como Mary Jane Watson y Peter Parker -acerca la peluca a Mary Jane, aun sentada en la silla junto a la cama de May, y pregunta-. ¿No crees?
—–Mary Jane echa una rápida mirada Peter y desvía sus ojos hacia la peluca. Finalmente, la coge con resentimiento.
—–-¡Qué remedio…! -examina la mata de pelo: una peluca de encaje completo, pasando las manos por su media melena, haciendo bailar sus puntas. Alza la vista hacia Felicia-. ¿Me ayudas?
—–Felicia, sin convicción, afirma con la cabeza y añade:
—–-Hagamos que esto luzca.

—–Peter vacía el contenido de la mochila sobre el sofá:
—–-Creo que está todo lo necesario para ponerla.
—–-¡Más te vale! -añade Felicia, con un tono serio, cogiendo los utensilios imprescindibles para la correcta colocación de la peluca. Al mismo tiempo, Mary Jane, estudiando aun el tipo de pelo que tiene entre la manos, se pone en píe. Ambas mujeres encaran el cuarto de baño. Entretanto, Peter se acerca a la ventana, pues hace rato que llamó su atención un trozo de foto que está en el suelo. Se agacha a recoger el pedazo roto para observarlo con detenimiento: sólo ve un flequillo rojo junto a un ojo de color verde. Supone entonces que Mary Jane rompió la foto y tiró los pedazos por la ventana; aun así, Peter busca en el cubo de la basura por si los restos estuvieran ahí. No encuentra nada… Decepcionado, se incorpora y mira a May durante largo tiempo. Se guarda lo que queda de foto en el bolsillo del pantalón.

—–Veinte minutos y tres segundos después,  Mary Jane y Peter están caracterizados para intentar pasar desapercibidos. Con poco más de dos horas y media para la reunión, el silencio inunda desde hace largo rato la habitación, pues cada cual se prepara o calma, para lo que está por llegar, a su manera. Mary Jane está sentada en el sofá, tomando una tila mientras recuerda los ejercicios de meditación que realizaba antes de salir a escena. Felicia; sin saber que hacer, permanece sentada del revés en la silla abollada, rayando el malogrado respaldo con la garra retráctil de su dedo índice; dibujando la silueta de un gato vestido de araña. Peter, sentado en el borde la cama junto a May, acaricia su pelo y la susurra al oído, entonces, el móvil de Felicia suena, rompiendo el silencio y la concentración de Mary Jane. Peter, sin embargo, continua pendiente de su tía. Felicia contesta al aparato.
—–-Dime Misty.
—–Al otro lado, Misty Knight da las debidas indicaciones:
—–Estoy en la plaza de aparcamiento B-7 de la zona sur, ¡querida White Cat!
—–-Perfecto, vamos en seguida… Y deja de llamarse así, Nigga Knight. -Felicia cuelga el teléfono con una risilla dibujaba debido al fraternal rollo que hay dentro de K.R, y mira a Mary Jane-. Os espera en la plaza B-7, zona sur.

—–Mary Jane asiente y observa a Peter, quien está tan centrado en May que no ha escuchado nada de lo hablado.  Consciente de que Peter no ha podido acompañar a su tía en los últimos cuatro días, Mary Jane hace una señal a Felicia para que espere. Tras dejar el vaso de tila, a medio acabar, en la mesita, camina hasta Peter, le toca el hombro para captar su atención y le dice:
—–-Plaza B-7, zona sur… Quince minutos –Mary Jane besa la frente de May y deja a solas a tía y sobrino. Ambas mujeres abandonan la habitación. 

—–Peter habla a tía May.
—–-… no he pasado mucho tiempo contigo ultimamente… Ya sabes, todo ha sido una locura desde que los superhéroes nos liamos a tortas unos con otros destrozando la ciudad y… me avergüenza decirlo… arrastrando a la muerte a personas inocentes como tu… Maldita sea, no deberías estar ahí tumbada… Es culpa mía, siempre es culpa mía… Tío Ben, Gwen… Mayday… ¿Sabes? Tengo mucho miedo. Tal vez no debería ir pero si no voy, tarde o temprano vendrán ellos aquí y volverás a estar en peligro. Y si voy, puede que no te vuelva a ver… Tú lo entiendes ¿verdad? Si no lo hago, estaré dejando escapar al asesino de tío Ben otra vez, y no quiero cometer ese error nunca más. Po-porqué otra vida está en juego. Es mi hija, no puedo mirar para otro lado… Prometo… Prometo traerla junto a ti y… y darte la familia que te mereces, mamá… -Peter abraza con fuerza a May, evocando innumerables recuerdos de vivencias que ambos han compartido-. N-nunca te lo había dicho. No sé porqué… Eso va cambiar cuando vuelva. Mientras, tú preocúpate de recuperarte y de seguir tan guapa… -Peter susurra al oído de forma jocosa-. Y que no me entere de que te escapas para ir de fiesta con Jarvis… Bueno vale, pero a las 22:00 en casa, jovencita -Peter se rasca la cara-. ¡Lechugas, como pica esta condenada barba! -cambia a un tono de voz más serio-. Estarás en buenas manos. Felicia cuidará de tí… mamá -Peter besa la frente de May una vez más, y vuelve a rascarse la cara pensando en la ironía de volver a tener una espantosa barba que el día anterior se afetió. Alzando la vista, suspira, ojeando la gran ciudad acercándose a la ventana.

