—–Tras detener el vehículo en el parking Este, a una distancia prudencial del furgón todoterreno negro, Mary Jane mira a Peter, quien lleva unos segundos concentrado para detectar el menor indicio de peligro. Sin embargo, su sentido arácnido permanece dormido. Peter devuelve la mirada a Mary Jane y asiente con la cabeza para salir del vehículo indicándola que salga tras él, por la puerta del copiloto, para poder protegerla de forma más precisa si la situación lo requiere. Él abre la puerta del coche, sacando la pierna derecha y haciendo hueco a Mary Jane para que ambos salgan lo más cercanos posible. De píe junto a la puerta, Peter crea un improvisado escudo de telaraña, similar en forma aunque de mayor tamaño quel del Capitán América, que sujeta con el brazo derecho, utilizando su otro brazo y parte de su cuerpo como barrera, cubriendo a Mary Jane mientras sale del coche. Una vez que los dos están fuera, el furgón negro arranca el motor y abre una de las puertas correderas laterales. Peter habla:

—–-Ahora debemos mantener la calma y estar alerta -Mary Jane asiente-. Avancemos muy despacio.
—–Ella responde con nerviosismo.
—–-D-de acuerdo… Una cosa, Peter.
—–-¿Sí? –pregunta sin retirar la vista del furgón negro.
—–-Lamento algunas de las cosas que he dicho -lejos de estar tranquila, Mary Jane agarra al brazo de él, que añade:
—–-¡Hey, tranqui! En el contrato ponía: “mínimo, una discusión por semana”. De lo contrario, sería un muermo, ¿no?

—–Ella, a pesar del miedo que siente, esboza una pequeña sonrisa, agradecida por la peculiar manera que tiene Peter de hacer frente a situaciones límite. En silencio, avanzan hasta situarse a dos metros del furgón, donde se detienen para analizar el vehículo, que permanece con la puerta lateral abierta, mostrando su interior; bien alumbrado. Hay dos amplios asientos-sofá de cuero; similares a los de una limusina y encarados uno frente al otro, ocupando así gran parte del furgón. Entre ambos asientos-sofas, hay un holgado espacio con una amplia bandeja extensible, con canapés y tapas variadas, anclada en la pared lateral del otro lado del furgón, quedando en el centro del habitáculo. Bajo la bandeja, hay un pequeño minibar cuya puerta de cristal deja ver diferentes tipos de bebidas: agua, zumos, refresco y alcohol. Esta suculenta zona del furgón está separada de los asientos delanteros del piloto y copiloto por una especie de pared metálica con cristalera tintada en su parte más alta. Una voz electrónica proveniente del interior del furgón, habla:

—–Sean bienvenidos Sres. Parker. Por favor, antes de entrar, deságanse de ese artefacto circular, aquí dentro no les hará falta. Gracias por su colaboración.

—–Peter habla:
—–-No percibo ningún peligro –inspira con fuerza y arroja el escudo de telaraña. Mary Jane se aferra aun más a su brazo. Él añade- ¡Entremos!
—–Suben al vehículo, ocupando el asiento-sofá más cercano al maletero. Cuando la pareja está sentada, la voz electrónica vuelve a hablar.
—–Pónganse cómodos por favor. Van a ser escaneados. No sé asusten, es sólo una inspección rutinaria para descartar cualquier tipo de arma o dispositivo extraño que pueda ser utilizado con fines contraproducentes para su propio confort durante el viaje –un peculiar artefacto surge del suelo, proyectando un haz de luz horizontal azul, que registra, de píes a cabeza, los cuerpos de Peter y Mary Jane. Terminado el proceso, la voz continúa-. Gracias por elegir a nuestra compañía para sus viajes de placer. Llegaremos a nuestro destino en cuarenta y cinco minutos, aproximadamente. Durante el trayecto, pueden tomar un refrigerio, comer o incluso dormir si lo desean. Beban y coman tranquilos, no hay ningún tipo de sustancia nociva para su salud en los alimentos; de ser así, el Sr.Parker podría detectarlas con su sentido arácnido. Cualquier otra necesidad o sugerencia, no duden en comunicárnosla. Gracias por su colaboración y disfruten del viaje.

—–El furgón inicia la marcha hacia un destino incierto. Una de las luces interiores permanece encendida, pues los cristales de las ventanas son totalmente opacos, tanto que ni siquiera muestran el reflejo de Peter y Mary Jane. Una incómoda sensación de aprisionamiento se apodera de ellos. Sin decir nada, se abrazan, preparados para lo peor. Transcurridos unos minutos, la voz electrónica hace, de nuevo, acto de presencia.
—–Señores Parker, mi empleador pide que cambien esas caras, por favor. Les aseguro que aquí dentro están totalmente a salvo. Si prefieren evitar silencios incómodos, pueden escuchar algo de música… ¿Qué tal un recopilatorio de grandes canciones del siglo XX con mensaje positivo? O  si lo prefieren, pueden ver el televisor. Tenemos un excelente catálogo de series actuales, y, por supuesto, sus preferidas. ¿Qué va a ser enton…

—–Mary Jane, harta de tanta cháchara absurda, habla tajante:
—–-Si vas a seguir hablando sin parar, prefiero que nos rocíes con gas somnífero y nos despiertes cuando lleguemos a… donde sea que vamos. Así que, ¡cállate y deja de molestar!
—–Peter susurra a Mary Jane.
—–-¡Así se habla!
—–La voz responde.
—–¡Oh, de acuerdo! Disculpen las molestias. Si me necesitan…
—–Mary Jane y Peter gritan al unísono:
—–-¡Qué te calles!

—–El resto del trayecto se realiza en total silencio, con ella recostada sobre el pecho de él, que la rodea con los brazos. Cada cual permanece inmerso en sus pensamientos, con un nombre siempre en mente: Mayday. Convirtiendo el cúmulo de minutos en una tortura emocional, al recordar todo lo que sufrieron con la pérdida de su hija y los acontecimientos posteriores en los que Norman Osborn jugó con ellos intentando hacerles creer que tenía secuestrada a la pequeña en su coto de caza privado a las afueras de New York. La discusión que tuvieron, entonces, respecto a si debían o no creer y comprobar que Mayday seguía viva fue una de las más acaloradas y angustiosas de cuantas han tenido; turbiamente parecida a la mantenida durante este truculento día. Como si pudieran leer la mente del otro, ambos piensan en aquella disputa de años atrás:

—–-“¡Peter, no!”
—–-“¿No? ¿Norman Osborn tiene a nuestra hija y tu dices que no?”
—–-“Eso es. ¡Digo que no, Peter! ¿No los ves? ¿No lo entiendes? ¡Osborn vuelve a manipularnos! ¡Juega con nosotros! ¡Seguro que es algo que planificó el mismo día que murió Mayday!”
—–-“¡Pero no está muerta! ¿No lo entiendes, MJ? ¡Es exactamente lo que Osborn haría! ¡Robarnos a nuestra hija! Retenerla sabe Dios cuánto. ¡Sabe Dios con que fines! ¡Pero le ha fallado el plan, como siempre! ¡Porque esa tal Mongrain pudo decirte donde tiene a nuestra hija!”
—–-“¡No, Peter, no! Osborn sólo intenta rompernos el corazón otra vez. ¡Para torturarnos, para hacernos sufrir! ¡Y no se lo permitiré! ¡Ni esta vez ni nunca!”
—–-“¡No puedes decirlo en serio! ¿Ni siquiera quieres comprobar si es cierto que sigue con vida?”
—–-“¡No hay nada que comprobar, Peter! ¡Mi hija está muerta! ¡Lo sé! ¡La sentí morir! ¡No me obligues a pasar por eso otra vez… no nos obligues!”
—–-“Haz lo que quieras, Mary Jane. Quédate aquí. Niégate a creer. Pero yo iré, tengo que ir. ¡Me volveré loco sino voy!” -Peter se marcha.
—–-¡No! Peter… Peter… ¡No te dejes manipular otra vez!”

—–Aquel día, ambos tomaron diferentes posturas, llevados por emociones contrapuestas pero similares: miedo a descubrir la verdad y miedo a vivir en la incertidumbre. En aquel entonces, la férrea postura de Peter le hizo descubrir una verdad que no esperaba, y es que no era su hija Mayday a quien Norman Osborn retenía, sino a su tía May. Si bien su miedo a la incertidumbre salvó la vida de su tía, ¿qué hubiera pasado de hacer caso a Mary Jane? ¿Hubieran preferido que fuera su hija y no su tía quien siguiera con vida? Hipotéticas preguntas sin respuesta que hoy han inclinado la balanza hacia la dirección de no seguir viviendo bajo la sombra de la incertidumbre; a pesar de las consecuencias.

—–Indeterminados minutos después, la voz vuelve a hablar.
—–Señores Parker, estamos llegando a nuestro destino. Mi empleador les agradece su confianza y espera que el viaje haya sido de lo más placentero. Si les ha gustado, no olviden recomendarnos a sus amigos –el vehículo frena-. ¡Que tengan unas bonitas…!
—–El sentido arácnido de Peter, aúlla,
—–-<<¡Premio!>> -piensa para sí de forma sarcástica.
—–Se produce un cortocircuito en la voz electrónica.
—–– …vacaciooo-o-o-o-ne-ne-ne-ne-nesssssss
—–La puerta lateral del furgón se abre dando paso a una intensa luz que deslumbra a la pareja. Una voz masculina habla con rotundidad.
—–-¡Estáis rodeados! ¡Salid del vehículo con las manos en alto y sin tonterías! ¡Ya!
—–Sin ver bien qué les rodea, Peter alza las manos, sacándolas del vehículo mientras dice:
—–-¡De acuerdo, calma! No opondremos resistencia –logra acostumbrar sus ojos a la intensa luz; ve a varias personas armadas con fusiles de asalto y equipadas con trajes paramilitares de color negro pálido, casco y máscara protectora incluidos, de última generación. Vuelve la mirada a Mary Jane-. Bueno, sólo son tipos armados. Temía que se tratase una amena… 
—–-¿Te tomas esto a coña? -pregunta ofendido uno de los tipos armados.
—–-¡Macallan, silencio! -ordena una enérgica voz de mujer a través de la comunicación interna de los auriculares integrados en el casco. Prosigue hablando-. Sólo intenta provocarnos.
—–-¡Sí, comandante Pipers! -responde Macallan.
—–-¡Qué bajen de una vez! -ordena la líder.
—–-Vamos, ¡fuera!

—–Peter y Mary Jane salen del furgón, viendo a los diez paramilitares que les rodean y una parte del lugar en el que se encuentran: un viejo almacén abandonado de un tamaño algo más grande que una pista de baloncesto, de unos veinte metros de alto, completamente diáfano salvo por seis prominentes columnas dispuestas para aguantar el descuidado techo y una larga pasarela elevada metálica, paralela al suelo y a unos nueve metros de este, que recorre las cuatro paredes. En un punto del pasillo de metal está la comandante del pequeño ejército, equipada igual que sus compañeros, aunque a diferencia de ellos tiene su arma colgando del hombro, manteniendo una posición autoritaria con las manos sujetas a la barandilla de la pasarela. Los paramilitares continúan apuntando a la pareja cuando una voz familiar, para Peter, toma la palabra.
—–-¡Bienvenidos Sres. Parker! Permítanme presentarles al Comando Whiskey.

—–Sorprendido, Peter vuelve la cabeza hacia la voz familiar. Sus ojos ratifican lo que sus oídos han sospechado: que tal vez la situación no es tan grave. Responde con sarcasmo.
—–-¿Boomerang? ¿Los Amos del Mal? ¿En serio? Venga va, ¿dónde está la cámara oculta?
—–En efecto, el Comando Whiskey cuenta con el apoyo de los supervillanos conocidos como Boomerang -cuyo nuevo traje recupera el morado y el azul que vistió antaño, con  varios boomerangs plegables acoplados por todo el uniforme-, Tiburón Tigre -porta una armadura que emula al escualo que le da nombre-, Torbellino -lleva un uniforme verde con casco circular y grandes cuchillas insertadas por todo el borde del traje- y Mr. Hyde -que se niega a vestir raro, lleva una gigantesca sudadera verde gris y pantalones marrones, pues considera que con su enorme fuerza es innecesario cualquier tipo de protección- quienes formaron parte del grupo Los Amos del Mal.
—–Boomerang pregunta:
—–-¿No nos toma en serio, Sr. Parker? ¿O debería decir Spider-Man? Las tornas han cambiado trepamuros; tú acabarás entre rejas y nosotros nos llevaremos la glo…
—–El hangar queda a oscuras, cogiendo a todos los presentes por sorpresa. Al instante, el lugar se llena de grotescos gritos provenientes de los cuatro supervillanos.
—–-¡Aaaah! Mi brazoooo! –brama Tiburón Tigre.
—–-¡Aaaaaaaaah! -la voz de Torbellino se aleja hasta impactar contra una pared.
—–-¡Mis ojos! ¿Dónde están mis ojos! -pregunta Boomerang.
—–-Gaggggg –un simple pero repulsivo sonido de asfixia sale de la garganta de Mr. Hyde.
—–Los gritos de los Amos del Mal no cesan, inquietando así a algunos de los miembros del Comando Whiskey.