—–Felicia irrumpe en la habitación, con cautela.
—–-Hey, Petey. MJ y Misty te esperan abajo -Felicia observa a Peter, que permanece frente a la ventana, y coge la gorra de los Mets, que estaba tirada en el sofá, para ponérsela a él en la cabeza mientras dice-. ¡Es la hora, arañita!

—–Sin apartar la vista de la ciudad, Peter responde:
—–-¡Gracias por todo! Como dice MJ: “no sé que haríamos sin tí” -de forma impulsiva, Felicia, le da un fuerte abrazo. Peter sonríe-. ¡Vaya! Hacía mucho que no te vía así.
—–-¡Cállate estúpido! Sino quieres que te arañe esa fea barba.
—–-Jeje. Me callo, me callo -dice Peter, devolviéndola el abrazo. Abrazo que se prolonga durante más de diez Mississippis. Finalmente, Felicia se separa y, crujiendo sus nudillos, añade:
—–-¡Destroza a esos desgraciados!
—–Asintiendo con la cabeza, Peter hacer crujir los suyos. Felicia, golpeando la visera de la gorra de Peter, concluye-: ¡Venga, te están esperando!
—–Peter sonríe, le da un beso en la mejilla a Felicia, que se rasca por la sensación áspera de la barba. Una última vez, Peter acaricia la mano de May y se marcha sin volver la vista atrás. Felicia, cabizbaja, decide no ver como él abandona la habitación. Tras escuchar la puerta cerrarse, resopla angustiada, recorriendo con la vista las cuatro paredes que la rodean, pensando en la manera de hacer frente a esta situación, hasta que su mirada se desvía hacia la cama, contemplando con sorpresa como una lágrima brota del ojo derecho de May.

—–Peter llega a la plaza de aparcamiento donde esperan Mary Jane y Misty Knight, que conversan junto a un ford fiesta del año 2000 plateado. Mary Jane, señala hacia Peter, y Misty Knight, al verle, se apresura a saludar:
—–-Es un honor poder ayudarte. Y nos da igual lo que Tony o Jameson digan.
 —-Peter estrecha la mano de Misty Knight y dice:
—–-Gracias… -añade, rascándose la nunca, dubitativo-. Aunque esta vez puede que estén en lo cierto.
—–-Tienes que estar de coña ¿verdad? -Misty Knight mira a Mary Jane y prosigue hablando – Bueno, haré como que no he escuchado eso. ¿Ok?

—–-Ok, jeje. Yo… Esto, muchas gracias por tu ayuda. De verdad. No…

—–Misty Knight interrumpe.
—–-Tranquilo, araña. Somos como una gran familia.

—–Mary Jane acaricia el brazo de Misty y habla:
—–-Tenemos que irnos…  -dice entrando en el coche por la puerta del piloto. Sentada al volante, hace una señal a Peter para que también entre, al tiempo que arranca el motor. Él vuelve a dar las gracias a la compañera de Felicia y entra en el vehículo. Mary Jane mira a Misty Knight a través de la ventanilla y con tono sincero pero distante dice:
—–-Si todo sale bien, hablaremos de tus diseños de ropa. Les veo futuro.
—–-Of course! -responde Misty con el pulgar en alto.
—–Mary Jane mete primera, pisa embrague y añade, con la vista al frente:
—–-Cuidad de May –suelta el embrague, pisa el acelerador y el coche comienza a rodar dejando atrás a la jovial Misty, que levanta y agita el puño en señal de ánimo.