—–-¿Qué coño está pasando?
—–-Esto no formaba parte del plan.
—–La comandante, conservando la compostura habla:
—–-Mantened la posición. Pasamos a visión nocturna, y no perdáis a los objetivos. ¡Daniels, recupera las luces!
—–Entretanto:
—–-¡Mierda! -dice Peter en voz alta. Aun así, sólo Mary Jane le ha oído entre tanto barullo.
—–-¿Peter?
—–-Estoy aquí MJ. No te sueltes -dice dándole la mano.
—–-¿Qué hacemos?
—–-Un momento… -solicita Peter, cuyo sentido arácnido debería estar zumbado como loco-. <<Eso sólo puede significar una cosa>> -piensa para sí.

—–Usando las gafas de visión nocturna, los hombres del Comando Whiskey son testigos del horror:
—–-¡Joder! Los Amos del Mal han caído… ¡Es una puta sangría! -afirma uno de los paramilitares.
—–-Eso es que el trepamuros y su chica han traído compañía -concluye otro.
—–La comandante Pipers ve con sus propios ojos el sangriento espectáculo: Tiburón Tigre se desangra tirado en el suelo, sin brazo y sin parte del lado derecho del torso; Boomerang, con los ojos arrancados, anda sin sentido, gritando con las manos en la cara y la cuenca de los ojos chorreando sangre; Mr.Hyde, arrodillado, mantiene el cuerpo tenso y los brazos alrededor del cuello, intentando frenar el avance de algo viscoso que le obstruye la nariz y la boca. Torbellino… ha desaparecido. El nerviosismo se extiende.
—–-¿Alguien ve algo?
—–-¿A parte de a cuatro supertíos muriéndose?
—–Pipers reacciona.
—–-¡Basta, concentraos en los Parker! Daniels, el enemigo burla la visión nocturna ¡Necesitamos luces ya!
—–-¡Algo me ha golpeado! -dice uno de los Whiskey.
—–-¡Mantened la calma, equipo! No olvidéis que sois profesionales –dice la comandante.

—–Peter y Mary Jane aprovechan la situación para encarar el furgón en intentar entrar en él, pero un Whiskey próximo a ellos lo impide:
—–-¡Vosotros dos, quietos o disparo!
—–-¿Qué pasa, Grant? -pregunta Pipers.
—–-¡Los Parker intentan volver al furgón!
—–-Tal vez no sea mala idea -responde la comandante-. ¡Qué entren! Hasta que localicemos al enemigo formad una muralla alrededor del vehículo.
—–-¡De acue…! ¡Aagh!
—–El cercano grito del paramilitar caído sobresalta a Peter y a Mary Jane.
—–-¡MJ, sujeta te fuerte. Vamos a sal… ¡Aaaaah!
—–-¡Peter, no! –grita Mary Jane al sentir un empujón que la tira al suelo.
—–-¡Señor, el objetivo uno ha desaparecido! Sólo he visto una jodida mancha pasando a toda leche.
—–-¡Encontrad le, encontrad le!- ordena Pipers -. ¿Y esas malditas luces?

—–A los pocos segundos se escucha un fuerte golpe acompañado de un grito de dolor. La luz vuelve.
—–Para sorpresa de Mary Jane y del Comando Whiskey, Peter aparece colgado en lo alto de la pared con los brazos en cruz y telaraña negra en los antebrazos. Un visceral rugido encoge el corazón de los presentes, dando paso al rabioso ser conocido como Venom -mitad simbionte alienígena; cuyo aspecto parece una corpulenta sombra negra, aunque hace las veces de traje, de dos metros de alto con una gigantesca silueta blanca de araña dibujada en el torso y una enorme boca plagada de afilados dientes que exhibe una prolongada lengua reptiloide; y mitad humano; huésped del que se alimenta, siendo actualmente McGargan (el antiguo villano conocido como Escorpión), a cambio de ciertas habilidades especiales como superfuerza, disparar telarañas orgánicas, adhesión a las paredes, camuflaje y neutralizar el sentido arácnido de Spider-Man; quien años atrás fue el huésped del simbionte, siendo su separación una traición que el alienígena aun no ha superado-. Venom desciende raudo por la pared hasta llegar a Peter, a quien agarra del cuello al tiempo que mira hacía la comandante y grita:
—–LoS SeSoS De PaRKeR SoN NueStTRoooS -sin apartar la vista de Pipers, propina un fuerte puñetazo a Peter en la cara, sacudiendo toda su cabeza con tal violencia que esta impacta contra la pared, despidiendo sangre, por la boca, que salpica en el lejano suelo. Sin tiempo a ninguna reacción por parte de su prisionero, Venom continúa golpeándole en el rostro.
—–-¿Qué coño hace esa cosa aquí? -pregunta unos de los Whiskey.
—–La comandante, sin moverse de la pasarela, habla por una línea de radio privada.
—–-¿Lo está viendo?
—–La Voz al otro lado, responde:
—–-¡Impedid que ese estúpido traje se coma a Parker o a la pelirroja… Si falláis, rezad para que ese engendro os mate rápido, porque yo no seré tan benevolente.

—–Mary Jane observa con espanto a Venom, pero lejos de amedrentarse, aprovecha la confusión para coger el fusil del Whiskey caído frente a ella, ocultándose tras el furgón con intención de comprender como funciona el arma, el cual es una variante del fusil de asalto FN F2000, modificado para la ocasión, con una entrada más para insertar un segundo cargador, pudiendo optar, con pulsar un botón, por munición letal o balas misofónicas que al impactar con el objetivo se fragmentan liberando ondas sonoras hiperagudas que trastornan el sistema auditivo produciendo un intenso dolor y desorientación.
—–Pipers ordena a sus hombres que capturen a Venom antes de que mate a Peter, que sigue recibiendo puñetazo tras puñetazo, en rostro y abdomen. Con cada nuevo golpe, más sangre sale proyectada de su boca y de su nariz, hasta el punto de tener nauseas.

—–Mary Jane logra hacerse con el funcionamiento del arma, eligiendo el modo munición letal. Asoma la cabeza para echar un vistazo. No se atreve a disparar a Venom por si falla y da a Peter, de modo que elige apuntar hacia los ocho paramilitares que van a por ellos. Se concentra, recordando las clases de autodefensa y tiro que realizó tras el primer secuestro que sufrió, intentando mantener una respiración regular mientras apunta. Una vez preparada, dispara… Pero el retroceso del arma la hace fallar.
—–-¿Quién nos dispara? –pregunta uno de los Whiskey, intentando cubrirse.
—–-Watson tiene un arma –dice la comandante, que desde la ventaja que le da la altura de la pasarela, localiza el origen del disparo-. Dos de vosotros id a por la chica, el resto seguid con Parker y Venom. Usad munición sónica para reducir a los objetivos. Repito, munición sónica… ¡Daniels, vuelve aquí en seguida! -ordena al tiempo que dispara a dos ruedas del furgón para evitar posibles fugas. Acto seguido, extiende una cuerda atada en la barandilla hacia el suelo para bajar y correr hacia el grupo de cinco que va a por Peter y Venom.

—–Mary Jane grita, preocupada.
—–-¡Peteeeer!

—–Venom se jacta del estado de su inminente cena:
—–¿eSTo eS ToDo PaRkeR? eNToNCeS, NoS VaMoS a CoMeR Tu CeReBRo CoN GuaRNi…

—–
Peter levanta la cabeza con los ojos bien abiertos, cogiendo por sorpresa a su atacante; escupiéndole sangre a la cara. Venom echa el cuerpo hacía atrás por acción refleja, dando espacio a Peter para empujarle con ambas piernas y lograr así tiempo suficiente para romper las telerañas negras que le aprisionan. El monstruo se quita la sangre de la cara lamiéndose con su larga y reptil lengua, para comprobar al momento que Peter ha desaparecido.
—–¿¡PaRKeeeeR!?
—–-¡Estoy aquí, aliento apestoso! –Peter se abalanza sobre Venom, dándole un rodillazo en el mentón que lo lanza por los aires. Peter prosigue su ataque disparando dos hebras de telaraña, una con cada muñeca, que logran impactar y adherirse al torso de Venom, quien continúa planeando por los aires. Sin soltar las hebras, Peter salta, cogiendo impulso desde la pared con ambas piernas, logrando pasar por encima de Venom, y sujetando aun las telarañas, realiza una pirueta en el punto más alto de su trayectoria formando un arco perfecto que sobrevuela al grupo de paramilitares que intentan darles caza disparando sus armas. Aprovechando la velocidad e inercia que lleva, Peter tira con fuerza de las hebras, soltándolas en el momento oportuno para lanzar a Venom en dirección a los dos hombres que van a por su mujer.
—–Peter grita.
—–-¡Corre hacia mí, Mary Jane!
—–Venom impacta de lleno contra los tres paramilitares, noqueando les, al tiempo que Peter alcanza el suelo y da varios saltos acrobáticos; esquivando las balas misofónicas de los seis Whiskey que ha sobrevolado. Mary Jane echa a correr, sosteniendo aun el arma entre sus manos.
—–Pipers se detiene junto a una columna para observar el contraataque de Peter que da una voltereta lateral con los brazos en dirección hacia los seis hombres armados, disparando dos finas hebras de telaraña que, con sendos movimientos de muñeca, logra expandir para que adquieran forma de red; envolviendo y apresando así al grupo.

—–Mary Jane llega hasta Peter.
—–La comandante, aun en la lucha, apunta a Mary Jane a la cabeza y dispara, pero Peter, atento a su sentido arácnido, agarra a la joven pelirroja de la cintura y salta, logrando esquivar la bala misofónica.
—–Pipers, grita:
—–-¡Daniels, ahora!
—–Una granada misofónica vuela hacia la pareja, aun en el aire. Peter, con Mary Jane en brazos, intenta desviar la granada con una teleraña, pero falla; entonces, cuando va a estallar, una sustancia negra y viscosa envuelve al artefacto absorbiendo la potente onda expansiva. La sustancia queda desintegrada y un desgarrador rugido interviene.
—–¡HeMoS DiCHo Qué PaRKer eS NueSTRo! ¡ARRRGH! -Venom se abalanza sobre Daniels. Este reacciona al instante disparando su arma, pero es tarde; Venom ya ha llegado hasta él, mordiendo su brazo izquierdo.
—–-¡Jodeeer! -grita de dolor.

—–Entretanto, Peter y Mary Jane logran eludir los disparos de Pipers, que al escuchar el grito de su compañero, cesa en su ataque, volviendo la vista hacia Venom.

—--¡Aparta, monstruo! –dice Daniels, desenfundando con la mano derecha un cuchillo electrificado que clava en el cuello de Venom. En respuesta, el rabioso engendro le arranca ambos brazos y le golpea con ellos, ensañándose.

—–-¡Hijo de puta! ¡Apártate de mi mejor soldado! –dice furiosa Pipers, que corre hacia Venom disparando sin control.