—–18:04:20. El lugar de reunión está a una hora y diez minutos desde el hospital, si el tráfico es fluido. Por suerte o por buena planificación, Mary Jane y Peter tienen tiempo de sobra para llegar puntuales. Desde que han salido del parking del hospital, sólo han comentado, de forma escueta, la simpatía mostrada por Misty Knight. Sin embargo, desde hace unos minutos, el silencio se ha adueñado del interior del vehículo. Dicho silencio incomoda a Mary Jane, pues desea saber que más tiene Peter en mente. Por ello, y sin apartar la vista del tráfico, pregunta nerviosa.
—–-¿En tu plan entra que vamos a hacer una vez que lleguemos? Como escondernos en algún lugar “estratégico” para ver quien ronda la zona… No sé, algo. Porque sería… -ella deja de hablar al comprobar que Peter no la escucha. De modo que intenta llamar su atención-. Peter, ¿me estás escuchando?
—–Peter, ensimismado en sus pensamientos, no responde. Mary Jane alza la voz.
—–-¡PETER!
—–-¿Eh? –pregunta él, sobresaltado. Ella reitera, matizando la pregunta.
—–-¿Cuál es el plan de cara al encuentro?
—–-Perdona yo… Sin saber que nos espera, no… no hay plan.
—–Mary Jane responde con sarcasmo.
—–-¡Oh! ¿Eso es todo lo que tiene que decir el gran Spider-Man: <<No… no hay plan>>?
—–Peter mira a Mary Jane molesto.
—–-¡No, no hay plan! Porque no sé con que nos vamos a encontrar. Sólo puedo fiarme de que mi sentido arácnido no nos falle y de que yo no te falle a ti -desvía los ojos hacia su ventanilla.
—–Con el silencio por respuesta, Mary Jane niega con la cabeza, desviando el coche para salirse del tráfico y detenerlo a un lado de la calle. Toma la palabra.
—–-¡Lo siento! No es contigo con quien estoy furiosa… pero esto me sobrepasa… -resopla con indignación-. Puedo hacer frente a muchas cosas, Peter. Creo que lo he demostrado siempre, pero no puedo si es algo que respecta a nuestra hija –coge la mano de Peter con rabia-. Y francamente, tus palabras no me tranquilizan… Sólo me hacen pensar que somos marionetas con las que están jugando a placer.
—–Peter, sostiene la mano de Mary Jane, mirándola a los ojos. Tras una breve reflexión, responde.
—–-Habrá que adaptarse al momento y saber improvisar. Sé que no es lo quieres oir… Tal vez haya en juego más de lo que creemos. No paro de pensar en todo lo que puede pasar y, claro que estoy preocupado y nervioso, pero como dijimos antes: estamos juntos en esto -Peter busca complicidad en los ojos de ella. Tras un largo silencio, que se vuelve asfixiante, al fin responde.
—–-Sí, Peter, estamos juntos pero… -Mary Jane desvía la mirada hacia abajo. Peter coloca su dedo índice en la barbilla de ella y la guía para que sus ojos vuelvan a encontrarse. Sin esperar una reacción, Peter alienta a Mary Jane.
—–-¡A por ellos tigresa! -Peter cierra el puño y lo alza para Mary Jane haga lo mismo y puedan chocar los puños.
—–Tras una breve pausa en la que sus ojos expresan más que las palabras, Mary Jane repite, de forma muy contenida:
—–-¡A por ellos tigre! -y choca el puño de Peter con suavidad.
—–Mary Jane se toma un respiro en el que cierra los ojos; visualizando sus métodos de relajación y retoma la marcha.

—–19:43:51. Mary Jane y Peter se quitan la peluca y la barba postiza, pues ya circulan por una zona poco transitada, concretamente, por el puente de Joseph P. Addabbo, el cual une la pequeña isla de Broad Channel con el resto de New York. La oscuridad de la noche impide disfrutar de las vistas, las cuales, por bellas que sean, tampoco ayudarían dada la actual situación. Desde la distancia, Peter atisba el final del puente, que tiene un parking a cada lado. Intenta analizar el paraje y su entorno para usarlo en su favor pero la falta de iluminación lo impide, de modo que ha de esperar a cruzar el puente para ver de cerca el lugar y tomar una decisión de como proceder. Tras cruzar el puente, Mary Jane detiene el coche junto a la acera que hay al lado del parking Oeste, cuyas escasas farolas le confieren un aspecto tétrico y permiten entrever que el lugar está desierto. Ambos desvían la mirada hacia el parking Este; sumido en una mayor oscuridad ya que sólo dos farolas, alejadas entre sí, funcionan correctamente. Sin ver apenas nada de cuanto hay alrededor, la pareja se mira inquieta. Mary Jane se dispone a hablar cuando un potente claxon suena, haciendo que los dos centren sus ojos, otra vez, en el parking Este. El sonido proviene de un furgón todoterreno negro con cristales tintados que enciende sus faros. Mary Jane mantiene la mirada sobre el furgón, con las dos manos agarrando con fuerza el volante. Por un momento, Peter deja de prestar atención al vehículo negro para observar las manos de ella: están temblando. Con intención de tranquilizarla, posa su mano izquierda sobre las de Mary Jane; esta, sobresaltada, gira la cabeza hacia él. Sus miradas se cruzan, conscientes de que si entran en ese parking ya no habrá vuelta atrás. Sus demonios, les esperan.
—–

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