—–Peter y Mary Jane aprovechan para ocultarse tras una columna; ella sentada en el suelo con la espalda apoyada sobre el pilar y Peter de cuclillas, en frente. Mary Jane, al ver la cara de Peter toda ensangrentada, se inquieta. La sangre mayor parte de sangre brota de la nariz y una brecha cercana al ojo izquierdo. Mary Jane arranca un trozo de la camiseta de Peterm con ayuda de este, y mientras él tapona la fosa nasal herida con una porción más pequeña de tela,  ella intenta frenar la hemorragia de la brecha atándole el trozo de camiseta rota alrededor de la cabeza a modo de venda compresora.  Él suelta un leve quejido.
—–Los Whiskey envueltos en la red intentan liberarse utilizando un cuchillo electrificado, al tiempo que Pipers sigue disparando con desaforo, alcanzando a Venom, que grita de dolor tras recibir la onda sónica de lleno. Desafiante, ruge, lanzando varias telarañas hacia la comandante, que rueda por el suelo para esquivarlas y, cuando se reincorpora, comprueba que Venom ya no está. Rapidamente, Pipers se esconde tras una de las columnas y habla en voz baja por los auriculares, dirigiéndose a los compañeros que aun están conscientes y operativos.
—–-¡Atención comando! Todavía podemos salir airosos de esta batalla. Dejaremos que Parker y Venom se desgasten el uno al otro. Una vez que os liberéis de esa maldita red, tomad posiciones estratégicas alrededor de los objetivos y esperad mi orden para atacar.
—–La Voz de la línea privada de radio irrumpe:
—–-¡Retira esa orden! Quiero a los Parker completamente sanos y salvos. ¡No hay porqué arriesgarse!
—–-Disculpe, pero usted no está aquí y me contrató por mi eficiencia. Sus nanobots podrán sanar a Parker una vez que le capture.
—–-No se atreva a desafiarme o sufrirá las consecuencias.
—–-Eso dígaselo a Grant, a Daniels y a sus tarados en pijama. Cierro y corto –Pipers apaga la radio y aguarda en silencio.
—–Mary Jane continua presionando la brecha, pero la sangre aun brota, escurriendo por su mano y su antebrazo hasta gotear sobre su ropa.
—–-No consigo que deje de…
—–Peter tapa la boca de ella con la mano izquierda, haciendo una señal de silencio con la derecha.

—–El almacén ha enmudecido. Peter, sin apartar la mano izquierda de la boca de ella, asoma la cabeza por el lateral de la columna para ver qué sucede, cuando, una telaraña negra se pega en su antebrazo izquierdo. Mary Jane abre los ojos con estupor, viendo, sin poder hacer nada, como la telaraña negra tira de Peter, haciéndole volar hacia Venom, que sujeta la telaraña con su mano izquierda y aguarda, encaramado al techo, con el puño derecho preparado para golpear, pero Peter se anticipa realizando un giro de muñeca con la mano izquierda para agarrar la telaraña negra, de modo que, mientras vuela hacia Venom, logra tirar de la hebra negra desequilibrando al monstruo, que comienza a descender en dirección a Peter, quien sigue volando hacia a Venom. Cuando ambos van a chocar en el aire, Peter propina un gran puñetazo, con la mano derecha, a Venom en la cara, desviando la trayectoria de este, que, aturdido, se dirige hacia al suelo sin control. Dado que ambos siguen aferrados a los extremos de la teleraña negra, el peso de Venom tira de Peter, haciéndole caer con él. A toda prisa, Peter, suelta la hebra negra y corrige la posición de su cuerpo, encogiendo las piernas para lanzar una doble patada al pecho de Venom en el instante previo a impactar contra el suelo, usando el tronco del engendro como patín y arrastrarle más de un metro por la superficie del almacén. Acto seguido, Peter da un potente salto vertical disparando hacia Venom dos telarañas para enrollarle. Sin soltar las hebras, Peter se ayuda de la inercia de su salto para estirarlas y elevar al monstruo con intención de hacerlo chocar contra el techo. Venom, aun vacilante, vuela en dirección a Peter, que sostiene las hebras con una mano mientras con la otra dispara varias pelotas de teleraña al engendro, que impacta contra el techo. Peter, en lugar de posar sus píes sobre la superficie alta del almacén, lo hace sobre el torso enrollado en red de Venom, para impulsarse, a gran velocidad, hacia el suelo, arrastrando al monstruo consigo mediante las telerañas que sigue sujetando. Ambos descienden a toda prisa pero Peter, que va por delante, perdiendo de vista a Venom un instante, realiza una voltereta aérea que logra disminuir la longitud de las hebras, reduciendo así su distancia con Venom, que adquiere mayor velocidad, llegando antes al suelo. La intención de Peter es noquear al monstruo aterrizando sobre su cabeza, sin embargo, cae sobre la cabeza de McGargan -huésped humano del simbionte- estampando su cara contra el duro cemento del suelo y dejándolo K.O. Peter queda perplejo al comprobar que su víctima es sólo la mitad humana de Venom. En ese instante, su sentido arácnido se activa. Concluye en milésimas de segundo que no es por la amenazante sombra del Simbionte cerniéndose sobre él desde las alturas, ya que el alienígena sabe como inutilizar su sentido arácnido, sino por otra cosa. Oculta tras una de las columnas más cercanas y con el dedo en el gatillo, Pipers tiene en su punto de mira al traje y a Peter cuando una figura que no alcanza a distinguir interfiere en su campo de visión. Confuso, Peter no advierte que quien despierta su sentido arácnido es Mary Jane, que se abalanza con fuerza sobre él, empujándole lo suficiente para apartarle de la trayectoria del simbionte, que cae encima de ella. Peter cede apoyando la rodilla izquierda en el suelo, levanta la mirada y un grito de horror se abre paso desde lo más profundo de su ser al contemplar como el Simbionte cubre el cuerpo de Mary Jane.
—–-¡NOOOOOOOOOOO!

—–Ella cae al suelo, retorciéndose de dolor. Al oír el grito de Peter, le busca con la mirada y le encuentra, pero poco a poco le pierde, pues una mancha negra inunda sus ojos, llenando su mente de oscuridad y su cuerpo de un intenso frío. El tiempo se detiene… El simbionte resbala por el cuerpo de la joven, sintiendo una calidez que nunca había conocido. Cada poro de la suave piel de ella es un reducto de placer que impregna con su viscosidad, atravesando la carne de la humana con lentitud; disfrutando de cada célula que asimila. Mary Jane arde por dentro. Cada milímetro de piel en contacto con el frío alien, quema, traduciendo cada segundo en millones de alfileres clavados. Dolor y placer, agonía y gozo… Sentimientos y emociones que comienzan a entrelazarse para llegar a confundirse. Los recuerdos de dos vidas se difuminan, se desorientan, desaparecen… Reaparecen, se comparten y se intercambian, trasladando a humana y a simbionte a un tiempo lejano y familiar, que nunca han vivido.

—–<<Peter Parker, ¿cómo te conocimos…? N-no estamos seguros.>>

—–Mary Jane oye una voz que se aproxima: “¡Ey, Hulk! ¿Qué cacharro es? … ¡Debe ser éste! ¡Parece que quiere hacerme un uniforme! … Hulk dijo que me concentrase. ¿Uh?” –Mary Jane se materializa frente a Peter en forma de sustancia esférica negra de pequeñas dimensiones. Él lleva puesto el disfraz de Spider-Man y sigue hablando: “¿Qué diablos es esto? Y, ¿por qué zumba mi sentido arácnido? –se pregunta mientras coge la sustancia esférica negra- “Quizás sea mejor que… ¡EY! ¡Sube por mi brazo, ¿Qué es esta cosa?” –ella se vuelve maleable, expandiéndose y cubriendo el cuerpo de él, dándole un nuevo aspecto al traje del arácnido.

—–El Simbionte llama al timbre de la puerta de los Parker. Su tía Anna lleva meses insistiendo para que tenga una cita con el sobrino de su vecina May Parker, y aunque al principio no quería, algo en él atrajo su atención… La puerta se abre. El Simbionte ve frente a sí a un joven con traje y corbata, ruborizado, y a tía Anna, que hace las debidas presentaciones: “Peter Parker, te presento a mi sobrina…” –el joven responde, sorprendido por el bello ángel que hay junto a su puerta- “¡¡¿Así que… esta es Mary Jane?!!” –el Simbionte contesta con presuntuosidad- “¿Sabes Tigre? ¡Te acaba de tocar la lotería!”

—–<<A pesar de todo, nos importas; Pete.>>

—–Mary Jane escucha un atronador ruido que le hace estremecerse: BONG BONG… Observa a Peter, que intenta deshacerse de ella mediante el estridente sonido que emite una gigantesca campana que hay sobre ellos dos. A pesar del dolor, alcanza a oir las palabras del humano: “¡El sonido es la respuesta! Las campanadas me harán gelatina los sesos, pero apuesto a que acabarán contigo… Prefiero morir a seguir siendo un títere” –ella comienza a descomponerse celularmente, cada porción de sí misma se desfigura, soportando un calvario sin igual que la impide seguir oyendo a Peter, pero no le hace falta escuchar para saber lo que él piensa, pues la simbiosis que comparten les convierte en un solo ser. Es por ello que no comprende porque su anfitrión desea que se separen: <<¿Por qué Peter? ¿Por qué intentas matarme…? Estás dispuesto a morir con tal de separarme de ti… No te importo… ¡Ah! Si de verdad prefieres morir a estar conmigo, me iré>> -reuniendo los trozos de su inestable e informe cuerpo, Mary Jane abandona a Peter a su suerte. La ruptura psíquica entre ellos deja inconsciente al humano, que se desploma contra el suelo del campanario. Ella avanza hacia las escaleras, arrastrando su gelatinoso cuerpo. Cuando las encara para bajar, recuerda lo que fue y en lo que se ha convertido. Recuerda que era una superviviente de su extinta raza, carente de sentimientos y emociones, que sólo buscaba, al igual que cualquier ser vivo, subsistir. Por ello se unió al humano en cuanto notó su presencia, pues necesitaba alimentarse; pero lo que descubrió con esta nueva simbiosis fue algo inusual, ya que el destino la había unido a un ser que siente intensamente: temor, entusiasmo, avidez, responsabilidad, amor… Aprendió pues a sentir, y de ese modo, aprendió a actuar. Mary Jane vuelve la vista hacia Peter; tumbado en el suelo, inconsciente. Le ama, no puede evitarlo, le ama con locura y siente lástima por él… No puede dejarle morir. Reuniendo fuerzas y, a costa de su supervivencia, vuelve a por él, le coge y, como puede, le saca del campanario; salvándole la vida.

—–El Simbionte espera desde hace varias horas a que alguien regrese al apartamento que comparten Peter Parker y Harry Osborn… aun así, le sorprende oír el ruido de una llave… y ver la figura abatida de Peter. El alien habla: “Eh, Petey, me he enterado de lo de Gwen… Estoy destrozada, Pe…” –el humano reacciona airado- “¿Tú destrozada? No me hagas reír Mary Jane. No te daría pena ni que se muriese tu madre. ¿Qué importan dos sosainas como Gwen y yo? Venga lárgate. Sé que detestas los entierros y no quiero arruinarte la diversión” –el Simbionte mira atónito a Peter, dolido por sus duras palabras. El humano se sienta, abandonándose a la angustia y a la rabia de la pérdida. Por un momento, el alien duda junto a la puerta de la casa: <<¿De verdad es así como me ves Peter? ¿De verdad soy un ser tan monstruoso? Gwen y yo no éramos íntimas amigas pero no le deseaba ningún mal… Mamá, Gayle…Tal vez tengas razón, yo… siempre huyo… Pero tú me importas, Petey… No te abandonaré>>. El Simbionte vuelve la vista hacia su amigo y camina hasta él.

—–<<¡Sí, queremos!>>

—–Minutos después de salvar a Peter de morir en el campanario, Mary Jane vaga sinuosa por las viejas vigas de madera de la iglesia Nuestra Señora de Todos Los Santos, agotada por el esfuerzo y triste por el rechazo. Desciende hasta el sagrario, donde un hombre llora ante el altar. Débil y cerca de morir sin huésped que la acoja, decide usar al hombre hasta encontrar a un anfitrión compatible. Descolgándose de lo alto de una de las lámparas candelabro, escucha al hombre maldecir a Spider-Man, entonces cae en la cuenta: su cara, la ha visto en alguna parte. Se trata de Eddie Brock, el periodista que mintió sobre la identidad del Comepecados y vio truncarse su carrera cuando Spider-Man detuvo al verdadero asesino en serie. Ella, sorprendida por la casualidad, percibe algo más en el lloriqueante humano: adrenalina a raudales segregadas por un tumor que le servirá de alimento; adrenalina casi tan abundante y deliciosa como la que Peter le proporcionaba. Ansiosa por alimentarse y forzada por el instinto de supervivencia, se abalanza sobre Eddie, uniéndose con él ante los ojos de Dios.

—–Años después de demostrarle a Peter lo mucho que le importa, el Simbionte espera impaciente, vestido de blanco inmaculado, junto a la escalinata del Ayuntamiento en Centre Street. Una voz se oye a lo lejos: “¡Mary Jane!” –el Simbionte se gira hacia la voz. Se trata de Peter Parker, que llega tarde a su propia boda, corriendo a toda velocidad con los zapatos en la mano- “¡Lamento llegar tarde, pero tuve problemas al vestirme!”-. El alien aguarda sonriente a que el humano alcance la escalinata, pues sabe que llega tarde porque ha estado salvando a alguien, de modo que responde-: “La impuntualidad está de moda. Te perdono… si estás listo.” –él contesta, colocándose los zapatos-. “¡Nunca he estado más listo en mi vida!”.
Con la ceremonia en marcha y cogidos de la mano, el Simbionte observa a Peter y a su tía Anna. Se siente nervioso y emocionado, excitado y en paz consigo mismo, pues ni el miedo ni las dudas le han echado para atrás.
—–-“Mary Jane Watson ¿Aceptas por esposo a Peter Parker… … hasta que la muerte os separe?“
—–-“Acepto a este hombre… a este hombre tan especial… como el ser más importante de mi vida. Porque lo es todo para mí.”
—–-“Y tú, Peter, ¿aceptas a Mary Jane como tu legítima esposa?”
—–-“Ella sabe mejor que nadie en lo que se mete… y aun así sigue queriéndome. ¿Cómo podría rechazar a alguien así? Acepto.”
—–-“Por los poderes que me fueron concedidos por el estado de New York… ¡¡Os declaro marido y mujer!!”

—–<<Nosotros.>>

—–Mary Jane aguarda a oscuras en el interior de la casa de los Parker; su dulce venganza dará comienzo. La puerta se abre, una luz se enciende y se ve a sí misma sorprendida porque hay alguien en el apartamento: “¡Oh, Peter! ¿Qué haces sentado ahí a oscuras? Da igual, tengo cosas más importantes que… ¿Peter?” –observa con atención como su yo de un tiempo remoto, de un instante ya vivido que ahora percibe con otros ojos, se acerca a las sombras de la habitación y habla entre cortada-. “Peter, respiras de un modo raro, ¿te encuentras…?” –Mary Jane desea no decir lo que sabe que su yo del ayer está a punto de escuchar. Lucha con todas sus fuerzas por evitar dar a conocer el significado del miedo a su yo del pasado, pero una embriagadora sensación de poder, de superioridad, la inundan. Va a decirlo, no porque quiere, sino porque puede hacerlo y nada ni nadie se lo va a impedir- “HoLa CaRiÑo…” –entonces, contempla el horror más atroz reflejado en el rostro de su yo del ayer… y le gusta.

—–El Simbionte sube, preocupado y pensativo, las escaleras del edificio Chelsea, donde vive con su marido Peter Parker: “… sigo enfadada con Peter, aún no ha llegado. Estará haciendo de Spider-Man por ahí, y ni siquiera me ha dejado un recado en el contestador. No pretendo un informe detallado de sus movimientos…” –llega hasta la puerta de su hogar, introduce la llave, abre y entra en casa, aun ensimismado en sus pensamientos. Enciende la luz, pues no hay nadie en casa… ¿O sí? Una sombra le hace estremecer- “¡Oh, Peter! ¿Qué haces ahí sentado a oscuras? Da igual, tengo cosas más importantes que… ¿Peter? –el Simbionte sabe quién se oculta entre las sombras: su yo antiguo. Un yo que la vida hizo cruel y vengativo, un yo, que no tendrá reparos en atemorizarle. Por ello, siente un impulso irrefrenable de escapar- <<¡Huye, no te acerques!>> -pero el pasado no puede cambiarse. El Simbionte, sin poder sobre su cuerpo, avanza hacia sí mismo, confuso pero consciente-. “Peter, respiras de un modo raro, ¿te encuentras…?” –entonces, la ve y la escucha; la gran y monstruosa boca que escupe una desagradable, atronadora y penetrante voz, acompañada de unos inmaculados y grandes ojos blancos, colmados de odio y crueldad. El Simbionte, al contemplarse, siente miedo de sí mismo, pues conoce, por primera vez, el significado del terror más visceral en su máxima pureza.

—–<<Peter, tú… dejaste morir a nuestro bebé.>>

—–Desesperación… Miedo… Dolor a la pérdida. Mary Jane combate contra Spider-Man por mantener con vida al pequeño ser que crece en su interior… El Simbionte empuja para dar a luz a su pequeña en un quirófano… Luchan por la vida de sus bebés, aunque no son la simiente de sus entrañas…

—–Mary Jane golpea a Peter; disfrazado de Spider-Man; debido al miedo y la necesidad: “¡No! Sigues sin entenderlo. No puedo tener a Brock, debo tenerte a ti.” –el miedo y la necesidad que sólo una futura madre puede sentir ante el incierto mañana-. “Un niño crece dentro de mí… Por favor, Spider-Man… debes aceptarlo. La vida depende de ello… Brock está enfermo, no puede mantenernos. Serás tú.” –Mary Jane agoniza por segunda vez ante la traumática experiencia de la pérdida. Lo hace sufriendo, en sus marchitas carnes gelatinosas, la reticencia de Peter a que se vuelvan a unir, negándola así el derecho a ser madre y sentenciando a su bebé-. “¡Tú! Nos has condenado al cáncer, al miedo, al odio… Nos has robado a nuestro hijo. Pagarás… Cuando llegue el momento.”

—–El Simbionte sufre al ver proyectado aquel recuerdo, su doloroso recuerdo, en la psique de Mary Jane…

—–Una potente luz apunta a su cara, aunque apenas le molesta. El Simbionte está en el paritorio, empuja fuerte, intentando traer una vida al mundo; a su pequeña y futura Mayday. Inmerso en un mar de dolor y agonía se pregunta: <<¿Dónde estás Peter…? Te necesito a mi lado>> -escucha al doctor diciéndole que empuje, una y otra vez. El Simbionte hace caso y empuja con todas sus fuerzas: “¿Ve ya a la niña? ¿Re… respira?” –El doctor le alienta para que continúe empujando y para que sepa que todo saldrá según lo planeado… Un último empujón… El bebé sale… Debido al sobreesfuerzo y al intenso dolor el alien pierde la consciencia por unos segundos… Vuelve en sí: “Doctor, mi bebé… ¿Por qué no llora?” –el doctor, afligido, responde: “Lo siento mucho, Sra. Parker…” -el Simbionte siente un dolor, una angustia, una desesperación que ya conoce… Aunque ese no era su bebé, llora, sumido en el tormento: “¡No…! Por favor, Dios mío… ¡NO!”.

—–Mary Jane sufre al ver proyectado aquel recuerdo; su doloroso recuerdo, en la psique del Simbionte…

—–Ambos sufren el mismo dolor de diferente manera. Ambos padecen distinta angustia de semejante forma… Su simbiosis está completa. Ahora, la vida y recuerdos del uno pertenecen al otro. Ahora, saben que no son tan distintos… Un último recuerdo aborda al nuevo ser, un recuerdo reciente pero difuso… Una carta, una fotografía, una niña…

————————————————————————-<<Nuestra hija>>.

—–El nuevo ser, consciente de sí mismo, oye ruido a su alrededor… Disparos, gritos… Una voz familiar. Abre los ojos, que han de acostumbrarse cual bebé a las formas del mundo físico. Poco a poco, su vista se adapta, y lo primero que ve son sus nuevas manos negras de afiladas garras. Se impresiona ante su aspecto, pues ¿quién tiene el control? ¿Mary Jane? ¿el Simbionte? Para ambos es una nueva experiencia, ya que ella nunca había sido víctima de un ente simbiótico, y él, llevaba años sin tener un anfitrión tan puro, cuyos sentimientos van más allá de la envidia, la ira o la ambición… Una anfitriona con la que en lugar de compartir un odio visceral hacia Spider-Man, comparte amor… el amor de una madre que nunca pudo serlo… Sin comprender los sentimientos que le abordan, el nuevo ser, al ver como Peter es alcanzado por varios disparos de balas misofónicas, lanza un despiadado grito en busca de los culpables, y de forma instintiva, se abalanza sobre ellos.
—–-Hay que parar a esa cosa…
—–-¡Fuego, fuego!

—–El nuevo ser esquiva los disparos y alcanza a tres de los paramilitares, despedazándolos en cuestión de segundos. ¿Quién manda ahora? ¿La rabia desproporcionada e instinto de supervivencia del Simbionte? ¿O el deseo de protección de Mary Jane hacia a Peter? En cualquier caso, el nuevo ser, repudia sus atroces actos: huesos fracturados, extremidades sesgadas, torsos perforados… al tiempo que disfruta de cada gota de sangre que saborea su viscosa piel, produciéndole una inenarrable y confusa sensación de poder y libertad… El nuevo ser quiere más, necesita más; su ansia, su hambre, le hacen perder la razón, ensañándose con los Whisky a su alcance, olvidando todo lo demás. Entonces, una granada de ondas sónicas, impacta en él. La explosión es tan potente e intensa, que el Simbionte reacciona al dolor con un acto reflejo lógico y comprensible: huye, abandonando el cuerpo de Mary Jane, que cae al suelo por la repentina y traumática separación que han sufrido su cuerpo y su mente. Desde el suelo, observa como el ser gelatinoso se aleja. A punto de perder el conocimiento, Mary Jane busca a Peter con la mirada… Le encuentra. Está inconsciente en el suelo, siendo esposado. Ella realiza un último esfuerzo, estirando el brazo hacia él, antes de quedar sumida en la oscuridad.

—–Con la situación, en apariencia controlada, la comandante habla a sus hombres.
—–-Parker es nuestro. Comprobad que Watson sigue con vida, no podemos perderla… Walker, recuento de bajas.
—–-Dios mío, comandante. Mire este desastre… Se ha ido todo a la mierda -afirma Macallan.
—–-Al contrario. Hemos llevado a cabo la misión… No de la forma planeada, pero son gajes del oficio –responde Pipers.
—–-Con el debido respeto, hemos perdido a casi la mitad del Comando Whiskey.
—–-Y sus familias serán debidamente recompensadas, Macallan… Todos los aquí presentes ponemos nuestro talento en el combate al servicio del mejor postor, y eso conlleva riesgos… Ellos lo sabían.
—–-Pero eran nuestros compañeros…
—–-Y les echaremos en falta. Les daremos la despedida que se merecen, honraremos su sacrificio y seguiremos adelante. Contrataremos a nuevos soldados y haremos lo que mejor se nos da.
—–-Bonito discurso, pero… ¿qué narices hacía el alien aquí? –pregunta Walker mientras hace el recuento.
—–-No lo sé… pero nos ha ahorrado algunos problemas.
—–-¿Qué…? -pregunta atónito Macallan.
—–-¡Comandante! Buchanan, Grouse y Monks heridos leves. Swing y Arthur revisten gravedad, dudo que podamos salvarles. Grant, Beam y Daniels han caído. Y los Amos del Mal, muertos… Y ni rastro del alien.
—–-¿Y Gargan ? –pregunta Pipers.
—–– Parece que sigue con vida, pero necesita atención médica.
—–-Eso no lo decides tú -afirma la comandante.

—–Gargan, aun consciente pero incapaz de moverse del sitio, balbucea.
—–-Mi… traje…

—–Pipers da las últimas instrucciones:
—–-Haced que se calle… Recogeremos a nuestros caídos y su equipo. Los amos del mal se quedan… Seamos rápidos, quiero esto reducido a cenizas para ayer.

DOS DÍAS ATRÁS:

—–La Voz habla con los Amos del Mal por una línea privada e irrastreable.
—–-Sí Torbellino, en unos minutos deberían llegar vuestros nuevos uniformes. Junto a ellos, habrá un vídeo explicativo de cómo funcionan y los juguetitos que incorporan. Confío en que con estas mejoras podréis con Parker, aun así, tendréis el apoyo de un equipo de élite de once soldados, que al igual que vosotros, estarán equipados con lo último en tecnología. Si la misión tiene éxito, y no veo porque no debería tenerla, cumpliré con lo prometido: formaréis parte de los Thunderbolts… No, él no sabe nada de mis planes… Tratándose de Parker, lo echaría todo a perder…

—–La Voz habla con Pipers.
—–-Es un gran honor volver a contar con tu equipo… Sí, como en los viejos tiempos… Tendréis la cobertura de cuatro tipos disfrazados, tal vez los conozcas, se hacen llamar Amos del Mal. Os he enviado varios informes con sus habilidades y poderes, y las instrucciones de sus nuevos uniformes; no deberíais tener problemas con ellos. Recuerda que quiero a los Parker, vivos. Está terminantemente prohibido usar munición letal, por lo que si alguno de estos cuatro perdedores o de tu propio equipo desobedece mi orden, no dudaré en freír sus neuronas. Una última cosa: cuando tengáis a los Parker, volad lo todo. Pagaré el doble si es con los Amos del Mal dentro…

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